Bruno Le Maire: “Renault puede desaparecer”

El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, advierte a la compañía automotora de que el préstamo de 5.000 millones de euros viene con condiciones, especialmente preservar empleos

Un trabajador de la planta de Renault en Sandouville, en el noroeste de Francia
Un trabajador de la planta de Renault en Sandouville, en el noroeste de FranciaLOU BENOIST / AFP

La crisis económica que está —y seguirá— provocando el coronavirus es de proporciones tan gigantescas que está arrasando incluso con los tabúes. Por eso, “sí, Renault puede desaparecer”, dijo este viernes el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, sobre el fleuron galo, uno de los principales buques insignia desde el siglo pasado de la industria nacional. Para que no lo haga, el Estado está poniendo todo de su parte, como un préstamo de 5.000 millones de euros para el gigante automotor. Pero este todavía no ha sido firmado, advirtió de nuevo Le Maire, que recordó que las ayudas oficiales vienen con condiciones. Y una de las principales, más allá de garantizar su competitividad, es que Renault se comprometa a preservar el máximo número de puestos de trabajo en Francia.

“Renault puede desaparecer, los grandes constructores industriales pueden desaparecer”, subrayó Le Maire en entrevista con la emisora Europe 1. “Renault se juega su supervivencia”, insiste también desde las páginas de Le Figaro.

El grupo ha pedido un préstamo garantizado por el Estado de 5.000 millones de euros. Todavía no he firmado ese préstamo. Continuamos nuestras discusiones en el marco del plan de apoyo a la industria automovilística. Le pedimos a los constructores de asumir compromisos en tres direcciones: el vehículo eléctrico, el respeto de sus subcontratas y la localización en Francia de sus actividades tecnológicamente más avanzadas”, reclama Le Maire en el diario galo.

La coincidencia de las entrevistas no es ninguna casualidad. En los últimos días han crecido los rumores de que Renault podría cerrar varias de sus plantas francesas. Lo adelantó el miércoles el semanario satírico —pero siempre muy bien informado— Le Canard Enchaîné, según el cual el gigante automotor francés, que el viernes que viene tiene que presentar un plan de ahorro por 2.000 millones de euros, prevé cerrar cuatro plantas en Francia: Flins, Dieppe, Choisi-le-Roi y la de Fonderies en Bretaña.

En el caso de Flins, que emplea a 2.600 personas, no se trataría de un cierre sino del fin de la producción automovilística para dedicar la planta a otra actividad. Esta misma semana, Renault adelantó su intención de crear en esta localización en las afueras de París una planta que producirá hasta 1,5 millones de mascarillas quirúrgicas semanales para “garantizar la salud de sus empleados en sus plantas y en su red comercial en Europa”. Pero, aparte de indicar que el proceso requerirá la construcción de un edificio de 1.000 metros cuadrados en la planta de Flins y el entrenamiento de “unos 20 empleados” que serán asignados al área, no comentó nada más acerca de sus planes ni para esta fábrica ni otras. En total, el gigante automotor emplea a más de 48.000 personas en Francia.

Sobre esta planta, Le Maire fue este viernes categórico. “Flins no debe cerrar”, dijo en la emisora Europe 1. “Ahora estamos a la espera de las propuestas globales del presidente Jean-Dominique Senard sobre su plan para la alianza (Renault-Nissan) y su plan para Renault”, agregó.

Según adelantó, lo que París va a estudiar atentamente es “la estrategia a largo plazo” del gigante automotor, que a su juicio debe apostar firmemente por el vehículo eléctrico y su producción en territorio nacional. “¿Cómo va a garantizarnos que el día de mañana los vehículos eléctricos estarán localizados en Francia? ¿Cómo nos van a garantizar que mañana Francia será el primer centro de producción mundial de vehículos eléctricos de Renault?”, enumeró.

Más allá de la fuerte caída de ventas de vehículos a causa del coronavirus —en Europa el mercado de coches nuevos cayó 76,3% en abril— y del frenazo a la producción que implicó el confinamiento, Renault, del que el Estado francés posee alrededor del 15% de las acciones, ya llegaba a este hasta ahora aciago 2020 debilitado. Todavía no se ha recuperado de la crisis político-económica que provocó la caída de su otrora todopoderoso presidente Carlos Ghosn, que permanece refugiado en Líbano tras una espectacular huida de las autoridades japonesas que lo quieren procesar por delitos financieros. A ello se une la fracasada alianza planeada con Fiat-Chrysler.

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