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La FP a distancia, una opción en crecimiento

La modalidad de cursos formativos ‘online’ atrae a alumnos mayores de 30 años que desean un título para reconvertirse o mejorar laboralmente

La FP a distancia, una opción en crecimiento
Getty Images

Unos 70.000 estudiantes en España cursan formación profesional (FP) a distancia, según los datos del Ministerio de Educación referidos al curso 2016-2017, el último cerrado. Un análisis retrospectivo ­arroja aumentos porcentuales en el número de alumnos año tras año. Por ejemplo, en relación al curso anterior, 2015-2016, el crecimiento fue del 10,9% en total entre los dos grados, el medio y el superior. Una tendencia que se espera vaya a más.

Los cursos formativos online están en auge tanto en los centros públicos como en los privados, y la afluencia de alumnos a esta modalidad de enseñanza irá creciendo en los próximos cursos. “Hay dificultad en el mundo laboral en encontrar buenos técnicos, por eso la demanda de la formación profesional en general está aumentando”, explica Jaume Cané, gerente en España de la multinacional alemana Freudenberg, que imparte cursos prácticos a alumnos de FP.

Los años de crisis económica han mostrado una de las grandes carencias del mercado laboral español como es la formación, con lo que la FP se ha tornado en una herramienta muy necesaria no solo para encontrar trabajo, sino para mantenerlo o para mejorar el nivel dentro de las empresas. “La FP ya no tiene la consideración que tenía hace años, de estudios menores; ahora es un seguro de empleabilidad”, asegura el presidente del IMF Business School, Carlos Martínez.

Cambio en las edades

Esta institución educativa comenzará en el curso 2018-2019 con la FP por Internet, “porque volvemos a nuestro origen de centro de enseñanza online y porque es una demanda creciente”. Si los cursos formativos presenciales están cada vez más solicitados y “los alumnos salen prácticamente colocados”, los impartidos a distancia van a ampliar esta curva ascendente. “Nuestra estrategia es dirigirnos a personas que están ya trabajando, que necesitan un título para seguir en su puesto o para ascender y que no tienen tiempo para asistir a las clases”, señala Martínez.

Por eso, el perfil del estudiante es ahora el de un trabajador mayor de 30 años, en contraposición con los jóvenes de 16 a 20 años con los que se suele asociar la FP. En el IMF buscan para su nueva andadura tramos de edad más altos. En la UOC X, centro que gestiona académicamente las enseñanzas para las que está autorizado Jesuitas Educación, ya llevan un par de cursos online con alumnado en la treintena.

La formación “a medida”

La pionera de la enseñanza a distancia en España, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), no deja los estudios de FP de lado. Cuenta con un Programa de Desarrollo Profesional y Personal, dirigido a personas sin titulación universitaria. No es online, sino que sigue el funcionamiento de esta universidad, que no requiere presencia en las aulas. El programa tiene dos cursos, el de Experto Profesional, con el que se obtiene un diploma, y el de Experiencia Abierta, cuyo resultado es una certificación. Ambos tienen como objetivo que el alumno amplíe conocimientos, se especialice profesionalmente o acredite su oficio.

Pero la UNED proporciona también una FP “a demanda” o “a medida” de aquellas empresas o entidades que la soliciten, de manera que el centro atiende las peticiones de formación profesional específica que le solicitan. Hay dos maneras de acceder a esta formación. Bien a través de los cursos y actividades de extensión universitaria, en los centros asociados, que son de corta duración y se ofrecen de forma continuada todo el año, o bien a través de convenios de colaboración entre entidades y la universidad.

“Son personas que buscan una segunda oportunidad profesional, una reconversión o simplemente dar salida a una afición aunque no estén trabajando en el área que elijan estudiar”, declara Iván Chica, director de marketing y gestor de los programas de formación profesional de la UOC X. A las clases presenciales sí asisten estudiantes más jóvenes, menores de 20 años, pero las online tienen un público más maduro, deseoso de una formación más abierta y menos inmediata para su futuro laboral. Su media es de unos 300-400 alumnos anuales.

Muestra del nuevo perfil de alumno de la FP digital es Alberto Martín, que cursa Administración de Sistemas Informáticos en Red y que, con 37 años, ha decidido obtener un título profesional que “por circunstancias de la vida” no ha podido tener antes. Martín estudiaba mientras trabajaba un grado de Informática, pero unos cambios en los horarios laborales le hicieron imposible sacar con rendimiento los cursos: “No tenía tiempo para ir presencialmente”. Los cursos online fueron “una oportunidad”, reconoce. “Por eso me informé y me apunté”. Ya lleva siete meses con este tipo de estudios y está contento: “Si luego quiero ampliar estudios, además, se pueden convalidar asignaturas”, explica.

Oportunidades laborales

Otro cambio que se está produciendo con respecto a la FP en general y a la online en particular es en cuanto a su rápida aceptación en el mercado laboral. “Son estudios muy especializados, que tienen una proyección muy rápida hacia la empresa y que están consiguiendo un porcentaje de empleos mayor que los grados universitarios”, afirma Iván Chica. El presidente del IMF Business School es de la misma opinión: “La FP online tiene hoy por hoy más empleabilidad que muchas carreras universitarias”. Eso explica el crecimiento exponencial que están experimentando estos estudios respecto a hace tan solo cinco años, añade Carlos Martínez.

Las materias más demandadas para cursar por Internet no varían demasiado de las presenciales. Todas las relacionadas con la tecnología digital, las redes, el desarrollo de páginas web o el mundo infantil son las preferidas, sin olvidar administración y finanzas. Esta última sirve en muchos casos para acceder después a estudios universitarios, pues la FP online se está convirtiendo asimismo en un puente hacia carreras superiores. Y en cuanto al coste para el estudiante, “no hay mucha diferencia económica con las clases presenciales”, señala Iván Chica.

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