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Tribuna

Fondos soberanos, más grandes y sofisticados

Estos inversores se animan cada vez en sectores no cotizados como el de infraestructuras o inmobiliario

Los fondos soberanos gestionan 7,2 billones de dólares, el tamaño económico de seis Españas. Se trata de un grupo de inversores institucionales poco conocido, pero de una relevancia clave en el mercado: controlan casi el 10% de todas las acciones cotizadas del planeta. La inversión en España desde 2009 ha sido de unos 34.000 millones entre inversión directa, cartera y deuda.

Sin embargo, una de las tendencias principales del Informe fondos soberanos 2016 es la entrada masiva en mercados no cotizados. Desde 2012, estos fondos han invertido más de 650.000 millones en mercados inmobiliarios, infraestructuras o start-ups.

Esta exposición forma parte de su desarrollo. La mayoría de los fondos más grandes nacen en países emergentes: China, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Singapur o Arabia Saudí. Juegan un papel preeminente en la cultura financiera de sus países y esto les ha obligado a una continua reinvención. No han dudado tampoco en fichar ejecutivos especialistas de la banca de inversión de Londres o Nueva York. Un paso obligado era la sofisticación y una mejor gestión interna: ingredientes ideales para adentrarse en la aventura que suponen los mercados privados.

Esta dinámica ha llegado en un momento clave: volatilidad en las Bolsas en 2015 y 2016, desplome del precio de hidrocarburos (principal alimento de la mayoría de los fondos) y unos tipos de interés en mínimos históricos. Ante este panorama, ¿dónde invertir cientos de miles de millones?

Cualquier unicornio del área tecnológica que se precie ha recibido dinero de estos fondos de origen público

El primero de los destinos fue el inmobiliario. El fondo noruego, por ejemplo, hizo su primera inversión no europea en 2013. Un año más tarde, ya era el segundo inversor extranjero en el mercado inmobiliario de Estados Unidos. Pero no son solo noruegos. China Investment Corporation o Qatar Investment Authority han comprado en Manhattan edificios por valor de 10.000 millones en dos años. Edificios emblemáticos son propiedad de fondos soberanos: la torre Shard en Londres (es catarí) o el mítico edificio Chrysler de Nueva York (Abu Dabi).

En España también han adquirido hoteles de lujo (Qatar se hizo con el Intercontinental en Madrid y el W en Barcelona, mientras el fondo de Omán adquiría el Hilton en Barcelona); Noruega y GIC (Singapur) han comprado plataformas logísticas o han establecido su propia Socimi (sociedad de inversión inmobiliaria); en oficinas destaca la opción de compra no ejercida que tuvo IPIC (Abu Dabi) sobre la madrileña Torre Cepsa (empresa de la que es dueña al 100%). También los centros comerciales han atraído inversores soberanos como el fondo de Alaska y el propio GIC.

El segundo sector de interés es el de las infraestructuras. Como ocurre con el inmobiliario, las rentas generan un flujo de caja estable y ligado a la inflación. Esta cobertura, y la duración de los contratos, encaja muy bien en la estrategia de inversión de estos fondos, que se mueven en horizontes de largo plazo. En España vimos la reentrada de fondos kuwaitíes después de décadas. Dejaron las torres KIO y en 2014 volvieron para comprar los activos de E.On. Sin sorpresa, el directivo encargado de la unidad de inversión en infraestructuras es un kuwaití que trabajó ocho años en Merrill Lynch en Londres.

El tercer sector es el tecnológico. Cualquier unicornio que se precie ha recibido inversión soberana. Liderados por Temasek y GIC (ambos de Singapur y líderes globales de inversión en start-ups), otros fondos están entrando en la batalla por descubrir al próximo Google o Amazon. La creación del Vision Fund (el mayor fondo de inversión en tecnología e innovación del mundo, valorado en 100.000 millones de dólares) no es ajena: detrás está el fondo soberano de Arabia Saudí.

Veremos más operaciones así. Fondos más preparados, fondos más atrevidos, conquistando nuevas geografías y nuevas clases de activos. No parece que el petróleo les vaya a frenar ahora.

Javier Santiso y Javier Capapé son presidente y director, respectivamente, del Sovereign Wealth Lab del IE Business School.