EL PIB

La revisión del PIB aflora una crisis más aguda entre 2011 y 2013

La segunda recesión de la economía española, agravada por los recortes presupuestarios, fue más intensa que la desencadenada por crisis financiera internacional en 2008 y 2009

Una moneda de euro.
Una moneda de euro.EFE

A cada revisión del producto interior bruto, la recesión que siguió a la crisis de deuda europa y los recortes presupuestarios, la segunda en seis años, se revela más intensa. La nueva estimación del Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que el PIB cayó entre 2011 y 2013 más de lo calculado hasta ahora, de modo que el retroceso acumulado por la economía española en esos seis años fue del 8,6%, y no del 7,3%. Con estas nuevas cifras, y siempre que se cumpla el pronóstico oficial, la legislatura se saldará con un crecimiento nulo, y la recuperación del nivel de la actividad económica que había en 2008 se retrasará un año más.

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Como el resto de economías avanzadas, la española sufrió el embate de la Gran Recesión entre 2008 y 2009: en poco más de un año perdió millón y medio de empleos. La actividad económica se estabilizó en 2010, pero los supuestos brotes verdes que anunciaban la recuperación resultaron ser un efímero paréntesis. El primer rescate a Grecia exacerbó las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública de varios países de la zona euro que, como España, habían incurrido en abultados déficit. Los recortes presupuestarios y subidas de impuestos a los que se comprometió el Gobierno socialista a cambio del respaldo europeo (vía BCE) contribuyeron a meter a la economía española otra vez en recesión.

Lo que la nueva estimación del PIB desvela es que la segunda recesión no solo fue más prolongada (dos años y medio frente al año y medio de la primera) sino también más intensa que la desencadenada por la crisis financiera internacional. Los expertos del Instituto Nacional de Estadística no varían el último cálculo de cuánto retrocedió el PIB entre 2008 y 2010 —un 3,6% respecto al nivel precrisis—, pero sí, y por segunda vez, lo que decreció la economía española entre 2010 y 2013: un 5% frente al 3,7% que se estimaba antes.

El INE sí confirma  el avance registrado en 2014 (un 1,4% anual), que dio por finalizada la segunda recesión. Pero las nuevas cuentas, al dibujar un agujero económico mayor, alejan también el horizonte de la recuperación definitiva.

Si se dan por buenas las previsiones del Gobierno de Mariano Rajoy, empezando por el crecimiento del 3,3% pronosticado para este ejercicio, el nivel de actividad económica previo a la crisis no se alcanzará hasta 2017, un año más que con la estimación anterior.

La defectuosa respuesta europea a la crisis de deuda y los ajustes presupuestarios, intensificados en el arranque de la legislatura del PP, llevaron a agudizar la recesión, que solo empezó a amainar cuando el Banco Central Europeo anunció en el verano de 2012 una intervención más decidida tras el rescate europeo a la banca española. Y la relajación de las políticas de austeridad acompañó después a la política monetaria.

Destrucción de empleo y reforma laboral

Además de los recortes presupuestarios, el Gobierno del PP aprobó la reforma laboral, que abarataba el despido en plena recesión. A ese cambio legal atribuye el Ejecutivo de Rajoy que la economía española haya empezado a crear empleo a buen ritmo con un crecimiento económico incipiente. Pero los nuevos datos muestran también que la pérdida de trabajos (en puestos equivalentes a tiempo completo) entre 2013 y 2011 fue similar a la registrada tras la Gran Recesión. Y, de nuevo, la revisión de los datos aleja el horizonte de recuperación del empleo más allá de 2020.

 El INE explicó este martes que estas nuevas proyecciones se realizan toda vez que la información estadística básica se amplía o se revisa y al tiempo que el marco contable se desagrega, de tal manera que los datos macroeconómicos se van revisando hasta que se convierten en definitivos.

De esta forma, el organismo estadístico explica que en la revisión en el nivel y crecimiento del PIB y en sus componentes de oferta, demandas y rentas, así como en las estimaciones de empleo de la economía, se han tenido en cuenta nuevas estadísticas estructurales, como la Encuesta de Presupuestos Familiares, la Encuesta Industrial Anual de Empresas, la Encuesta Anual de Servicios o la Encuesta Anual de Comercio, entre otras.

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