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Lagarde alerta contra el bloqueo en la negociación del Brexit

"La mejor manera de reducir las desigualdades sería poner fin a las disparidades entre hombres y mujeres", dice la directora gerente del FMI

Christine Lagarde, este jueves, durante la rueda de prensa en Washington.

La parálisis de la negociación del Brexit entre Reino Unido y la UE preocupa en el Fondo Monetario Internacional (FMI), ahora que ya había digerido que la ruptura es un hecho, que la reactivación europea y de otras economías desarrolladas ha tomado impulso y el organismo con sede en Washington ha convertido lo de “es hora de reparar el tejado” en su lema de las reuniones de otoño. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, alertó contra una fractura no pactada, pero también contra la “incertidumbre” en un momento en el que, recalcó, “la recuperación no es completa”. También animó a seguir adelante con la revisión del TLC, el acuerdo de comercio entre EE UU, Canadá y México que Donald Trump ha dado por liquidado.

La gran prueba de fuego a la que se enfrenta ahora la UE, el diseño de la salida de quien fuera uno de sus socios más poderosos, ha entrado en vía muerta y crece la preocupación por un posible Brexit duro, desordenado, en el que entren en vigor las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMT) como único marco de relaciones comercial, ante la imposibilidad de un pacto alternativo entre los que hasta hace poco fueron socios de un mercado común.

“Simplemente no puedo imaginar que eso ocurra. Porque ¿qué significaría para la propia gente, para los europeos que viven en Reino Unido o los británicos ubicados en la Unión Europea?”, señaló Lagarde en rueda de prensa en Washington. La directora gerente advirtió de cuántos factores se ven afectados por un cambio de reglas de juego de tanta trascendencia económica, así que reclamó un enfoque de las negociaciones “más preciso” para reducir una “incertidumbre” que, recalcó, está “dañando el potencial”.La incertidumbre frena inversiones, castiga el empleo, corta el consumo y sacude los mercados, así que el puerto muerto en la negociación del Brexit inquieta en el organismo.

Lo mismo ocurre con las tensiones independentistas de Cataluña en España: un Catexit. El economista jefe, Maurice Obstfeld, dijo el martes en la rueda de prensa que esta crisis podría castigar la economía no solo española, sino también portuguesa y de otros países europeos por su efecto contagio. En esta línea, enfatizó que “sería muy beneficioso si las partes se negocian”. En el caso del Brexit, las negociaciones llevan ya 15 meses sin avances claros.

Unas horas antes de la comparecencia de Lagarde, el negociador jefe de la UE para este proceso, Michel Barnier, había dicho en Bruselas que no recomendaría comenzar una nueva ronda de negociación, habida cuenta del punto muerto en el que se había quedado la actual. Un análisis parecido podría aplicarse a las complicadas negociaciones para reformar el acuerdo de comercio atlántico (el TLC o Nafta, por sus siglas en inglés), entre EE UU, Canadá y México.

La cuarta ronda de negociación comenzó precisamente en Washington el pasado miércoles y las perspectivas son malas: Donald Trump ha sido muy explícito a la hora de dar por liquidado el histórico pacto y sus condiciones para mantenerlo resultan hoy por hoy inaceptables para los mexicanos.

El equipo de Trump pide una cláusula que implique la terminación automática de la alianza al cabo de cinco años, salvo que los países determinen lo contrario, y la eliminación del capítulo de resolución de disputas. Además, busca aumentar el porcentaje de componente estadounidenses en la fabricación de automóviles imponiendo un porcentaje mínimo procedentes de sus plantas para poder considerar el vehículo de producción “local”. Estas cuotas son ahora de carácter regional (los coches deben tener un 62,5% norteamericano) y, además, EE UU quieren incrementarlas (hasta el 80% u 85%).

Lagarde no entró en el meollo de las discusiones, pero defendió la conveniencia de revisar un acuerdo comercial que lleva en vigor desde 1994 con el fin de comprobar qué ha funcionado y qué no y qué nuevos elementos de la economía, muy distinta de hace dos décadas con todo el boom digital, habría que incorporar. “Las negociaciones son bienvenidas”, dijo la directora gerente, a su juicio, estas deberían ser periódicas en lo que a tratados económicos se refiere.

El FMI ha hecho varios llamamientos contra un posible avances de políticas proteccionistas, especialmente con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Ese es, junto con los riesgos de nuevas burbujas financieras, uno de los riesgos más inminentes de la recuperación global, todavía muy incompleta a ojos del Fondo. “Necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para crear un comercio mundial más inclusivo, que funcione para todos”, dijo la directora gerente.

Se trata de un mensaje que el organismo lleva tiempo repitiendo, en una etapa de fuerte rechazo al globalismo en muchos países, espoleada en buena parte por el aumento de las desigualdades. En este terreno, Lagarde destacó la necesidad de avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres. "La mejor manera de reducir las desigualdades sería poner fin a las disparidades entre hombres y mujeres", dijo, en respuesta a la pregunta de un periodista, sobre la conveniencia de aumentar los impuestos sobre los más ricos para reducir las desigualdades.

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