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Eusebio Díaz-Morera: “Habrá más intervencionismo público en la economía”

El presidente de EDM advierte de que podría haber un repunte de la inflación debido al mayor peso del Estado en la actividad privada, el previsible aumento de impuestos y una menor globalización

David Fernández
El presidente de EDM, Eusebio Díaz-Morera, cree que actualmente no hay muchas alternativas a la inversión en acciones.
El presidente de EDM, Eusebio Díaz-Morera, cree que actualmente no hay muchas alternativas a la inversión en acciones.Carlos Rosillo

Eusebio Díaz-Morera (Barcelona, 1945) es uno de los fundadores de EDM y su presidente. El sólido crecimiento de esta gestora de activos catalana nacida en 1989 y que en la actualidad administra 3.380 millones de euros despertó el interés de Mutua Madrileña. A finales de 2018 la aseguradora adquirió el 30% del capital para luego elevar su participación por encima del 50%.

P. ¿Cómo ha sido la gestión de EDM desde que estalló la crisis sanitaria?

R. Nuestro enfoque analiza los activos de forma individual, no tenemos una filosofía táctica que intente anticipar qué va a hacer el mercado en el corto plazo, porque es muy difícil. Dicho esto, cuando empezó la crisis nuestros analistas hicieron fundamentalmente dos cosas. En primer lugar, cerciorarse de los balances de las compañías para estar seguros de que incluso aquellas que estaban sufriendo un parón más estricto tenían liquidez suficiente para aguantar una situación de muy baja actividad durante meses. La segunda tarea fue revisar a la baja las previsiones de beneficios empresariales para 2020. Ahora bien, una vez nos hemos asegurado la viabilidad de los negocios en los que invertimos, nos reafirmamos en que el valor de una compañía no está en lo que ocurra en los próximos meses, sino en lo que esta pueda generar a cinco o diez años vista. Por eso no hemos hecho cambios radicales en nuestras carteras.

“Con tipos de interés tan bajos se relaja la disciplina de valoración de las compañías”

P. ¿Han aumentado el peso de la liquidez en las carteras?

R. Tanto el área de Wealth Management como en los fondos de inversión hemos aprovechado las caídas de los mercados para usar la liquidez y comprar a buenos precios. De hecho, en los fondos, los niveles de tesorería están en mínimos.

P. ¿Qué lecciones económicas y de liderazgo empresarial dejará la pandemia?

R. Soy prudente a la hora de anticipar cambios estructurales. Cuando se produjo el 11-S mucha gente auguró el fin del tráfico aéreo como lo conocíamos y solo dos años después el transporte aéreo ya se había recuperado. Se está exagerando el impacto de la crisis, la gente olvida muy rápido las cosas, no hay más que ver la reacción de muchas personas ante los cambios de fase en la desescalada.

P. ¿Se mantendrá la mayor intervención del Estado en la economía?

R. Lo que ha hecho el virus ha sido acelerar el cambio de un modelo que se inició en 1989 con la caída del muro de Berlín, el fin del comunismo, y que trajo liberalización, bajadas de impuestos y globalización. Entre las tendencias que vislumbramos para el futuro está un mayor intervencionismo. En algunos sectores, como las aerolíneas o el automóvil, el Estado está entrando directamente en el capital. Los propios acuerdos de la Unión Europea para distribuir las ayudas van a obligar a definir prioridades económicas. Eso nos retrotrae al concepto de política industrial, que estaba casi olvidado. Por tanto, sí, creo que el Estado asumirá un papel más importante en los próximos años. Lo que sería deseable es que esto no se tradujese en mayor burocracia.

P. También se habla de un paso atrás en la globalización. De ser así, ¿qué efectos tendría en aquellas empresas donde han invertido?

R. El proceso de globalización se había estancado ya hace unos años. Se va a producir una moderación aún mayor y, en ciertos temas, creo que se va a ir hacia atrás. El sector industrial será el más afectado, porque esta crisis ha demostrado que el concepto de seguridad en el suministro era frágil y muchas compañías tomarán medidas para mitigar riesgos. Va a ser una de las tendencias estructurales en los próximos años. Si al final sumas un mayor peso del Estado, menor globalización y subidas de impuestos, la pregunta que hay que responder es si todo esto no nos va a traer más inflación.

P. Precisamente, los garantes de la estabilidad en los precios, los bancos centrales, han tenido que dar marcha atrás en la normalización monetaria y regar de nuevo el sistema con muchísima liquidez. ¿Terminarán provocando distorsiones en el precio de los activos? ¿Teme el estallido de alguna burbuja financiera?

R. La política de control de los tipos de interés está aquí para largo tiempo porque hay que evitar que una subida de la rentabilidad exigida a la deuda soberana complique el problema del endeudamiento del sector público, que ya es bastante grave. Al final, con todas estas inyecciones se está bordeando la monetización de la deuda. En una época de tipos tan bajos, y al aplicar una prima de riesgo para descontar flujos de ingresos futuros, automáticamente aumenta el valor de aquellas compañías con visibilidad de beneficios. Ahí es donde habría que meditar si algunas compañías tecnológicas, por muy alto que sea su crecimiento, no estarían cotizando en una zona de valoración muy exigente. La palabra burbuja no me gusta, tiene una connotación propagandística, pero sí que es verdad que con tipos tan bajos se relaja la disciplina de valoración de las compañías.

P. ¿Hay más potencial en las acciones que en los bonos?

R. En la deuda soberana, con la intervención que hay de los bancos centrales y estos niveles de inflación no hay ningún atractivo de inversión. Seguramente, una de las razones por la que los inversores siguen comprando acciones es porque tampoco hay muchas más alternativas. En deuda corporativa, las rentabilidades han caído algo tras el fuerte repunte que tuvieron en marzo, cuando se descontaron niveles de impagos muy elevados.

P. ¿Qué ha supuesto la entrada de Mutua en el capital?

R. Tener un socio institucional como Mutua es muy importante para proporcionar certidumbre a clientes, empleados y socios más allá del ciclo vital de los que fundamos la compañía hace 30 años. Además, entre ambos grupos existen sinergias geográficas y de clientela.

P. ¿Van a sacar productos de forma conjunta? ¿Mantendrán las dos marcas?

R. De momento, no hay planes en ese sentido, pero no descartamos que en el futuro los pueda haber. Llevamos poco más de un año de convivencia y hay que consolidar el aterrizaje. Ellos son una institución muy establecida, nosotros, una boutique con una organización más plana.

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Sobre la firma

David Fernández
Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

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