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La suspensión de la nueva planta en México cuesta 200 millones a Ford

Las pérdidas del fabricante en América Latina lastran el beneficio y se comen las ganancias en Europa

Mark Fields, consejero delegado de Ford Motor, con Donald Trump
Mark Fields, consejero delegado de Ford Motor, con Donald Trump AFP

Ford Motor está bajo una intensa presión para repatriar producción a Estados Unidos. Pero no va a tener fácil realizar esta ingente inversión de capital y el repliegue tiene un coste. El segundo fabricante de Detroit redujo el beneficio anual a 4.610 millones de dólares, lo que representa una caída del 37% cuando se compara con 2015. En parte se debe a unas cargas de 200 millones por la cancelación de la construcción de la nueva planta de producción en San Luis Potosi, en México.

El fabricante estadounidense anunció hace unas semanas que renunciaba a la expansión de la cadena de ensamblaje de utilitarios de pequeño tamaño al otro lado de frontera, para en su lugar reforzar la producción de vehículos eléctricos en Michigan. El proyecto estaba dotado de 1.600 millones de dólares. El cambio estratégico se anunció en plenas críticas del presidente Donald Trump, que amenaza a la industria con imponer un elevado arancel a las importaciones.

El rendimiento global de Ford Motor también se vio lastrado por América Latina, donde tuvo pérdidas operativas que rondaron los 1.110 millones el año pasado. El negativo es 280 millones más elevado que en el ejercicio precedente y, además, va en sentido contrario a la evolución del negocio en Europa, donde multiplicó por cuatro el beneficio, hasta los 1.200 millones. La división en América Latina se comió, por lo tanto, prácticamente todo lo que ganó en el Viejo continente. Las ventas en la región le generaron ingresos por valor de 4.800 millones.

En cuanto a las cuentas globales, la fuerte caída en el beneficio se explica por un ajuste contable en la forma en la que calcula la pensión de sus empleados, junto a las pérdidas por la cancelación del proyecto para expandir la producción en México. Sin esas cargas, el beneficio habría sido de 10.400 millones de dólares, con lo que estarían más o menos en línea respecto a lo que ganó en 2015.

Los ingresos, entre tanto, los elevó a 151.800 millones, lo que representa una ligera mejora del 1,5%. El sector de la automoción, sin embargo, da por hecho que se hizo techo en las ventas y la producción global marcha a plena capacidad. Ford Motor espera que el beneficio caída ligeramente en 2017, en parte también porque está invirtiendo más dinero en las nuevas tecnologías de movilidad. También anticipa que las pérdidas en América Latina empeorarán este año.

Este jueves también presentó resultados Fiat Chrysler, que vieve de anunciar una inversión de 1.000 millones en EE UU para reforzar la producción. En su caso elevó el benefico a 6.500 millones. El grueso, unos 5.500 millones, los genera en el mercado norteamericano. Sergio Marchionne, su consejero delegado, utiliza la dinámica creada tras la victoria de Donald Trump para defender una mayor consolidación del sector.  Ya intentó hacerlo General Motors, pero Mary Barra la rechazó.