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El Ayuntamiento de Madrid reduce la deuda a un tercio desde el récord de 2012

España reduce su pasivo público hasta el 97,2% del PIB en 2018, pero vuelven a incumplir la previsión oficial

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

El ejercicio de saneamiento de las cuentas públicas acometido por los alcaldes en los últimos años pasará a la historia de la misma forma que lo hicieron los excesos que cometieron antes de la crisis financiera. En la época del boom inmobiliario muchos municipios se embarcaron en ambiciosos procesos urbanísticos para construir miles de viviendas con las que financiar inversiones megalómanas.

La recesión dejó a muchos regidores de piedra, con los proyectos a medias y con los gastos comprometidos. La deuda no paraba de crecer hasta que a mediados de 2012 el Gobierno de Mariano Rajoy pegó un cerrojazo a las cuentas municipales. Obligó a los alcaldes a administrarse una sobredosis de austeridad para poner las cuentas municipales en orden.

A cambio, les permitió financiar las facturas que tenían en los cajones y les lanzó un fondo vitaminado con créditos baratos. El efecto fue inmediato. Desde entonces, los Ayuntamientos registran año a año superávits superiores a los 5.000 millones de euros. Esa tendencia se refleja en la contundente reducción de la deuda pública que estas administraciones públicas locales han emprendido desde 2012, cuando sus compromisos financieros alcanzaron los 44.003 millones de euros, el máximo de la serie histórica elaborada por el Banco de España. Esta cantidad contrasta con los 25.781 millones del cierre de 2018, según los datos divulgados este viernes por el mismo supervisor.

El Ayuntamiento de Madrid reduce la deuda a un tercio desde el récord de 2012

El proceso de saneamiento ha sido tan contundente en el sector local que los Ayuntamientos acumulan más de 27.000 millones de euros depositados en los bancos. Es decir, las corporaciones municipales tienen más ahorros de lo que deben a los bancos.

Entre todos ellos, destaca el Ayuntamiento de Madrid. Es el ejemplo perfecto de este proceso vivido por el sector local. En los años previos a la crisis, el consistorio de la capital, entonces presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, acometió la reforma para soterrar la M-30, construyó decenas de kilómetros de túneles, levantó un inmenso parque lineal por el Manzanares y disparó la deuda. Su sucesora, Ana Botella, se encontró con un endeudamiento de casi 7.800 millones de euros y tuvo que aprobar el mayor plan de ajuste municipal, con grandes recortes en las concesiones de limpieza, jardines, infraestructuras... Fue el germen del proceso de saneamiento que mantuvo la actual alcaldesa Manuela Carmena.

La regidora de Ahora Madrid, una confluencia de partidos de izquierda, mantuvo el ahorro a pesar de la mejora económica y el aumento de recursos que le han permitido recuperar algunos gastos más apremiantes. El resultado es que Madrid ha bajado la deuda hasta dejarla en 2.761 millones de euros, un 65% menos que en 2012.

En el conjunto de las administraciones públicas la deuda se incrementó en 2018 hasta los 1.173.988 millones de euros, un nuevo récord. En términos de PIB, como se compara esta magnitud a nivel global, el endeudamiento bajó al 97,2% del PIB, nueve décimas menos que 2017, aunque tres décimas más del objetivo oficial del 96,9%.

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