Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Margallo alienta las inversiones españolas en Brasil pese a la crisis

El ministro califica de “trastorno transitorio” la recesión del gigante suramericano

El ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, este jueves en São Paulo.
El ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, este jueves en São Paulo. EFE

Brasil, principal potencia económica de Suramérica, no pasa su etapa más boyante. El país está sumido en plena recesión, con una previsión de caída del PIB de al menos el 1,2% este año, una inflación desbocada del 8,5% y un déficit superior al 6% que se quiere embridar con un severo ajuste presupuestario. Pese a ello, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha emprendido una gira de cuatro días por el gigante sudamericano que inició el martes en Brasilia y concluirá el sábado en Salvador de Bahía, con escala este jueves en São Paulo, capital financiera del país, con el objetivo de apoyar y alentar la presencia de las empresas españolas. Aunque se ha reunido con el vicepresidente Michel Temer y con su homólogo Mauro Vieira, la mayoría de sus contactos han sido con el mundo de los negocios: en São Paulo se ha reunido con la Cámara de Comercio de España en Brasil y ha almorzado con un grupo de empresarios brasileños en la sede del Banco Santander.

Brasil es el primer destino de las inversiones españolas en el exterior, solo por detrás del Reino Unido, con un saldo acumulado de 70.000 millones de euros y un monto de 4.000 millones en 2014 que podría superarse este año, tras la compra por Telefónica de la compañía GVT al grupo francés Vivendi, por 4.665 millones de euros más un 12% del capital de la filial local de la multinacional española; o el interés del Santander por hacerse con la red en Brasil del banco británico HSBC. A ello se suman, entre otras, las cuantiosas inversiones de Repsol, aliada con la china Sinopec, en el sector de los hidrocarburos.

En un desayuno informativo organizado por la agencia Efe, Margallo ha asegurado que “ni el futuro de América Latina ni el de Brasil ofrecen ninguna duda” y, aunque ha reconocido que la región atraviesa una coyuntura “más difícil que la anterior”, se ha mostrado convencido de que las actuales dificultades son solo un “trastorno transitorio”. Paradójicamente, aunque no lo dijo el ministro, la actual crisis, que ha provocado una caída de la bolsa brasileña, supone una oportunidad para las inversiones extranjeras.

Más reservas tienen las empresas españolas ante el plan de infraestructuras que, por valor de 64.500 millones de dólares, ha anunciado la presidenta Dilma Rousseff para animar la economía. Aunque muchos de los proyectos previstos (redes ferroviarias, aeropuertos, puertos, autopistas) resultan atractivos, falta por ver, según los expertos, cuántos se materializan y, sobre todo, cuáles serán las condiciones para recuperar una inversión que no será pública, sino a través de créditos del banco local BNDES.

Negociaciones entre la UE y Mercosur

En cualquier caso, los negocios se ven facilitados por una sintonía política antes inexistente. Según Margallo, los anteriores desencuentros –Brasil no votó a favor de la candidatura española al Consejo de Seguridad de la ONU—se han superado y las relaciones atraviesan ahora un momento dulce. Incluso un incidente tan espinoso como la muerte de su mujer brasileña a manos del consejero de Interior en la Embajada española, Jesús Figón, se ha solventado con facilidad. El policía permanece en su domicilio de Brasilia a disposición del juez local, después de que se le levantará la inmunidad de jurisdicción, pero no la de ejecución; lo que significa que una vez juzgado cumplirá su eventual condena en España.

Para estimular el comercio bilateral, Margallo ha defendido en Brasil la necesidad de que concluyan cuanto antes las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur, bloqueadas desde hace más de dos años, preferentemente mediante un acuerdo entre los dos bloques y no separadamente con los distintos países, como ha sucedido con los socios del pacto Andino, pero ha admitido que es muy difícil que haya avances antes de las elecciones argentinas previstas para octubre.