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El Banco de España no ve riesgo de inflación en años

Un informe del organismo toma las previsiones que cotizan en el mercado para señalar que los precios subirán durante mucho tiempo por debajo del 2%

El Banco de España no ve riesgos de que se dispare la inflación a pesar de los estímulos del Banco Central Europeo. Es más, según un estudio del supervisor publicado estos días, lo más probable es que la inflación se sitúe durante mucho tiempo por debajo del 2%, el objetivo oficial al que pretende acercarse el BCE. Con este informe, la entidad resta argumentos a los halcones, sobre todo alemanes, que presionan para que se desmantele cuanto antes la política monetaria expansiva.

Una mujer hace su compra en una frutería del mercado Maravilla en Madrid
Una mujer hace su compra en una frutería del mercado Maravilla en Madrid EFE

El Banco de España publicó la semana pasada un artículo en el que se proyectan las probabilidades futuras de inflación a partir de los instrumentos financieros que se usan para cubrirse del riesgo de alzas de precios. Y los resultados son meridianos: gracias a los estímulos, se ha reducido mucho la probabilidad de que se retorne a valores muy reducidos o, incluso, negativos. Es decir, se aleja el riesgo de la temida deflación, ese proceso en el que no se consume porque los precios van a caer, lo que destroza los márgenes de las empresas que, a su vez, tienen que ajustarse despidiendo personal y hundiendo aún más la actividad en una espiral de difícil salida.

Sin embargo, según el estudio del organismo, eso no significa que se haya restablecido la normalidad previa a la crisis. El informe toma las probabilidades de inflación que cotizan en los mercados para dentro de dos años durante dos años y para dentro de cinco años durante cinco años. Y con ellas en la mano lo más probable es que la inflación de la zona euro se sitúe en una banda entre el 1 y el 2% durante la próxima década. El objetivo del BCE es por debajo pero próximo al 2%. De ahí que no se perciba que la expansión monetaria esté azuzando el peligro de una inflación rampante en el futuro, tal y como alega la ortodoxia alemana.

Este estudio incluso compara las expectativas de inflación de la zona euro con Estados Unidos, y observa que la eurozona se queda sistemáticamente por debajo, lo que justifica el distinto tono de la política monetaria. A pesar de que gracias al BCE se ha reducido mucho la probabilidad de inflación negativa, la zona euro presenta una mayor probabilidad de recaer, zanja el texto. Estos argumentos reforzarían a las palomas frente a los halcones en el seno del consejo del BCE. El eurobanco ya ha ido más allá que la FED expandiendo su balance. Y el debate sobre la forma de salida y la velocidad con que se hace no es baladí. Economías como la española, todavía muy endeudada y con hipotecas variables, se benefician mucho de estos tipos negativos.

Los salarios no tiran

En su última comparecencia, el presidente Mario Draghi dejó claro que la economía europea marcha bien, pero que aún se vislumbran problemas para que esta actividad se filtre a los precios. Los sueldos no tiran de la inflación. Salvo en Alemania, donde los salarios subieron un 2%, en el resto de Europa crecieron de media un 1% en 2016. Así que Draghi pospuso para el otoño la discusión sobre cómo se realizará durante 2018 la retirada de estímulos. Los mercados dan por hecho que primero se irán ralentizando las compras de deuda. Y que no se tocarán los tipos hasta 2019, lo cual empezará a notarse en el Euribor en ese mismo año. Sin embargo, para los alemanes es una aberración que haya tipos negativos. Ni siquiera la FED ha ido tan lejos. De modo que presiona para que estos se supriman cuanto antes. Con estos argumentos, el Banco de España se posiciona frente a los halcones.

En noviembre del año pasado, se atisbaba un repunte de la inflación. El precio del petróleo, los estímulos fiscales anunciados por Trump y los costes industriales en China parecían apuntar un retorno. Pero eso ha desaparecido. Otro informe del Banco divulgado ayer indica que la cotización del crudo no tiene visos de registrar “un alza marcada”, debido al fracking, la mayor eficiencia energética y la menor capacidad de la OPEP para fijar precios.

Por otra parte, la tecnología y la competencia global presionan sobre los precios. En la zona euro, las reformas laborales que se aprueban también lastran la inflación. Y ahora el euro se deprecia e importa precios más bajos. “El goteo al alza de la subyacente [que suprime la volatilidad de energía y alimentos] es muy lento y no parece que se corresponda ni con el dinamismo que muestra la economía, ni con las favorables perspectivas que se manejan”, señala un informe de Bankia.

Los precios de los activos

La inflación, por un lado, incentiva el consumo al tener la certeza de que los precios subirán. Y por otro, en el supuesto de una crisis, permite congelar salarios y que las empresas se ajusten así. Sin inflación, hay que recortar sueldos o empleo, y eso es más duro. De ahí la importancia de cierta inflación. Sin embargo, los precios de consumo no cogen impulso. La inflación se aprecia más bien en activos como acciones, deuda o vivienda. Para hacer frente a esto, los expertos recomiendan políticas macroprudenciales, que limitan la liquidez y el crédito. Solo que su aplicación todavía se rige por un mundo teórico.