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El inversor catarí Al Thani se convierte en el tercer accionista de El Corte Inglés

El jeque convierte definitivamente en un 10% de las acciones el préstamo de 1.000 millones que concedió hace tres años a los grandes almacenes

El jeque Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jaber al Thani se acaba de convertir oficialmente en el tercer accionista de El Corte Inglés, con el 10% del capital, tras la conversión en acciones el préstamo de 1.000 millones de euros que su sociedad, Primefin, concedió a los grandes almacenes hace tres años. Podría haber tenido otro 2,25% que había acordado como intereses, pero ha decidido cobrar esa parte en efectivo, 225 millones en total. El proceso se produce tras las tensiones internas entre los miembros de la familia dominante en la empresa: por un lado, las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil y, por otro, su primo, Dimas Gimeno Álvarez, que fue apartado de la presidencia por votación del consejo en junio, pero sigue siendo consejero.

Fachada de los grandes almacenes de El Corte Inglés.
Fachada de los grandes almacenes de El Corte Inglés.

El jeque se convierte, con el 10% de las acciones, en el tercer accionista del grupo de grandes almacenes español, por detrás de la Fundación Ramón Areces (37,39%) y la sociedad patrimonial IASA (22,18%) que comparten las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil (hijas de Isidoro) con su primo Dimas Gimeno y la madre y el tío de este.

"De acuerdo con lo previsto en el contrato suscrito con Primefin, El Corte Inglés ha trasmitido hoy a dicha sociedad de origen catarí las acciones representativas del 10% del capital de la compañía. La operación es el resultado de la devolución del préstamo de 1.000 millones de euros realizado por Primefin en julio de 2015. Asimismo, El Corte Inglés ha pagado, mediante la entrega de acciones equivalentes al 0,75% del capital, el tercer y último plazo de los intereses correspondientes al mencionado préstamo, que hoy mismo ha quedado cancelado", ha comunicado la empresa. Además, señala que Primefin ha ejecutado su opción de venta sobre las acciones de El Corte Inglés (el 2,25%), recibidas estos años en tres plazos del 0,75% como pago de los intereses del préstamo en las condiciones pactadas. Esos títulos pasan a la autocartera del grupo.

El primer socio extranjero

El aterrizaje de Al Thani en El Corte Inglés fue todo un acontecimiento. Era difícil de imaginar que en una compañía tradicionalmente tan cerrada como los grandes almacenes entrara un inversor externo y menos extranjero. Pero la crisis también hizo mella en el imperio y la empresa necesitaba dinero. Fue el entonces presidente, Isidoro Álvarez el que negoció durante meses la llegada del ex primer ministro de Catar, que repartía sus inversiones en distintos sectores de distintos países, sobre todo en el de servicios en el Reino Unido. El veterano empresario concertó, además del préstamo convertible en acciones, la salida a Bolsa de la compañía.

Isidoro Álvarez falleció en septiembre de 2014 y cuando se produjo la llegada del jeque catarí, en julio de 2015, habían pasado 10 meses. Por eso la operación la cerró Gimeno y suponía que la empresa cediera el 10% del capital por el citado préstamo de 1.000 millones al pasar tres años. Es decir, se valoraba la empresa en 10.000 millones de euros y la compañía se desprendería así de autocartera. Además de sentarse en el consejo de administración con un puesto, el inversor se reservó la posibilidad de cobrar 225 millones de intereses del préstamo o elevar su participación un 2,25% adicional. Es decir, podía haber pasado al 12,25%, pero ha decidido cobrar esa parte en efectivo y se queda en el 10%.

Lo que sí podría sumar en el futuro es otro 2% en concepto de unas cláusulas recogidas en el acuerdo inicial, según el cual añadiría el 1% si no se cumplen unos objetivos de Ebitda (y parece que no se van a cumplir) y otro 1% condicionado a la salida a Bolsa, de manera que si la empresa tuviere un valor inferior a los 10.000 millones en que se valoró, tendría derecho a ese porcentaje. Es decir, que todavía podría acabar optando a controlar el 12%.

Conflicto por la sociedad patrimonial

En el pulso familiar, el catarí, a través de su representante en el consejo de administración, Shahzad Shahbaz, se ha mantenido al margen. Gimeno trató de acercarle a su causa. Pero el catarí se abstuvo en la decisión del consejo de destituirle de la presidencia y luego se mostró de acuerdo en el nombramiento del sustituto. Su objetivo manifiesto es que la sociedad salga a Bolsa, algo que todavía está a la espera, pero que Jesús Nuño De la Rosa, ahora al frente, aseguró que formaba parte de sus planes futuros.

Posiblemente, en el consejo previsto para finales de este mes De la Rosa pueda despejar dudas sobre una futura cotización,  y más en la junta de accionistas de finales de agosto. En ella, además, previsiblemente el consejo plantee retirar a Gimeno del puesto de consejero.

Justo por encima de la participación del catarí, ahora la tercera más importante, queda la sociedad patrimonial IASA (22,18%), la que comparten las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil (hijas de Isidoro) con su primo Dimas Gimeno y la madre y el tío de este. Precisamente, en esta sociedad se centra el conflicto que mantienen. Ellas tienen el control (el 70% de las acciones) y muchas diferencias por la gestión y el reparto de dividendos. De hecho sobre dicha sociedad se centran las demandas interpuestas por César y María Jesús Álvarez contra sus sobrinas. Asimismo, hay una demanda civil de María José por haberse reducido de 10 a 5 millones la herencia directa que recibió de su hermano, algo que constaba en un documento en el que se expresa la voluntad de Isidoro Álvarez.

Además, Gimeno impugnó el consejo en el que fue apartado de la presidencia de la empresa, que pasó a manos de Jesús Nuño de la Rosa y, posteriormente, interpuso una querella contra el exresponsable de seguridad la empresa, Juan Carlos Fernández-Cernuda, al que acusa de estafa y sobreprecio por haber adjudicado presuntamente contratos de El Corte Inglés a empresas suyas y haber inflado los precios. En paralelo, la empresa está a la espera de que la consultora EY finalice la investigación que encargó en tiempos de Gimeno en la presidencia.

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