Previsiones del FMI: ¿Cuáles son las economías más golpeadas por la pandemia y cuáles resisten mejor?

Solo una veintena de países aguantará con el PIB en positivo en 2020, según el Fondo

Operaciones de extracción de crudo de Exxon Mobil en Guyana.
Operaciones de extracción de crudo de Exxon Mobil en Guyana.CHRISTOPHER GREGORY / New York Times / ContactoPhoto

Guyana no es una aldea gala resistiendo los envites del Imperio Romano, pero lo parece. El pequeño país sudamericano, de poco más de 700.000 habitantes, no recordará 2020 como el resto del planeta. Ha sufrido los efectos sanitarios de la pandemia —más de 3.000 casos y 100 fallecidos—, pero no su destrozo económico: aupada por el descubrimiento de yacimientos petroleros, el Fondo Monetario Internacional prevé que su PIB crezca este año un 26,2%, el mayor del mundo. No todo son alegrías. Las estimaciones del FMI han ido poco a poco desinflándose: rondaban el 90% hace un año, y superaban el 50% en abril.

Si el techo lo marca con claridad el nuevo petroestado enclavado a orillas del océano Atlántico, tampoco hay dudas sobre dónde está el suelo. O el infierno. Libia, asolada por la guerra, exportadora de migrantes, campo de recreo de traficantes, verá hundirse su economía en 2020 un impresionante 66,7% si se cumplen las estimaciones del FMI. Tampoco todo es oscuro en su caso: el rebote en 2021 se cifra en un no menos asombroso 76%.

Dejando a un lado los dos extremos, el cuadro pintado por la institución con sede en Washington sigue teniendo un intenso tono rojizo. Apenas una veintena de los más de 190 países analizados cerrará el año en positivo, toda una proeza dado el parón económico global. Todos ellos —salvo la citada excepción guyanesa— están en Asia y África. Y un gigante sobresale: China, el país donde se detectaron los primeros casos de coronavirus, será la única gran economía que crecerá este año, a pesar de ser a comienzos del mismo el epicentro de los problemas. El FMI concede a Pekín un avance del PIB del 1,9%, muy lejos del 6% al que aspiraba antes de que estallara la crisis, pero casi el doble de lo proyectado en junio. España ocupa la posición 17 entre los países más golpeados del mundo, asfixiada por la agresividad del confinamiento y su dependencia del turismo.

En 2021, las predicciones dicen que el transatlántico chino tomará una velocidad de crucero muy superior a la de sus grandes rivales geopolíticos: un 8,2% de rebote frente al 5,2% de la zona euro y el 3,1% de Estados Unidos. Antes, este año, la economía de los Diecinueve países del euro sufrirá un desplome del 8,3%, casi el doble que EE UU (-4,3%). Pekín ha logrado contener por ahora la segunda oleada del virus, que ya está haciendo estragos en otros puntos del planeta. Mientras, Europa trata de resucitar la actividad gracias a los fondos del ambicioso plan de reconstrucción, y Estados Unidos suma a la incertidumbre por la pandemia la celebración de unas elecciones cruciales dentro de tres semanas.

Ningún país europeo se librará del descalabro. Irlanda, uno de los estados del continente que más tajada saca de la fiscalidad ventajosa para atraer a las multinacionales, será la que mejor aguante de entre los países desarrollados, con un retroceso del 3%. El Reino Unido, que al terremoto económico generado por la pandemia suma las réplicas del Brexit, reculará un 9,8%, un punto y medio más que sus antaño socios europeos, aunque su reacción en los doce meses posteriores será ligeramente mejor.

La estadística también retrata el declive de un sector: el turístico. La región administrativa china de Macao, considerada el casino del mundo, es el territorio más dependiente de la llegada de viajeros. En torno a que hagan juego en sus mesas orbita casi la mitad de la economía. Y con la pandemia, la banca no siempre gana: experimentará una caída del 52,3% del PIB, la segunda mayor tras la de Libia. Otros destinos populares con economías poco diversificadas, como las islas Fiji, tampoco saldrán inmunes (-21%).

El turismo no es la única área capaz de hundir una economía: los males endémicos de Venezuela, y la tormenta perfecta de recesión, inflación y depreciación de su moneda, unida a la fuerte explosión en el puerto de Beirut, llevarán a Líbano y al país liderado por Nicolás Maduro a compartir el dudoso honor de ocupar la tercera plaza del podio con un desplome del 25% del PIB.

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