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Dimas Gimeno no entierra el hacha de guerra en El Corte Inglés

El expresidente del grupo de grandes almacenes prepara acciones legales, mientras la empresa dice que abre una nueva etapa para modernizarse y competir mejor

El nuevo presidente de El Corte Ingles, Jesus Nuño de la Rosa, durante su visita al centro del Paseo de la Castellana en Madrid.
El nuevo presidente de El Corte Ingles, Jesus Nuño de la Rosa, durante su visita al centro del Paseo de la Castellana en Madrid.

El día después de su destitución de la presidencia de El Corte Inglés, Dimas Gimeno se enfrenta a una realidad palpable. Ha perdido los galones, que ha asumido Jesús Nuño de la Rosa, hasta el jueves uno de los dos consejeros delegados de los grandes almacenes y que ayer se estrenó con una visita al enorme centro del paseo de la Castellana en Madrid.

Ha sido una batalla dura con sus primas, las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil, por el poder. Pero no acaba aquí. Gimeno dice que seguirá con las espadas en alto. La semana que viene tiene previsto impugnar el acuerdo del jueves, en el que fue destituido con el voto a favor de ocho de los nueve consejeros asistentes (él no acudió y el representante del jeque catarí Al Thani se abstuvo). Y prepara una estrategia jurídica que puede deparar una batería de actuaciones legales.

Gimeno explica a EL PAÍS que va a impugnar el consejo del jueves porque cree que fue nulo, ya que en la reunión del día 30 de mayo ya se había discutido su destitución. “Al haberse tratado ya no se puede tratar de nuevo, porque si quieren volver a hacerlo tendrían que haber pasado otros 30 días”. Por eso, justifica, propuso convocar un consejo el 12 de julio en el que incluía, además del cese, las irregularidades en el departamento de seguridad, un código de buen gobierno y la salida a Bolsa.

Sin embargo, fuentes oficiales del grupo señalan que todo el proceso cumple la legalidad. El cambio de presidente, señalan, responde a la necesidad de profesionalizar el mando, y se deja en manos de Nuño de la Rosa, un ejecutivo formado en la casa en tiempos de Isidoro Álvarez. Desde el entorno del nuevo presidente critican que durante su etapa “Gimeno había prometido mucho, pero al final no ejecutó nada”.

Gimeno no claudica. Tiene previsto asistir al consejo que la empresa ha convocado el día 27 de junio en calidad de consejero, un puesto que ocupará al menos hasta la junta de accionistas de agosto, en la que seguramente será planteada su salida si antes no hay novedades judiciales. “Tengo que seguir defendiendo los intereses de la compañía. Si no, qué sentido tiene que no haya dimitido. Soy el accionista con más interés de que vaya bien y quiero seguir tendiendo puentes. Esto se arregla con sentido común y sensatez. La solución pasa por el proyecto que no me han dejado terminar”, relata Gimeno. Habla de futuro, de transformación digital, de consolidar el liderazgo.

Parecido mensaje, precisamente, manda su sustituto a los empleados: “Iniciamos una etapa con el convencimiento de que debemos buscar soluciones para superar los retos que tenemos por delante”. Nuño de la Rosa asegura que mantendrá el liderazgo “sin dar un paso atrás, para seguir modernizándonos y competir mejor conservando nuestros valores”. Es decir, las mismas directrices.

Cada uno cuenta la feria según le va, y Gimeno sostiene que desde que llegó fue todo una lucha. “Han sido casi cuatro años de estar nadando contracorriente. Nada más empezar tuvimos la discusión sobre quién tenía que ser presidente de la Fundación Ramón Areces [principal accionista de la empresa], luego tuve que convencer a los accionistas de la incorporación de un accionista para vender autocartera [al jeque catarí Al Thani] y, finalmente, convencerles de saltar a la modernidad, hacer la empresa más profesional”.

Una pelea familiar

A ello se añade lo que Gimeno llama “factor emocional”, para él, el más determinante: la pelea con sus primas. “Si no, no encuentro otras razones porque conmigo se han mejorado resultados, se han reducido gastos y la deuda de forma muy sensible. Realmente creo que la causa es que he ejercido de presidente y he hablado de la estrategia que debe tomar la casa”. Falta comprensión, dice. “Esta empresa ya no es la misma. Tiene que dar un salto. Pero hay una fuerza centrípeta que nos agarra. Es una empresa del siglo XXI preparada para salir a Bolsa. No se puede tener una empresa como esta en pocas manos y con decisiones caprichosas”.

¿Quién manda en El Corte Inglés? “Sinceramente, creo que Marta. He apelado siempre a la vieja guardia [Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echevarría], al legado de Isidoro y don Ramón [Areces], a los valores que me han enseñado. Y siempre me han dado la razón. Pero al final, han hecho lo contrario. Yo creo que hay algo que les atenaza”, dice. ¿El qué? “A lo mejor es que el que manda es el jefe de seguridad”, lanza, en referencia a las irregularidades que insiste que ha habido en ese departamento.

Una afirmación que no comparten en la dirección de los grandes almacenes. Destacan que la firma ha mejorado precisamente en estos últimos meses, desde que Gimeno fue despojado de los poderes ejecutivos. Gimeno se enroca: “Yo era consciente de que debía ceder el poder ejecutivo a un consejero delegado. Pero nombraron a dos. Obedece más a un arreglo de poder que a criterios de eficacia. Si queremos que sea una empresa del siglo XXI y no un cortijo tendríamos que haber hecho un proceso de selección”.

Una pelea que surgió con el reparto de poder

Dimas Jimeno, expresidente de El Corte Ingles.
Dimas Jimeno, expresidente de El Corte Ingles.

El conflicto de Gimeno con sus primas se centra en la sociedad patrimonial IASA, en la que ellas tienen el 70% y él, junto con su madre y su tío, el resto. Los minoritarios, que necesitan los dividendos para pagar el impuesto de sucesiones, no pueden disponer de ellos mientras las hermanas no decidan repartirlos. “Por eso no hay ningún accionista que tenga más interés en el futuro de la empresa que mi madre, mi tío y yo. Porque tenemos una deuda que tenemos que saldar”, apunta Gimeno. Esto ha llevado a su madre y su tío a presentar cinco demandas, en las que Gimeno no participa. “He intentado llegar a una solución consensuada; pero nunca ha habido voluntad. Su único objetivo ha sido quitar al presidente”, refiriéndose a él mismo.

Gimeno y sus primas apenas se conocían, aunque su mala relación llegó tras la muerte de Isidoro Álvarez y la asunción de poderes. Él fue formado y elegido por su tío Isidoro, madre de sus primas, y con él gestionó la empresa en los años duros de la crisis. Las hermanas, mientras, trabajaban en diferentes departamentos de los grandes almacenes, y llegaron a la línea ejecutiva en 2014, cuando mandaba él.

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