BBVA y Sabadell rompen el plan de fusión por desacuerdos en el precio

La entidad catalana cae en Bolsa un 13,6% mientras que la vasca se dispara un 5%

Carlos Torres, presidente de BBVA, y Josep Oliu, presidente de Sabadell.
Carlos Torres, presidente de BBVA, y Josep Oliu, presidente de Sabadell.

11 días después de que el BBVA y el Sabadell anunciaran conversaciones oficiales para fusionarse, las dos entidades rompieron las negociaciones en la madrugada del viernes. La reacción de los mercados fue doble: la entidad catalana, la más débil, sufrió un castigo al caer la acción un 13,58%, hasta los 0,35 euros. Los títulos del banco que lidera Carlos Torres, sin embargo, cerraron la sesión en 3,96 euros, un repunte del 4,99%. La fallida unión supone un golpe a la reordenación por la que habían apostado los reguladores, reabre incertidumbres sobre el futuro del sector y el mapa español de las fusiones.

Sin llegar al final de los análisis técnicos, el Sabadell consideró que el precio que estaba dispuesto a pagar el BBVA no valoraba el potencial de su negocio y la pérdida de independencia que suponía la venta. “Banco Sabadell ha decidido dar por finalizadas dichas conversaciones al no haber alcanzado las partes un acuerdo sobre la eventual ecuación de canje de las acciones de ambas entidades”, notificó el viernes la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El BBVA también informó a la CNMV de que “las conversaciones relacionadas con una potencial operación de fusión (...) han concluido sin que se haya llegado a un acuerdo”, sin dar más detalles.

Estos dos anuncios habrán disgustado profundamente a los supervisores, que ven en las fusiones una manera de reforzar los bancos ante la crisis. Una de las claves de la jornada fue la reacción de los mercados. El Sabadell ha llegado a subir un 32% desde el anuncio de las conversaciones, si bien partía de cotizaciones muy bajas. El BBVA se ha revalorizado un 19% en este mismo periodo. Y la reacción de los inversores ayer fue dual: castigo al Sabadell y premio al que iba a ser su socio.

Las diferencias de valoración entre ambos bancos eran muy relevantes. El BBVA tenía pensado realizar el pago mediante un intercambio de acciones, por lo que es probable que el presidente del Sabadell, Josep Oliu, hubiera exigido una vicepresidencia y Carlos Torres, máximo responsable del BBVA, se hubiera negado.

Fuentes financieras comentaban el jueves las graves diferencias de precio y la desconfianza mutua que habían surgido en las conversaciones, hasta el punto de que insinuaban una posible ruptura. Sobre la vicepresidencia de Oliu, estas fuentes señalaron que Torres no quiso dar entrada al directivo rival por la incertidumbre en torno al caso BBVA-Villarejo. Si Torres llegara a ser imputado por la Audiencia Nacional y tuviera que ceder la presidencia, esta podría acabar en manos de Oliu. No obstante, fuentes del BBVA comentaron ayer que las razones del cisma fueron económicas y que no se debatió el asunto del gobierno corporativo. El Sabadell asume la ruptura diciendo que el banco “desarrollará un nuevo plan de negocio que priorizará el mercado doméstico como fórmula para incrementar la eficiencia en el uso del capital y los recursos del Grupo, incrementando así la rentabilidad y la creación de valor para los accionistas”.

En una vuelta a los orígenes, el Sabadell insiste en la nota en que el plan que hará público en el primer trimestre de 2021 incluirá “la ampliación del programa de eficiencia y transformación en el mercado retail (banca minorista) en España y analizará con sus asesores alternativas estratégicas de creación de valor respecto a los activos internacionales, incluyendo TSB”.

La británica TSB, en venta

En un acto de realismo, el Sabadell admite el escaso futuro de su filial británica, que ha tenido graves problemas informáticos que derivaron en el bloqueo temporal de las cuentas de los clientes. Además, las exigencias regulatorias del Reino Unido han retrasado su regreso a beneficios. El mercado valora en cero la entidad.

El Sabadell asegura contar “con una sólida franquicia en España y es líder en índice de satisfacción de clientes en el segmento de pymes”. La entidad catalana anuncia que se centrará “en estos segmentos de mayor valor añadido y rentabilidad” y que implementará su nuevo plan “mejorando tanto su eficiencia como la generación orgánica de capital”.

En cuanto al BBVA, si el plan del Sabadell no salía, los analistas creían que podría realizar una recompra de acciones propias para impulsar la cotización, así como ampliar su presencia en el capital de Garanti, su filial turca, de la que controla casi el 50%. No obstante, esta opción supondría aumentar el riesgo en una región muy inestable geopolíticamente.

El Banco de España alertó del riesgo de los países emergentes hace semanas, por lo que era más partidario de la fusión con el Sabadell. No hay que olvidar que el consejero delegado, Onur Genç, es turco y ya ocupó este cargo en Garanti. “La entidad está cómoda con la participación que tiene en el Garanti”, replicaron fuentes oficiales del BBVA. El mercado será el que juzgue las consecuencias de este divorcio.

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