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PREVISIONES ECONÓMICAS

La OCDE avisa de una ralentización de la economía española en 2017

El organismo alerta sobre el débil crecimiento global, el aumento de la desigualdad y reclama elevar la inversión para impulsar el crecimiento

El secretario General de la OCDE, José Ángel Gurría.
El secretario General de la OCDE, José Ángel Gurría. EFE

Los vientos de cola que impulsan a la economía española soplarán con menos fuerza durante el próximo año, según las últimas perspectivas económicas publicadas por la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE). El organismo que engloba a las economías más desarrolladas del mundo mejora su pronóstico sobre la evolución de España para este año, cuando espera un crecimiento del 2,8%, pero lo empeora para 2017, cuando estima que avanzará a un ritmo más modesto del 2,3%. Avisa del riesgo de prolongar la incertidumbre política sobre la demanda interna.

El pronóstico oficial del Gobierno pasa por un crecimiento del 2,7% tanto este año como el próximo, aunque varios ministros ya anticipan que la economía española avanzará cerca del 3% durante este ejercicio.

Las fuerzas sobre las que se apoyó la recuperación de la economía española comienzan a perder fuelle. El precio del petróleo repunta levemente tras caer abruptamente durante el último año, la creciente debilidad de los países latinoamericanos impacta sobre las importaciones y los efetos de la política monetaria del Banco Central Europeo son decrecientes. La OCDE augura, además, que el próximo Gobierno de España no mantendrá las políticas expansivas del último año. Entonces el actual Ejecutivo interino aprobó en vísperas de las elecciones una bajada de impuestos, la devolución de la paga extra a los funcionarios y elevó otros gastos públicos. Estos estímulos sirvieron de combustible para que la economía avanzará a un ritmo del 3,2% durante el año pasado.

 En 2017, la mayor parte de estos vientos de cola se habrán difuminado, según la organización con sede en París, que vaticina una ralentización de la economía española para el próximo año. Considera que la actividad avanzará a un compás del 2,3%, dos décimas menos que su previsión anterior y cuatro décimas menos que el pronóstico oficial del Gobierno.

La OCDE considera que la vuelta a una politica fiscal más neutral, sin bajadas de impuestos ni subidas de gastos como el año pasado, parece adecuado, pero advierte sobre el alto nivel de la deuda pública, que en esto momentos ronda el 100,05% del PIB, el nivel más alto en un siglo. El organismo avisa de que para mantener la deuda pública en un nivel que sea sostenible, “el Gobierno debería afianzar la senda de consolidación a medio plazo”. Y recomienda medidas más efectivas sobre el mercado laboral para reducir el desempleo y rebajar la desigualdad.

La OCDE justifica que empeora las previsiones porque se difuminan los vientos de cola que han impulsado a la economía española en los últimos trimestres, como los bajos precios del petróleo y de las materias primas, los efectos decrecientes de la política monetaria expansiva del BCE y, apunta, la desaparición de la política presupuestaria expansiva que el Gobierno desplegó el año pasado, en víspera electoral.

"Se prevé que la recuperación continúe en 2016 y 2017, aunque a un más ritmo más moderado", explica la OCDE en el capítulo específico donde analiza la evolución de la economía española. El organismo con sede en París considera que los tipos bajos de los créditos para empresas y los hogares ayudará a mantener el impulso del crecimiento económico. "Algunas de las fuerzas positivas, como los bajos precios del petróleo y de otras materias primas así como el leve estímulo fiscal positivo, va a impulsar el consumo en 2016, pero luego se desvanecerán en 2017", apunta la institución presidida por Ángel Gurría.

La OCDE recomienda potenciar la productividad para mantener un crecimiento sostenible en el medio plazo. Y recomienda reducir la integración del mercado eléctrico —subrayar la diferencia entre productores y distribuidores— y eliminar las barreras de las actividades profesionales. El organismo que dirige Ángel Gurría apunta al mercado laboral y la alta tasa de desempleo como otro de los problemas de la economía española. Mejorar las políticas de inserción laboral de los desempleados es clave para reducir la creciente desigualdad y ampliar los beneficios de la recuperación a una mayor proporción de la población, explica el capítulo sobre España del informe de perspectivas económicas globales de la OCDE.

