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La inflación argentina se modera con un alza del 3,3% en octubre

La escalada de la subida de los precios parece frenarse un poco, lo que permite mantener la expectativa oficial de una cifra del 55% en 2019

Puesto de venta de frutas en un mercado de Buenos Aires.
Puesto de venta de frutas en un mercado de Buenos Aires. Reuters

La inflación argentina sigue siendo muy alta, pero su escalada parece frenarse un poco. En octubre subió un 3,3%, tras el fuerte salto de septiembre (5,9%), y permitió mantener la expectativa oficial de una inflación del 55% en 2019. Esta es la última vez que el Gobierno de Mauricio Macri asiste a la publicación de este dato. Cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dé a conocer la medición de noviembre, a mediados del próximo mes, el presidente será ya el peronista Alberto Fernández. Y tendrá ante sí un panorama complicadísimo.

El alivio de octubre podría durar poco. Los precios se contuvieron el pasado mes debido a varias medidas de emergencia, como la supresión del IVA en los productos alimenticios básicos y la congelación del precio de los combustibles. Fueron mecanismos de control temporales adoptados por Mauricio Macri para asegurarse un fin de mandato sin grandes turbulencias. Pero la supresión del IVA expira en diciembre. Y los combustibles ya han vuelto a subir: 5% esta semana, a lo que, según los grandes distribuidores, debería sumarse otro 10% de alza en dos tramos antes de fin de año.

La inflación será una de las grandes preocupaciones de Fernández en cuanto se instale en el despacho de la Casa Rosada. No será, sin embargo, ni la más grave ni la más urgente. Esa condición corresponderá a los pagos de deuda. El Banco Central ha intentado durante los últimos días engrosar un poco sus reservas comprando algo más de mil millones de dólares, y se estima que en diciembre dispondrá en total de unos 14.000 millones, suficiente como para afrontar unos vencimientos previstos de 5.000 millones. Las cosas se complicarán más en el primer trimestre de 2020, cuando los vencimientos ascenderán a casi 14.000 millones de deuda en dólares y 16.000 millones de dólares de deuda en pesos. Las reservas del Banco Central no darán ni de lejos para cubrir estos pagos.

Con una economía en recesión (se estima que el Producto Interior Bruto se contraerá un 3% en 2019) y sin acceso a los mercados de crédito hasta que se renegocie la deuda con el Fondo Monetario Internacional (en torno a 50.000 millones de dólares) y se alcance algún tipo de acuerdo, con quita de capital, con los acreedores privados, la única alternativa a corto plazo podría consistir en la emisión de pesos. La impresión de papel moneda para cubrir deudas suele tener un efecto devaluatorio y aviva la inflación.

El peso, por otra parte, se mantiene débil. El tipo de cambio oficial del dólar está en 62,9 pesos, y el real, el llamado blue del mercado negro, alcanza los 66 pesos. La tendencia a la baja del peso se muestra claramente en el llamado “dólar bolsa”, el que se obtiene legalmente con la compraventa de activos financieros, ya por encima de los 72 pesos. La Bolsa de Buenos Aires persiste en su atonía, con pocas operaciones y un lento pero continuo declive: en los últimos cinco días el índice Merval ha bajado un 10%.

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