UE

Michel recortará el presupuesto de la UE para intentar salvar el fondo de recuperación

Bruselas y Berlín aceleran la negociación para intentar cerrar el acuerdo en la cumbre del 17 y 18 de julio

Angela Merkel y Ursula von der Leyen durante una rueda de prensa telemática este jueves. En vídeo, Merkel y Von der Leyen reiteran el enorme deseo de superar la crisis "más grande de la historia de la UE".CHRISTIAN MARQUART / POOL / EFE | Vídeo: EFE

Un presupuesto de la UE a largo plazo más austero a cambio de preservar la potencia de tiro del fondo europeo de recuperación. Esa será la propuesta de compromiso que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, presentará con la esperanza de cerrar un acuerdo en la cumbre del 17 y 18 de julio. Las negociaciones se han acelerado con la llegada de Alemania a la presidencia de la UE este miércoles. “Todos tenemos claro dónde están las dificultades y que sería bueno llegar a un acuerdo en julio”, ha señalado este jueves la canciller alemana, Angela Merkel, en la rueda de prensa de presentación de su presidencia europea. En el mismo acto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha urgido en términos dramáticos: “Cada día que perdamos, más personas perderán su puesto de trabajo y más empresas quebrarán”. Von der Leyen ha convocado una cumbre institucional para el día 8, con presencia de Merkel, Michel y el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, con el objetivo de dar un impulso que se espera decisivo.

“La negociación se anuncia todavía muy complicada pero hay un sentimiento general de que debería cerrarse un acuerdo en este mes de julio”, apunta una fuente oficial. Michel ha llevado a cabo en los últimos días una ronda de videoconferencias con todos los presidentes de Gobierno y está decidido a presentar una nueva propuesta de cifras presupuestarias (negotiation box en la jerga comunitaria) el próximo jueves o viernes, justo a tiempo para el arranque de una cumbre europea extraordinaria.

La apuesta pasa, según fuentes comunitarias, por dar un ligero tajo al marco financiero para 2021-2027, fijado en 1,1 billones de euros en la propuesta de la Comisión Europea, e intentar salvar casi intactos los 750.000 millones de euros del fondo de emergencia. Las fuentes consultadas advierten, sin embargo, de que incluso el fondo podría ser recortado en aras de vencer la fuerte resistencia del grupo más reacio a su creación, formado por Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca.

La prioridad absoluta de las instituciones europeas y de Alemania, país que ha asumido el 1 de julio la presidencia semestral de la UE, es lograr el acuerdo durante este mes de julio, para facilitar los procesos de ratificación y permitir que el dinero pueda empezar a fluir a final de año o principios de 2021 como muy tarde. “Hará falta un fuerte liderazgo político para llevar esta tarea a un final rápido y exitoso”, ha señalado Von der Leyen.

La presidenta de la Comisión ha convocado para el 8 de julio una reunión extraordinaria con Merkel, en su calidad de representante de la presidencia semestral, Michel y Sassoli. La cita intentará dar un impulso a la negociación y, sobre todo, incorporar ya al Parlamento Europeo e intentar adelantar así el trabajo para lograr el visto bueno de esa institución al futuro acuerdo presupuestario.

Cesiones a los frugales

El plan de Michel para la cumbre de la próxima semana incluye varios guiños para persuadir al primer ministro holandés, Mark Rutte, y compañía. El primero, que ya se daba prácticamente por descontado, es el mantenimiento de los descuentos que esos cuatro países disfrutan en su aportación al presupuesto comunitario y que Bruselas quería eliminar. Para La Haya ese cheque puede suponer más de 1.500 millones al año y para Estocolmo, casi 700 millones.

La condicionalidad para el desembolso de los fondos, otro caballo de batalla de los halcones, también apunta a un endurecimiento. Por un lado, se reforzará el vínculo con la política de lucha contra el cambio climático, un cambio que parece destinado a arrinconar a Polonia, el único país que se resiste a pactar los objetivos de neutralidad de emisiones para 2050.

Y por otro, se amplía el control político de los programas de reformas y ejecución del gasto que deberán presentar los países beneficiarios del fondo. La Comisión quería reservarse ese control, pero tanto La Haya como Berlín y otras capitales quieren que la verificación no sea tecnocrática sino que pase también por el tamiz del Consejo de ministros de la UE, donde el peso político de cada país se hace notar mucho más que en la Comisión.

Los llamados cuatro frugales también parecen a punto de conseguir un cambio en la metodología de asignación del fondo, un recorte en el plazo de distribución y un adelanto en el período de amortización.

