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Alemania planea dar 5.000 euros por la compra de cada coche eléctrico

El apoyo al sector del automóvil con dinero público halla resistencias en las filas de Merkel

El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, y el presidente de Volkswagen, Matthias Müller, en la Feria de Hannover el pasado 24 de abril.
El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, y el presidente de Volkswagen, Matthias Müller, en la Feria de Hannover el pasado 24 de abril. Getty Images

El Gobierno alemán está decidido a impulsar el coche eléctrico, pero sus planes chocan con el escepticismo de los compradores. Berlín se ha puesto como objetivo que en 2020 circulen por las calles un millón de automóviles libres de combustibles fósiles, una cantidad que hoy no llega ni a los 50.000. La canciller Angela Merkel y el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, recibieron en la tarde del martes a los hombres más importantes del sector del automóvil como muestra del compromiso con el producto que se supone el futuro del sector automovilístico.

Según los borradores del plan elaborados por Finanzas, la subvención a los consumidores más rápidos, los que se decidan a comprar hasta junio de 2018, será de 5.000 euros por coche eléctrico, 3.000 si es un híbrido. A partir de entonces la cantidad se reducirá a 3.000 euros, y a 2.000 para los híbridos. El coste del programa es de 1.200 millones de euros. Según fuentes gubernamentales, Schäuble quiere que la mitad de este dinero salga de las arcas públicas, y la otra mitad de las empresas.

El debate en torno a las ayudas al sector eléctrico ha sido muy fuerte entre los partidos que forman el Gobierno de gran coalición. Mientras que los socialdemócratas defendían las subvenciones, democristianos como Schäuble se oponían. “No genera mucho emoción la idea de regalar 5.000 euros a los fabricantes de automóviles”, aseguró el diputado de la CDU Michael Grosse-Brömer. “Tenemos muchas reservas sobre esta ayuda a la compra”, añadió el jefe del grupo parlamentario, Volker Kauder.

Las críticas al plan también se han disparado porque en, pleno escándalo por el engaño masivo orquestado por Volkswagen, el Gobierno vuelve a salir en apoyo de las empresas del motor. Con una facturación que el año pasado superó los 400.000 millones de euros, el sector emplea a uno de cada 20 trabajadores alemanes. En vista de esta importancia para la economía alemana, Merkel se ha convertido en su mejor defensora, hasta el punto de presionar en Bruselas para paralizar normativas perjudiciales. Ahora, cuando el trucaje de las emisiones aún no se ha aclarado, el Gobierno vuelve a salir en apoyo de las casas de automóviles.