“Son necesarias más reformas para mejorar los recursos y la eficiencia de los servicios de empleo públicos y movilizar más recursos hacia programas de formación efectivos para los desempleados”, sentencia.

El informe también recomienda combatir el abandono escolar temprano y ofrecer una segunda oportunidad a aquellos que abandonaron los estudios sin completar la educación secundaria porque al mismo tiempo que se mejorarían sus capacidades se reduciría la tasa de desempleo juvenil.

La incertidumbre política que se vive en España desde las elecciones de diciembre del año pasado afectará sobre la inversión y el consumo, siempre que se mantenga, precisa el organismo internacional.

Mejora del empleo

Uno de los factores que tira del consumo es el crecimiento del empleo, que según la organización se traducirá en una reducción de la tasa de paro del 22,1% de media en 2015 al 19,8% en este año (una décima menos de lo que calcula el Ejecutivo) y al 18,4% el próximo (el Gobierno anticipa un 17,9%).

La progresión del empleo en España será en 2016 del 2,9%, es decir la segunda más elevada de los 34 países de la OCDE, sólo por debajo de Turquía (3%), pero el ritmo se ralentizará significativamente al 2,1% en 2017.

En ese ejercicio, España continuará en el furgón de cola de los países con más paro, con una tasa del 18,4% sólo sería superado por el 23,2% de Grecia, y seguiría muy lejos de Portugal (11,5%), el siguiente en la lista, como de la media de la zona euro (9,8%) y más todavía de la OCDE (6,2%).

Según sus cálculos, el déficit público que en 2015 se quedó en el 5,1% del producto interior bruto (PIB), muy lejos por encima del objetivo, bajará al 3,7% en 2016, como estima el Gobierno, pero la OCDE no coincide con el 2,5% que se espera para 2017, sino que prevé un 2,7%.

La consecuencia de todo eso es que la deuda volverá a incrementarse año hasta el 100,3% del PIB este año y sólo caerá muy lentamente, hasta el 100,1% en 2017, en parte por la inflación, que por tercer año consecutivo volverá a ser negativa este año (-0,5% de media) antes de pasar a territorio positivo el próximo (1%).

La OCDE constata que España tiene un problema de baja progresión de la productividad que dificulta generar un crecimiento sostenible e incluyente. La prueba es que en 2016 la productividad laboral incluso retrocederá (-0,1%), una situación que únicamente se dará en otros cuatro países de la organización: Grecia (-2,2%), Estados Unidos (-0,3%), Dinamarca (-0,2%) y Austria (-0,1%).

En 2017, habrá un aumento tímido del 0,2% que dejará a España con el segundo peor resultado tras el de Grecia (-0,2%).

Más inversión y reformas para animar la economía mundial

La OCDE advierte sobre el débil crecimiento global. Avisa de que el crecimiento en economías avanzadas es bajo e incluso se ha ralentizado, explica en el último informe sobre perspectivas económicas globales.

De hecho, reduce su pronóstico hasta el 3,3%, tres décimas menos para este año y el próximo. Alerta del riesgo del Brexit y del alza de la deuda en países expuestos a los mercados.

El organismo con sede en París constata que se prolonga la debilidad comercial y el parón en la inversión. Para insuflar energía al crecimiento económico, la OCDE reclama más inversiones y reformas estructurales.

Considera que los mayores riesgos globales son el Brexit y el crecimiento del crédito y la deuda de algunos países expuestos a la volatilidad de los mercados. 

La OCDE también alerta del incremento de la desigualdad y la ralentización de la productividad. Considera que la prolongada debilidad de la demanda está lastrando las perspectivas a largo plazo y señala que las ganancias de la productividad no están siendo suficientemente compartidas.

Para fortalecer el crecimiento global recomienda usar las políticas fiscales más intensamente y avanzar en las reformas estructurales. Y aconseja aprovechar las condiciones de la política monetaria para impulsar las inversiones.

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