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El estallido social en Chile y Colombia obliga al mayor banco de América Latina a disparar sus provisiones

El brasileño Itaú aumenta en más de un 60% las dotaciones para hacer frente a créditos potencialmente morosos y reduce su exposición a Argentina

Una sucursal de Itaú en Brasilia.
Una sucursal de Itaú en Brasilia. Bloomberg

El potente estallido social de finales del año pasado en Colombia y —sobre todo— en Chile, empieza a pasar factura a algunas de las principales empresas de la región. El brasileño Itaú Unibanco, la mayor entidad financiera de América Latina, se ha visto obligado a aumentar drásticamente el nivel de provisiones para afrontar potenciales pérdidas por insolvencias a medida que la tensión social pasaba factura a la economía de ambos países: Chile, por mucho el país más golpeado, creció el año pasado la mitad que en 2018, su nivel más bajo en una década.

Las provisiones de Itaú para cubrir préstamos potencialmente morosos subieron en un 62% interanual en los tres últimos meses del ejercicio pasado, según se ha conocido este martes, hasta los 1.400 millones de dólares (algo más 1.280 millones de euros). En su mayoría, este incremento provino de Banco Itaú Corpbanca, la filial con la que opera en Colombia y en Chile y, por tanto, uno de los mejores termómetros de cómo esta convulsión en las calles está afectando al sector privado. El banco brasileño afirmó haber rebajado el riesgo de los clientes del segmento corporativo en ambos países —no necesariamente empresas directamente golpeadas por las protestas— y reconoció un repunte en los gastos operativos en Chile como resultado del cierre de sucursales.

Itaú lleva años centrando sus esfuerzos en crecer fuera de Brasil —con todo, su principal mercado: 95% de los ingresos netos—, en buena medida por la severa crisis que ha golpeado al gigante sudamericano y de la que solo ahora está saliendo, con un crecimiento que ahora empieza a picar al alza.

La crisis argentina también está pasando factura la entidad financiera con sede en São Paulo, que ha seguido una política de reducción de su exposición a este país a medida que empeoraban las constantes vitales de la tercera mayor economía latinoamericana. Y, como ha reconocido la propia dirección del banco este martes, no esperan una próxima reversión en esta tendencia. Además, Itaú ha incrementado sus provisiones para cubrir los préstamos corporativos deteriorados, una partida que el banco ha podido compensar con mayores ingresos en otros rubros. El banco brasileño —incluidas todas sus filiales— tiene casi 400.000 millones de dólares en activos y alrededor de 100.000 empleados: un gigante que teme sufrir en sus propias carnes las consecuencias del estallido en la región.

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