American Apparel vende la marca a Gildan Activeware

La compañía de ropa casual suspende pagos por segunda vez en un año

Tienda de American Apparel en Miami Beach
Tienda de American Apparel en Miami BeachCARLO ALLEGRI (REUTERS)

American Apparel está atrapada en una espiral imposible. No hace ni un año que la marca de ropa casual superó la suspensión de pagos tras reestructurarse. Hoy, vuelve a convocar un concurso de acreedores para poder renegociar su deuda. Para dotarse de efectivo, la compañía de Los Ángeles acepta vender los derechos de propiedad intelectual de la marca a la canadiense Gildan Activeware.

La marca fundada hace dos décadas por el controvertido Dov Charney suspendió pagos en octubre del pasado año, tras verse incapaz de contener el desplome de las ventas y encontrarse así prácticamente sin liquidez para poder seguir operando con normalidad. Los cambios en el equipo de gestión fueron numerosos, pero os números no terminaron de levantar y a comienzos de este mes la compañía declaró en bancarrota sus outlets en Reino Unido.

Crecen por tanto las dudas sobre las probabilidades que tiene el negocio de sobrevivir. American Apparel fue una de las marcas más admiradas de Wall Street hace una década. Su suerte cambió a final de 2007, un año antes de que estallara la crisis financiera. La recesión, la disrupción de Internet en el sector del comercio y la competencia de las marcas rivales del fast fashion hundieron su negocio.

Gildan paga 66 millones de dólares en efectivo para poder explotar su marca y se hace además con algunos de sus activos, de acuerdo con la información entregada al tribunal que supervisará la reestructuración. “Creemos que con esta decisión podremos preservar el legado de American Apparel”, afirma su presidente, Bradley Scher. Dov Charney fue despedido hace dos años por un escándalo de acoso sexual.

Paula Schneider, que asumió entonces el cargo de consejera delegada, abandonó el puesto hace menos de dos meses. El fundador aprovechó la última suspensión de pagos para intentar retomar el control, con una nueva oferta. Pero la operación fue aplacada y la marca emergió en febrero de la bancarrota con sus principales acreedores al mando, entre los que se encuentra el banco de inversión Goldman Sachs.

American Apparel opera un centenar de tiendas en 18 países, de acuerdo con su portal. La compañía no precisa cuantos empleados tiene. Antes de la primera suspensión de pagos la plantilla rondaba los 10.000 asalariados. No es la única marca de ropa juvenil que se ve forzada a cerrar tiendas y reestructurar su deuda. Durante los dos últimos año hicieron lo mismo Aéropostale, Wet Seal y Pacific Sunware.

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