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El fondo soberano de Qatar se convierte en el primer accionista de Colonial

La sociedad catarí controlará el 20% de la segunda mayor inmobiliaria española

La sede de Colonial en Barcelona, en octubre de 2017.
La sede de Colonial en Barcelona, en octubre de 2017.

Qatar Investment Authority, el fondo soberano del emirato de Qatar, aumentará su participación en Colonial a cambio de ceder al grupo español toda su participación en la compañía inmobiliaria francesa Societé Foncière Lyonnaise (SFL). Tras la operación, el fondo soberano se convertirá en el principal accionista de Colonial a través de Qatar Holding y DIC Holding, que verán aumentada su participación en más de 53 millones de acciones procedentes de una ampliación de capital y otros 3 millones procedentes de autocartera. Con eso, el fondo catarí controlará alrededor del 20% de la compañía y desbancará como primer accionista al grupo mexicano Finacces, del magnate Carlos Fernández González, cuya participación ronda el 18%.

A cambio, Colonial se hará con el 22% de las acciones de SFL que hasta ahora controlaba el fondo catarí. Con ello, la participación de la compañía dirigida por Pere Viñolas en la sociedad inmobiliaria francesa hasta casi el 81%, según ha informado este lunes la propia compañía en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La adquisición de ese paquete, además del referido canje de acciones, se realiza mediante la compra directa de un 5,99% por un valor de unos 203 millones de euros, a un precio de 73 euros por acción. 

Colonial es la segunda mayor inmobiliaria española en capitalización bursátil por detrás de Merlin Properties, junto a que cotiza en el Ibex 35. Especializada en oficinas, sus activos se concentran sobre todo en Madrid, Barcelona y París. Su cartera de activos supera los 11.000 millones de euros, según la última cuenta de resultados presentada por la compañía. Una parte considerable proviene de Axiare, sobre la que lanzó una exitosa opa el año pasado que llevó a Colonial a situarse entre las 10 mayores compañías europeas del sector.

La histórica inmobiliaria, nacida en Barcelona a mediados del siglo XX, dio hace unos meses el paso de convertirse en socimi (sociedad cotizada anónima de inversión en el mercado inmobiliario). Esta figura otorga a la compañía grandes beneficios tributarios (como la exención del pago del impuesto de sociedades) y a cambio está obligada a repartir anualmente el dividendo que deriva de un determinado volumen de sus beneficios, cantidad por la que sí tributan sus perceptores.

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