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Volkswagen ofrece inmunidad a los empleados a cambio de chivatazos

El plazo para que los delatores se incriminen sin represalias concluirá este mes

Cartel en el que Volkswagen ofrece "transparencia, franqueza, energía y coraje" en la sede de la empresa en Wolfsburgo (Alemania).
Cartel en el que Volkswagen ofrece "transparencia, franqueza, energía y coraje" en la sede de la empresa en Wolfsburgo (Alemania).

Volkswagen quiere clarificar cuanto antes el escándalo que ha hundido su prestigio y amenaza con costarle decenas de miles de millones de euros. El mayor fabricante de automóviles de Europa ofrece a sus empleados desde hace semanas facilidades para denunciar cualquiera de las prácticas irregulares cometidas en los últimos años.

La compañía dice estar satisfecha con la marcha del programa, pero quiere acelerarlo. Y para ello ha decidido acotarlo: los delatores solo dispondrán de este mes para denunciar las irregularidades con la tranquilidad de saber que no habrá represalias.

La amnistía no puede garantizar total impunidad ante los tribunales si el afectado ha cometido algún delito; pero la empresa sí ofrece a cambio de la información una triple seguridad: los que colaboren no serán despedidos; la empresa renunciará a reclamarles una indemnización por daños y perjuicios; y les apoyaría ante la Justicia si su caso llegara a los tribunales.

El programa de protección de testigos estaba previsto en un principio que se alargara hasta diciembre, pero la dirección de Volkswagen considera ahora que este es un plazo demasiado largo, según una información del Süddeutsche Zeitung confirmada por EL PAÍS.

Resultados “alentadores”

La amnistía, sin embargo, no valdrá para todos. Los miembros del consejo de Administración y sus inferiores inmediatos no pueden acogerse a este plan para delatores, que ya ha dado unos primeros frutos que la compañía califica de “alentadores”. Fuentes de Volkswagen explican que han informado del nuevo plazo a los trabajadores a través de un comunicado interno.

Las prisas de los directivos de Volkswagen se explican por la creciente presión de los reguladores de varios países, especialmente de EE UU, para que ofrezcan toda la información disponible sobre el trucaje en el sistema de emisiones que afecta en todo el mundo a 11 millones de automóviles. El Gobierno alemán también ha instado a la empresa que aclare el escándalo lo antes posible.

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