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El Banco de España achaca las pobres subidas salariales al deterioro del mercado laboral y la baja inflación

La tecnología y la globalización no han tenido una influencia destacable en el crecimiento de los sueldos en España, dice el organismo

Una cuadrilla trabaja en una plantación de fresas en Palos de la Frontera.
Una cuadrilla trabaja en una plantación de fresas en Palos de la Frontera.

¿Por qué a estas alturas de la recuperación los salarios no repuntan como solían? Se trata de un problema global que no solo preocupa en España. Si los salarios no suben, los bancos centrales tienen menos margen para sus políticas, los trabajadores pierden poder adquisitivo, la deuda no se diluye y el riesgo de deflación es mayor. El Banco de España ha publicado este martes un informe en el que indaga sobre el crecimiento de las retribuciones. Y en él concluye que la pobre evolución de los sueldos en España obedece fundamentalmente a dos factores: por un lado, la excesiva holgura del mercado de trabajo. Es decir, hay mucho paro y muchos trabajadores que querrían trabajar más, lo que presiona a la baja sobre las remuneraciones de los asalariados.

Hay mucho paro y muchos trabajadores que querrían trabajar más, lo que presiona a la baja sobre las remuneraciones

Por otro lado, el organismo supervisor apunta a las bajas expectativas de inflación. Al no haber tasas de IPC altas, no existe tampoco una presión acuciante para intentar mantener el poder adquisitivo, explica el organismo.

Para elaborar este estudio, el banco toma la llamada curva de Phillips, que relaciona el crecimiento de los salarios con el desempleo. Lógicamente, cuando sube el paro los crecimientos de los salarios son menores. Y a la inversa: en cuanto desciende el paro las remuneraciones crecen más.

Sin embargo, esa relación no ha funcionado como debería durante esta recuperación. "La reducción de la tasa de paro a partir de 2013 no parece venir acompañada de un aumento de la tasa de crecimiento salarial", dice el documento del servicio de estudios del banco. Y el motivo es que hay otros indicadores que demuestran que hay una mayor capacidad ociosa en el mercado de trabajo más allá que la que señala solo la tasa de paro. Si se tiene en cuenta el aumento de los contratos a tiempo parcial involuntarios y el incremento del número de desanimados que ya no busca empleo, entonces en realidad sigue existiendo mucha mano de obra que quiere trabajar más, concluye el informe. Por ejemplo, el tiempo parcial involuntario se ha disparado desde el 2% de la población activa hasta representar un 8%.

Así las cosas, en el estudio se observa que una vez se mete en la ecuación esos datos y las bajas expectativas de inflación, sí que se cumple la relación de la curva de Philips. Es decir, el deterioro del mercado de trabajo ha ejercido un papel muy importante. Los desanimados y los trabajadores a tiempo parcial involuntario han presionado a la baja sobre los salarios, destaca la institución con sede en la plaza de Cibeles.

El documento apunta, además, que el crecimiento de la parcialidad involuntaria "podría indicar que, durante la crisis financiera, al menos un importante número de empresas se enfrentaron a la caída de la actividad sustituyendo una proporción relevante de trabajadores a tiempo completo por trabajadores a tiempo parcial, con el objetivo de limitar sus costes laborales".

La productividad y los sueldos

El Banco de España también analiza si la globalización y los cambios tecnológicos están lastrando los salarios. El primer fenómeno se supone que aumenta la competencia global y las deslocalizaciones. El segundo provoca una sustitución de trabajadores por máquinas. Sin embargo, esta investigación no ve que estén afectando mucho. En cambio, sí que detecta que antes de la crisis influyó la entrada de inmigrantes, los cuales no tenían mucha capacidad de negociar salarios. Y también atribuye un cierto efecto a la aprobación de las reformas laborales.

Como hipótesis de fondo, el banco subraya que a largo plazo la productividad explica buena parte de la trayectoria trazada por los salarios. En España esta se comporta de forma contracíclica: en la época de bonanza se contratan más temporales con menos formación y la productividad por ocupado baja. En cambio, cuando llega la recesión se despide a esos temporales y la productividad por trabajador aumenta. Precisamente la mejora de la productividad durante los años de crisis hizo que los sueldos no se comportaran todavía peor, sostiene el Banco de España.

En cualquier caso, el Banco de España recuerda: "Mientras que los crecimientos salariales fueron más marcados en España que en la zona euro entre 2003 y la primera parte de 2009, en España se han producido desaceleraciones más elevadas durante la crisis financiera que en la zona euro, observándose incluso tasas negativas en el crecimiento nominal de los salarios".

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