La Comisión había propuesto repartir el fondo en base a los datos de población y PIB en 2019 y a la media de la tasa de paro entre 2015 y 2019, unos parámetros que colocan a Italia y España entre los principales beneficiarios del fondo. Michel, según fuentes comunitarias, planteará que el 70% se reparta con arreglo a esos criterios, pero que el 30% se distribuya en función de la caída de PIB que se registre en 2020 y 2021. De esa manera, se tomaría en cuenta el impacto real de la crisis y no solo las estimaciones, un cambio que también había sido sugerido por el servicio jurídico del Consejo de la UE.

La nueva propuesta también recortaría de cuatro años a tres el período para programar el gasto, aunque luego los Estados dispondrían de otros tres ejercicios para ejecutarlo. Y a diferencia de la Comisión, que planteaba iniciar la amortización del fondo en el siguiente marco presupuestario (a partir de 2028), Michel propondrá que se inicie ya el marco en negociación, a ser posible, en 2027 como muy tarde. El plan de Michel mantiene en 30 años el plazo para saldar definitivamente la cuenta del fondo.

Fuentes comunitarias confían en que estos cambios allanen el camino hacia un terreno de entendimiento entre los 27 socios. La zona de aterrizaje apunta al recorte del marco presupuestario, que podría bajar hasta 1,05 billones de euros, y en un posible recorte del fondo. La Comisión propuso que el fondo contase con medio billón de euros para subsidios, en línea con lo propuesto por Francia y Alemania, y otros 250.000 millones de euros en créditos. Merkel y el presidente francés, Emmanuel Macron, insistirán en la cumbre de la semana que viene en que la mayor parte del fondo deben ser subsidios, para garantizar la efectividad. La cifra definitiva de ambas partidas, sin embargo, podría bajar ligeramente.

Salvo imprevistos de última hora, la cumbre del próximo viernes y sábado será presencial, la primera de los líderes europeos desde que el 20 de febrero se reunieron en Bruselas y fracasaron en el intento de cerrar el marco presupuestario de la UE para 2021-2027. Solo unos días después, la covid-19 asolaba y paralizaba el continente y el regateo por unas décimas de porcentaje de PIB en gasto comunitario quedaba olvidado como una sonrojante ridiculez.

Los 27 vuelven ahora a la mesa de negociación con una propuesta de la Comisión que, entre marco y fondo, asciende a 1,85 billones de euros. “Y con la sensación de que esta vez, a diferencia de febrero, sí que hay mucha urgencia por llegar a un acuerdo”, apuntan fuentes diplomáticas. El objetivo es lograr el pacto en una sola cumbre, aunque no se descarta que la cita tenga que interrumpirse y continuar uno o varios días después. Esa fue la fórmula el pasado mes de julio para pactar los nombramientos de la nueva cúpula comunitaria, de la que salieron Von der Leyen, Michel y Christine Lagarde para el BCE, tras una cumbre interrumpida durante un día.

Gesto también hacia Hungría y Polonia

La urgencia por cerrar el acuerdo presupuestario en julio puede llevar a Alemania a claudicar incluso en uno de sus grandes objetivos de los últimos años: establecer un mecanismo que supedite el desembolso de partidas como los fondos estructurales al respeto del Estado de derecho.

El gobierno de Angela Merkel llevaba meses exigiendo esa condición, para pavor de Hungría o Polonia, que se veían como destinatarios prioritarios del nuevo instrumento de disciplina. Berlín, sin embargo, parece dispuesto a ceder con tal de zanjar rápidamente el debate sobre las cuentas de la UE para 2021-2027 y sobre el fondo de recuperación. “Para poder vincular los fondos al Estado de derecho tiene que haber en primer lugar fondos”, ha señalado la canciller alemana en rueda de prensa, en clara alusión al riesgo de que Budapest o Varsovia veten el acuerdo.

“La situación es grave, incluso más grave como consecuencia del Brexit. Necesitamos un acuerdo y por eso el 17 y 18 de julio la prioridad es acordar el plan de reconstrucción y las perspectivas financieras para tener una base sobre la que poder trabajar”, remató Merkel. El nuevo mecanismo pretendía reemplazar los expedientes abiertos en base al artículo 7 del Tratado de la Unión, que permiten suspender el voto de un socio en las instituciones en caso de violación de los valores fundamentales.

La UE ha iniciado ese procedimiento contra Polonia y Hungría, pero se ha comprobado que las mayorías necesarias para aprobarlo lo hacen inútil. El giro de Berlín podría facilitar que todo el grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República checa y Eslovaquia) se sume al acuerdo presupuestario, atraídos además por unos fondos (el de recuperación y el de la transición justa) que, según la propuesta de la Comisión, inyectaría 53.400 millones de euros.

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