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ESCÁNDALO EN LA BANCA

El primer ejecutivo de Wells Fargo renuncia a 41 millones de dólares por las cuentas falsas

El Departamento de Empleo de Estados Unidos examina las prácticas comerciales de la entidad para determinar si los empleados actuaron bajo presión

John Stumpf, testificando ante el Senado
John Stumpf, testificando ante el Senado AFP

Una semana después de ser vapuleado en el Capitolio por el fraude de las cuentas fantasma, el máximo ejecutivo de Wells Fargo renuncia a 41 millones de dólares en acciones que le correspondían como compensación. John Stumpf tiene previsto testificar de nuevo este jueves ante los legisladores mientras la entidad de San Francisco sigue adelante con una investigación interna.

Wells Fargo es el cuarto banco por activos de Estados Unidos y el segundo por capitalización bursátil. El grupo financiero ha despedido a 5.300 empleados que crearon dos millones de cuentas falsas con fondos de sus clientes, sin autorización de los titulares. El Departamento de Empleo está examinando las prácticas comerciales de la compañía para determinar si los empleados actuaron bajo presión.

Stumpf ya dejó claro en su última comparecencia ante el Senado que los directivos del banco no dieron en ningún momento instrucciones para que se abrieran estas cuentas en secreto. Pero el ejecutivo si admitió ante los legisladores que los objetivos por rendimiento que establece el banco llevaron a los empleados a recurrir a tácticas ilícitas con el propósito de poder elevar sus salarios.

La senadora demócrata Elizabeth Warren pidió expresamente a John Stumpf la semana pasada que dimitiera y devolviera todo el dinero que había ganado como consejero delegado mientras duró la estafa. El fraude comenzó en 2011 y duró cuatro años. Warren, como otros legisladores, también lamentó que los ejecutivos de Wall Street nunca asuman su responsabilidad por estos abusos.

El consejero delegado se convierte así en el primer alto cargo del banco que se ve penalizado por el escándalo al renunciar al paquete de acciones con el que fue premiado mientras se investigaba el fraude. Carrie Tolstedt, que estuvo al frente del negocio de banca minorista, también opta por no ejercer sus derechos sobre 19 millones de dólares en acciones ni otros premios vinculados a su jubilación.

Los grandes bancos suelen disponer de una serie de provisiones que permiten al consejo de administración recuperar los premios que dan a sus ejecutivos cuando su conducta causa un daño a la imagen de la entidad o se produce bajo su supervisión una negligencia. El escándalo saldrá seguramente a colación cuando la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, testifique este miércoles ante el Congreso.

Los reguladores federales y en California sancionaron al banco con 185 millones de dólares, porque no disponía de los controles internos necesarios para detectar el fraude. Pero el castigo está siendo más severo en Wall Street, donde su capitalización bursátil cayó un 10% desde el pasado 9 de septiembre. Wells Fargo tenía este martes un valor de mercado próximo a los 227.600 millones.