CRISIS DEL CORONAVIRUS

La productividad gana sin viajes corporativos

El gasto por desplazamientos de empresa baja un 78% entre marzo y mayo. El trabajador ahorra 3.000 euros anuales

Raúl González, consejero delegado de Grupo Barceló,  participa en remoto en la convención anual de la empresa, el pasado mayo.
Raúl González, consejero delegado de Grupo Barceló, participa en remoto en la convención anual de la empresa, el pasado mayo.

El brutal impacto del coronavirus en los viajes de negocio anuncia nuevas tendencias que van a modificar de un plumazo su futuro. Su facturación, 20.000 millones de euros al año, está ahora contra las cuerdas, aunque los expertos destacan la “fortaleza para levantarse” del negocio. Habrá recuperación, pero será muy lenta, frente a las impactantes cifras de cancelaciones. Ahora lo que se pregunta el mercado es cómo van a impactar las plataformas virtuales en el futuro de esta industria y si la congelación de los viajes y su ahorro de tiempo genera empleados más productivos. Las métricas tienen la última palabra.

Métricas y mediciones se convierten así en los grandes anfitriones de la nueva relación empresa y trabajador tras el final del estado de alarma. “El teletrabajo supone para el empleado un ahorro de entre 2.000 y 4.000 euros al año, ya que no gasta dinero en viajes y desplazamientos, pero también un ahorro de tiempo importante, apunta Joan Pons, consejero delegado de WorkMeter. Tras más de tres meses de confinamiento, los viajes corporativos se enfrentan a su annus horribilis, al haber cancelado el 41% de las compañías los desplazamientos no esenciales de sus ejecutivos y el 55% todos sus viajes de negocio, según la Guild of European Business Travel Agents, que calcula que solo un 20% de compañías realizan el 83% del gasto.

En España, Captio, empresa especializada en gestión de gastos, habla de una “drástica reducción” entre marzo y mayo sobre los tres meses anteriores. Bajan un 78,3% para los gastos de hotel, restaurantes, vuelos, alquiler de vehícu­los, kilometraje, peajes, aparcamiento, taxi, transporte público y gasolina; y un 80,4% en el caso de los de desplazamientos con coche particular. “Pero sin duda los que se llevan la palma en esta debacle son los relacionados con los vuelos de negocio, cuyo decremento es del 97,5%”, subraya el vicepresidente de marketing de Captio, Miquel Bada.

Y es que la crisis del coronavirus ha tocado de lleno el corazón de las compañías aéreas, para las que el vuelo de empresa representa un “negocio crucial” (40% de su volumen y 15% de pasajeros). Así lo cifra un reciente informe de la empresa Citi GPS. Según el cual el impacto del 1% sobre los gastos corporativos globales equivale a una caída del 10% sobre los beneficios de las aerolíneas, una industria que ha facturado una media anual de 30.000 millones de dólares en los últimos dos años.

Citi facilita datos que vinculan el futuro del sector en relación con la explosión de los medios virtuales. En 2019 un total de 681 millones de pasajeros volaron por negocios, mientras que solo las plataformas de conexión colectiva Cisco (324), Zoom (300) y Microsoft Teams (44) sumaron 668 millones de usuarios diarios durante el mes de marzo. El informe prevé que el crecimiento de estas plataformas va a afectar, sobre todo, a dos segmentos del mercado: por frecuencia, a los ejecutivos que realicen más de cinco viajes al año (dos tercios del total), y por destino se reducirán los viajes a oficinas corporativas de otros países, aunque se prolongará la estancia. Los desplazamientos para visitar clientes serán los menos afectados.

Miquel Bada apoya esta “muy lenta recuperación del sector hasta bien entrado el año 2021”. Y se muestra, sin embargo, algo más optimista al referirse a un “tímido incremento” del kilometraje en detrimento del avión o tren en las empresas que comienzan a autorizar, de forma muy prudente, los primeros viajes de negocio.

La supresión de los viajes corporativos también se refleja en ahorros de tiempo para los empleados y repercute, por tanto, en su productividad. “Nuestras métricas son del todo favorables a este binomio”, asevera Joan Pons. “Teletrabajando se es más productivo. Al verse suprimidas las salidas, se tienen menos interrupciones, se es más puntual en las reuniones y se trabaja de forma más seguida y efectiva”.

Así lo muestran también los últimos datos publicados por el INE, que cifran el aumento de la productividad por el teletrabajo en un 25%. A pesar de estas bondades, el directivo de WorkMeter reconoce “cierto recelo” por parte de las compañías a instalar sistemas de medición del trabajo y lo achaca al “temor de que se tomen como una medida de control o de merma de la confianza”. Lo que resalta con la actitud del empleado que dice sí a las métricas “para demostrar esa confianza y eficacia a la empresa y demostrar también si existe exceso de carga”.

Tres opiniones

Los empleados están divididos. Un estudio de Captio sobre su plantilla reparte en tres tercios a sus 800 trabajadores: los que optan por el teletrabajo, los que prefieren un sistema mixto y los que abiertamente se confiesan incompatibles con el sistema en remoto. Para aquellos que son incapaces de concentrarse en casa y muy especialmente de cara a un posible rebrote del coronavirus tras el verano, el experto en transformación y desarrollo organizacional Hugo Nisenbaum aconseja afrontar nuevos hábitos y la resistencia al cambio. Para ello recomienda “perfeccionar la capacidad de concentración a través de metodologías de planificación, entrenar la atención y negociar con los convivientes la nueva dinámica”. Apela al trabajo por ciclos de concentración, descanso y renovación en “cuatro bloques de hora y media de trabajo y 15 minutos de descanso, lo que equivaldría a una jornada laboral”.

Nisenbaum insiste en que el ahorro de tiempo a consecuencia de la cancelación de los desplazamientos dispara la productividad, con un “enorme impacto” a tener en cuenta en las grandes ciudades, y ejemplifica “que en São Paulo o Río de Janeiro, donde se pierden cuatro horas al día en desplazamientos, la eficacia del teletrabajo es un hecho”. El futuro del empleo “que la crisis del coronavirus no ha hecho más que acelerar”, anuncia, pasa por formatos mixtos (teletrabajo/oficina) y reducción de jornadas “sin impactar salarios”.

Y coincide con la coordinadora confederal de la UTC-UGT Paula Ruiz, para quien el teletrabajo durante el confinamiento arroja un saldo positivo en torno a la productividad, “al verse cancelados los desplazamientos de los empleados que han asumido un 34,3% de incremento en su jornada laboral no justificado”.

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