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El grupo de Louis Vuitton compra la joyería Tiffany por 14.700 millones

El grupo francés, propietario de Louis Vuitton o Dior, fija el precio de la joyería estadounidense en unos 122 euros por acción

LVMH Tiffany
Fachada de una joyería Tiffany en París, en una imagen de archivo. AFP

El mundo desayunó este lunes con los diamantes de Tiffany&Co. O, más bien, con la adquisición de la icónica joyería estadounidense por parte del grupo de lujo francés LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy), que anunció desde París la que ya se ha convertido en la mayor compra de la historia del grupo del millonario galo Bernard Arnault.

"Estamos felices de acoger a Tiffany en el seno de la familia LVMH", dijo el hombre más rico de Francia al confirmar un negocio rumoreado desde hace semanas y que finalmente se ha cerrado en 135 dólares por acción, a un coste final de unos 14.700 millones de euros. La operación se cerrará de forma definitiva a mediados de 2020, indicaron ambas partes en un comunicado conjunto.

Con Tiffany, LVMH se hace una marca "asociada a las más bellas historias de amor", celebraron las dos compañías en referencia a la fama de la joyería neoyorquina fundada en 1837 por Charles Lewis Tiffany en Manhattan e inmortalizada en obras como la novela de Truman Capote Desayuno con Diamantes (Breakfast at Tiffany's) que, desde su salto al cine en la película homónima en 1961 con Audrey Hepburn de protagonista, está considerada uno de los referentes románticos de la gran pantalla.

Más presencia en EE UU

"Sus diamantes de cualidad excepcional son admirados desde hace generaciones y sus creaciones legendarias constituyen la referencia última en joyería. Su célebre caja azul, la Tiffany Blue Box, es reconocida en el mundo entero como un icono de refinamiento y deseabilidad", agregaron ambas partes. Pero si Tiffany y LVMH han cerrado un acuerdo, no es solo por sus famosos anillos de pedida de diamantes reconocibles en medio mundo. Con esta adquisición, el grupo francés, propietario de 75 marcas de moda, belleza y lujo, pretende reforzar su presencia en Estados Unidos, en un momento en que la joyería afronta dificultades derivadas de la guerra comercial entre EE UU y China, que perjudican sus exportaciones al gigante asiático.

Tiffany "es una marca muy conocida, una de las pocas marcas mundiales que gozan de un reconocimiento histórico fuerte, en Estados Unidos, porque evidentemente es su primer mercado, pero también en Asia", dijo Arnault en declaraciones a la Agencia France Presse.

Las rebajas de impuestos en China han lastrado las ventas de las tiendas de Tiffany en EE UU y otros destinos, pues los chinos compran en casa y los turistas compran en China. Así, obtuvo un beneficio neto de 261,5 millones de dólares (236 millones de euros) en el primer semestre de su año fiscal, hasta agosto, un 8,9% menos que un año antes. Los disturbios en Hong Kong, que duran ya más de cuatro meses, también han afectado a las ventas de ambas empresas.

Según el presidente del Consejo de Administración de la joyería estadounidense, Roger N. Farah, se ha llegado a la conclusión de que "esta transacción abre perspectivas muy prometedoras con LVMH, un grupo que sabe apreciar las bazas de Tiffany y que sabrá invertir en sus equipos y sus activos únicos, todo ello mientras ofrece un precio atractivo y un valor seguro a sus accionistas".

La mayor operación del mundo del lujo

"Tenemos la ambición de hacer brillar esta marca emblemática con todos los cuidados y toda la determinación que hemos puesto en todas las casas que se han unido a nosotros a lo largo de nuestra historia", aseguró por su parte Arnault sobre la compra, con la que su grupo busca obtener "una nueva dimensión para la sección de relojes y joyería de LVMH". La operación amplía de hecho la presencia de LVMH en el sector de la joyería, en el que ya cuenta con la italiana Bulgari —por la que pagó unos 4.700 millones de euros en 2011— y en el que se sitúa por detrás del grupo Richemont, propietario de Cartier.

El grupo francés que dirige la familia Arnault, la más adinerada de Francia, domina el mercado del lujo mundial, con marcas como las que le dan nombre y otras como Fendi, Givenchy, Kenzo o Loewe y una facturación que alcanzó los 38.400 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, un 16% por encima del mismo periodo del año pasado. La empresa francesa, propietaria también de las marcas Louis Vuitton, Dior o de bodegas de champán como Moët & Chandon o Veuve Clicquot, realizó una primera oferta el pasado octubre, con un precio de 120 dólares por acción (unos 108 euros), que ha sido ahora mejorada.

La operación cuenta con el visto bueno del Gobierno francés. El ministro de Economía, Bruno Le Maire, celebró en las redes sociales un acuerdo que constituye "una excelente noticia para el refuerzo de la posición del grupo (LVMH) en EE UU y para la proyección del sector francés del lujo y la moda en todo el mundo"./

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