REGLAS FISCALES

El Consejo Fiscal de la UE pide un calendario para sanear las cuentas

El organismo reprende a España por no haber construido un colchón en época de bonanza

La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante un Eurogrupo en Bruselas.
La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante un Eurogrupo en Bruselas.

La segunda ola de contagios pone en jaque la recuperación económica en Europa. Aun así, el Consejo Asesor Fiscal de la UE urgió a los países miembros a no demorar más tiempo la reforma de las reglas fiscales y los instó a acordarla antes de que decidan reactivar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En su último informe, el organismo reprende a los gobiernos que no enderezaron durante la época de bonanza sus cuentas públicas, entre ellos España, y pide a las capitales que acuerden antes de primavera la fecha para volver a la disciplina fiscal.

Los avisos de la Comisión Europea a Bélgica, España o Francia por incumplir con la regla de deuda han quedado enterrados a causa de las dimensiones de la pandemia. Bruselas dio barra libre a todos los socios para gastar cuanto necesiten para reforzar sus sistemas sanitarios, mantener con pulso sus economías y evitar una destrucción masiva de empleo. El Consejo Asesor Fiscal, sin embargo, no quiere dejar pasar la oportunidad para trasladar a las capitales que estaban advertidas. “Muchos gobiernos no lograron crear colchones fiscales en los buenos tiempos, un incumplimiento que afectó en la capacidad de algunos países para absorber el impacto económico de la pandemia este año”, sostiene el Consejo en la nota que acompaña el informe.

El consejo presidido por el danés Niels Thygesen recuerda que el Consejo Europeo decidió que el conjunto de los países de la UE debía tener una orientación fiscal “ligeramente restrictiva” para 2019. Incluso se desmarca de las peticiones a Alemania y los Países Bajos para que gastaran y señala “como una fuente de preocupación” a quienes incumplieron con las reglas fiscales, entre otros, Italia, España, Francia o Bélgica. Y a su juicio, no se trata de cuánto más gastaron, sino de cómo lo hicieron. El consejo estima que en los últimos cuatro años hubo un exceso de gasto en la UE equivalente a tres puntos del Producto Interior Bruto (PIB), de los cuales solo 0,1 puntos correspondían a inversión.

La pandemia, sin embargo, dejó todos esos incumplimientos en expedientes abiertos sin mayores consecuencias. Por ello, propone ahora mirar hacia adelante y, en primer lugar, acordar cuándo volverán a reactivarse las reglas fiscales. Si antes de verano Thygesen consideró que no se debía volver a la disciplina financiera hasta que se regrese a los niveles anteriores a la pandemia, este martes abogó por fijar una fecha antes de primavera de 2021.

Instrumento fiscal

Los halcones han sugerido ya en varias ocasiones que cabría ir pensando cuándo regresar a la senda del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero el sur de Europa alega que nadie sabe aun si la nueva ola de covid-19 interrumpirá la recuperación. Alemania será decisiva en ese debate. Tras varios años cumpliendo a rajatabla con la norma del déficit cero, Berlín prevé un desfase récord en 2020 y 2021, pero se ha comprometido a cumplir con todas las reglas a partir de 2022.

Thygesen, no obstante, urgió a los países que aborden la reforma de las reglas fiscales antes de volver a atarse a ellas. Algunas capitales, en especial París y Roma, consideran que la UE no puede retomar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en sus términos actuales. En especial, cuando prácticamente todos los países de la UE están lejos de los umbrales del 3% de déficit y el 60% de deuda que marcan las reglas.

Los asesores fiscales de la Comisión insisten en la propuesta que formularon el año pasado: una reforma para buscar una mayor sencillez de las normas con un objetivo de deuda, una regla de gasto y una cláusula general de escape para afrontar situaciones como la actual. A ello habría que añadir una regla de oro para proteger las inversiones, que el Consejo Asesor ha identificado como la principal víctima de las políticas de austeridad.

Sin embargo, el organismo admite que en esta ocasión el enfoque de la UE frente a la recesión provocada por la pandemia es distinto al adoptado tras la crisis de la deuda soberana. Además de suspender las reglas fiscales y sobre ayudas de Estado, la UE ha acordado mecanismos como el fondo SURE —para financiar sistemas de empleo temporal como los ERTE— y el fondo de reconstrucción, conocido como Next Generation EU. En total, la Comisión pondrá a disposición de los países más de 850.000 millones de euros.

Como ya concluyó el Banco Central Europeo (BCE), los asesores fiscales de la Comisión también opinan que el fondo de reconstrucción debería convertirse en un instrumento permanente. O en cualquier caso, sostiene, los países de la zona euro deberían replantearse tener un instrumento fiscal que permita sacar presión de la política monetaria con el que los países de la moneda única puedan afrontar crisis económicas.

Los socios de la moneda única habían llegado a un acuerdo el año pasado para crear un presupuesto de la zona euro, aunque muy limitado, con apenas 16.000 millones de euros. Sin embargo, ese instrumento fue fulminado en los primeros compases de la negociación del fondo de reconstrucción y el Presupuesto de la UE.

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