LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La crisis dispara la deuda pública de las grandes economías

30 países superarán el 100% de deuda respecto a su PIB en 2020, según el FMI

Gita Gopinath, economista jefe del FMI, a las puertas de la sede del organismo en Washington, este martes. En vídeo, sus declaraciones: "La crisis está lejos de terminar".ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP (VÍDEO: EPV)

La deuda pública es a veces un salvavidas. Los subsidios y los ERTE han contribuido a paliar la emergencia social derivada de la pandemia. El gasto sanitario ha tratado de equipar a hospitales y centros de salud frente al virus. Y ayudas puntuales a empresas las han salvado in extremis de la quiebra. Otras veces —que se lo pregunten a Grecia—, recurrir a la deuda se asemeja a acercar la mano al fuego: hay un momento en que la llama quema. Ese instante no parece próximo en el Viejo Continente porque el Banco Central Europeo sigue congelando los intereses de montañas de deuda, y se espera siga haciéndolo durante mucho tiempo.

Entretanto, las grandes economías continúan inundando de papel el mercado de bonos: el Fondo Monetario Internacional calcula que la deuda de Japón escalará este año casi 30 puntos más, hasta el 266% del PIB, un nivel sin parangón en todo el mundo, si bien los datos de Siria y Venezuela no han sido desglosados en medio de la catastrófica situación que padecen. Estados Unidos, decimotercero en la clasificación, la llevará al 131% del PIB. Mientras que la deuda pública española tocará techo este año en el 123% del producto interior bruto, su nivel más alto desde 1902. Su ascenso la situará entre las 20 economías más apalancadas del mundo, concretamente en el puesto 16. En total, 30 países sobrepasarán en 2020 el temido umbral del 100%, frente a los 14 del ejercicio anterior.

El aumento de deuda de 27,5 puntos del PIB que experimentará España este año es algo inferior al de Japón y ligeramente superior al de Italia y Canadá entre las economías desarrolladas, aunque en términos absolutos está también por detrás de los de EE UU, Francia y Reino Unido. Del incremento español, aproximadamente la mitad se debe al aumento del denominador (más deuda) y casi la otra mitad a que se reduce el denominador (menos PIB). En el conjunto de economías que analiza el FMI, el aumento de deuda español en 2019 es el undécimo mayor (en puntos de PIB), incluyendo pequeños países en el listado.

Solo tres socios de la UE, los tres sureños —Grecia, Italia y Portugal— irán más allá que España en términos de deuda al acabar el año. El país heleno superará una nueva barrera para dejar cuentas pendientes por valor del 205% de su PIB, una cota que en todo el mundo rebasan únicamente Japón y Sudán. Por su parte, Italia, aquejada de un endémico problema de crecimiento, la colocará en el 161%, y Portugal en el 131%. Todos ellos superan ampliamente el límite del 60% del PIB que plantea el ahora suspendido pacto de estabilidad europeo, con Bruselas renunciando temporalmente a las reglas que hasta hace poco la llevaban a enfrentarse abiertamente a los incumplidores.

El FMI, sin embargo, plantea un calendario de regreso al nivel prepandemia muy diferente para los países europeos más endeudados. Cree que Grecia lo conseguirá en 2023 y Portugal en 2025, mientras que Italia y España tardarán más. El destrozo de los confinamientos ha hundido el PIB, lo que explica, junto al aumento del gasto y la caída de la recaudación tributaria en pleno desplome del consumo, el rápido ascenso de la deuda.

España tendrá que aplicarse especialmente para equilibrar sus cuentas. Los datos del FMI indican que estará en el grupo de los rezagados: será el Estado de la UE con un déficit más alto en 2020, del 14%. Y ocupará el lugar 17 de una clasificación encabezada por la Libia convaleciente por la guerra (102%), y la diminuta y turística isla caribeña de Aruba (24%). Entre las grandes economías, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón y el Reino Unido tendrán un déficit superior al español, que en 2025 todavía seguirá por encima de las cifras previas al coronavirus.

Los efectos secundarios de la crisis sanitaria amenazan así con agrandar la brecha norte-sur en el seno de la Unión Europea. Alemania, que ya salió mucho mejor parada de la Gran Recesión de 2008 que sus socios comunitarios, y criticada habitualmente por su reticencia a aplicar estímulos públicos, ha cambiado el paso y se ha convertido en el país de la UE que más ha utilizado la moratoria de Bruselas a las ayudas de Estado —copa el 52% del gasto para ayudar a sus empresas, frente al 5% de España—.

Berlín se permitirá llevar este año su déficit por encima del 8%, sabedora de que cuenta con un inmenso margen fiscal: la deuda pública germana tocará el 73% este 2020, pero se irá reduciendo hasta el 59% en 2025. Será además el país europeo que regrese antes al superávit, en 2022. Y su PIB caerá este año solo un 6%, menos de la mitad que el español.

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