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La holandesa ASML sufre el espionaje de un grupo de empleados chinos

Los trabajadores compartieron con una firma rival datos y ‘software’ sobre sus chips

Sede central de ASML en Veldhoven, Países Bajos.
Sede central de ASML en Veldhoven, Países Bajos. REUTERS

La compañía holandesa ASML, la mayor proveedora mundial de sistemas de fotolitografía para la producción de circuitos integrados (chips), fue objeto en 2015 de espionaje industrial por parte de varios empleados de origen chino. Según el rotativo financiero Financieele Dagblad, que ha investigado lo ocurrido, se trata del robo más importante de su clase en Holanda, y los autores operaban en el departamento de Investigación y Desarrollo de ASML. Desde allí, compartieron información con XTAL, subsidiaria de otra firma que mantenía lazos indirectos con el Gobierno de China, y “se llevaron manuales secretos de instrucciones, software y lenguajes de programación, de la planta que ASML tiene en California”.

Establecida en 2014 en Estados Unidos, XTAL consiguió hacerse en 2016 con una parte de los clientes de ASML. Perdió así varios cientos de millones de euros. Según la publicación financiera, Dongfang Jingyuan, la compañía matriz china de la que XTAL era filial, tenía relación con el ministerio chino de Ciencia y Tecnología. Entre otras cosas, recibía su ayuda para reforzar la posición del país en el mercado de los chips. En 2018, los jueces de California condenaron a XTAL a pagar a los holandeses 223 millones de dólares (198 millones de euros) en concepto de daños y perjuicios. El pasado diciembre, XTAL, que estaba radicada en Silicon Valley, quebró.

La semana pasada, Peter Wennink, director ejecutivo de ASML, subrayó en un comunicado que algunos de los implicados en el espionaje eran chinos. “Pero rechazamos que lo ocurrido pueda tener implicaciones para nuestros negocios en China”, dijo. En unas declaraciones posteriores a la televisión pública holandesa, rechazó la posibilidad de que “el Gobierno chino esté detrás del robo de información confidencial; ha sido un caso aislado”. En 2017, ASML vendió productos a China por valor de unos 1.700 millones de euros, según sus propios datos. Otros de sus principales clientes son Samsung (Corea del Sur), TSMC (Taiwan) e Intel (EE UU).

A principios de abril, los servicios secretos holandeses (AIVD en sus siglas en neerlandés) advirtieron de los riesgos de utilizar equipos chinos en infraestructuras consideradas vitales por el Gobierno. Añadieron que los ciberataques y el espionaje industrial por parte de China, Rusia e Irán “son una amenaza real”. En particular, dice el informe publicado al respecto, “China se fija en empresas tecnológicas para hacer espionaje industrial”. El plan estratégico de modernización Made in China 2025, aprobado por Pekín en 2015, está pensado para desarrollar la alta tecnología y lograr una autosuficiencia del 70%. Ello implica un mayor dominio de la industria de los semiconductores, y de ahí que la protección de la propiedad intelectual sea uno de los temas prioritarios de ASML en su relación china.

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