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La caída de la producción petrolera en 2019 agranda las dudas sobre Pemex

El mal resultado aleja el cumplimiento de las metas que el Gobierno se ha marcado para el final del sexenio

Un camión de PEMEX transportando gasolina en enero de 2019.
Un camión de PEMEX transportando gasolina en enero de 2019. GETTY

La nube negra que pesa sobre Pemex, una petrolera con una deuda de más de 100.000 millones de dólares, no se disipa. La producción de petróleo de México cayó un 7% en 2019 hasta situarse en un promedio de 1.6 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde finales de los años 70, según datos dados a conocer este martes por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), el órgano regulador del sector. El mal resultado aleja aún más la perspectiva de cumplir con los 2.4 millones de barriles diarios que la Administración del presidente Andrés Manuel López Obrador se había puesto como meta para el final del sexenio en 2024.

El presidente ha hecho del “rescate” de Pemex una de sus banderas. Prometió detener la reducción de décadas en la extracción de petróleo y devolverla a su época dorada con mayores niveles de inversión y ambiciosas metas de producción. Ese empeño aún no se ha traducido en barriles. La CNH informó a principios de mes de retrasos en la perforación de los pozos y en el gasto del presupuesto asignado. De 28 pozos programados para perforarse el año pasado solo se penetraron tres. Y, si bien la producción tuvo un repunte en diciembre al superar los 1.7 millones de barriles diarios, este no ha sido suficiente para compensar la caída que arrastraba de los meses anteriores.

A pocos sorprende el resultado. Pese a que en 2019 el Gobierno invirtió un 41% más en la petrolera que en 2018, el experto y consultor David Shields sostiene que es un monto insuficiente. “Va a ser difícil que aumente la producción con los niveles actuales; requeriría el doble de inversión”, dice. Para el economista Gonzalo Monroy el problema no es tanto ese como el acceso a la tecnología y una estrategia de exploración equivocada. “Ha abandonado proyecto en aguas profundas para enfocarse en campos que no son los más rentables sino los que pueden producir más rápido. Son de menor tamaño y los costos de producción son más altos”, explica.

Los malos resultados se dan dos semanas después de que López Obrador dijera públicamente que en 2020 no iba a haber rondas petroleras ante lo que considera es una falta de inversión de parte de la iniciativa privada. Este sistema de subastas de áreas de exploración a empresas mexicanas e internacionales fue uno de los principales elementos de la reforma energética emprendida por la Administración de Enrique Peña Nieto, del PRI, que abrió la industria de los hidrocarburos al sector privado. López Obrador considera que esa reforma abona al debilitamiento de Pemex.

Sin la inversión privada, el desafío de impulsar la producción se agranda, según los expertos. Monroy apunta al impacto negativo del cambio de reglas: "Puede generar un efecto reputacional y hacer de México un lugar menos atractivo para los inversores". En este sentido, Shields subraya las ventajas que tendría relanzar los farmouts, que la actual Administración suspendió junto con las rondas petroleras. Estas asociaciones permiten a Pemex poner el área a explorar mientras las empresas se hacen cargo de la inversión en un primer momento. “Es casi impensable alcanzar la meta de 2024 bajo cualquier escenario, pero lo que sí se puede hacer es generar una perspectiva de inversión a largo plazo. El mensaje de reanudar los farmouts daría una buena perspectiva", explica.

Refinanciación de deuda "exitosa"

No son todo malas noticias. Mientras se daban a conocer las cifras de producción, la petrolera estatal informaba de que había realizado con éxito una operación de refinanciación de la deuda, al colocar bonos a 11 y 40 años por 5.000 millones de dólares. La gran demanda por adquirirlos, cinco veces mayor al monto emitido, hizo que se lograran tasas de interés menores a las ofrecidas en septiembre, aunque todavía se mantienen altas. El bono a 11 años se colocó a 5.95%, frente al 6.85% logrado en septiembre para uno a 10 años.

Este miércoles, el presidente López Obrador ha presumido de la emisión de bonos de la petrolera. “Cuando llegamos teníamos que estar pagando tasas en Pemex del 8%. Esta colocación por 40 años, la tasa es de 6%... y no significa, para que quede claro, aumentar deuda de Pemex”, ha dicho el mandatario. Pemex, una de las petroleras más endeudadas del mundo, considera que la operación muestra la “confianza de los inversionistas” en la estrategia y constituye una “clara señal de la disminución de la percepción de riesgo” en la empresa, según un comunicado difundido este martes. En un año el rendimiento que paga la petrolera a los compradores de bonos se ha reducido algo más de dos puntos.

24.000 millones de toneladas de CO2 en 60 años

Pemex carga con una mochila contaminante de al menos 24.000 millones de toneladas de bióxido de cárbono, acumuladas a lo largo de 60 años de actividad. El 91% de esta contaminación proviene del procesamiento y el 9% restante de la extracción, según un estudio publicado el martes por las organizaciones ambientalistas CartoCrítica y la Alianza Mexicana contra el Fracking. Para compensar la mancha, los autores calculan que se debería reforestar una superficie equivalente a dos veces el territorio de México.


Más allá de las cifras agregadas, el estudio ha mapeado el poder contaminante de cada campo petrolero. Cuatro instalaciones concentran el 41% de las emisiones de Pemex. Un 27% del total procede de Akal, ubicado en aguas próximas a la costa del Estado de Campeche y que forma parte del complejo de Cantarell. Manuel Llano, uno de los coautores, señala la dificultad de conseguir cifras desagregadas. El inventario de emisiones, realizado con datos de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), da información global del sector de los hidrocarburos, sin entrar en detalles. "No se mide la contaminación de los campos y tampoco hay capacidad para hacer inspección y vigilancia de cada instalación", asegura Llano. Ante esa dificultad, han tenido que "reconstruir" las cifras usando una metodología internacional que infiere la cantidad de emisiones a partir del volumen de producción y la ubicación.

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