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Techint, una ‘multilatina’ de acero

El grupo argentino es uno de los principales productores de tubos para el sector petrolero

Tubos fabricados pot Techint y usados en la extraccion de petróleo
Tubos fabricados pot Techint y usados en la extraccion de petróleo

En los últimos meses, el grupo Techint ha buscado darse a conocer mejor en Argentina, su país de origen. Aunque es el principal consorcio privado del Estado sudamericano y quizá su única empresa verdaderamente multinacional, no todos los argentinos saben de su existencia, pues no se dedica a productos de consumo masivo sino a fabricar caños de acero para la industria petrolera, aceros planos que se usan para las lavadoras o los coches, gestiona una petrolera de tamaño mediano y ofrece servicios de construcción. Eso sí, aunque los compatriotas de Techint no saben bien a qué se dedica, sí saben que la empresa no se lleva bien con el kirchnerismo.

Para crear una buena imagen, Techint ha difundido por televisión y ha empapelado las calles argentinas con una campaña llamada No hay fronteras, que muestra a personas trabajando en Texas, Dubái o Indonesia, en ese grupo que lidera a escala mundial la producción de tubos sin costura de alta calidad para la industria petrolera, un mercado en el que compite con la japonesa Sumitomo y la francesa Vallourec. La campaña “refleja la idea de una Argentina que trabaja en su industria, en su proyección al mundo, con innovación, tecnología, y esto es algo extraordinario; todos nosotros tenemos que tener orgullo de las capacidades de una industria de expandirse, de crecer de esta forma”, dijo recientemente, en uno de los pocos discursos públicos que ofrece cada año, el principal accionista y nieto del fundador de Techint, Paolo Rocca, que figura en la lista de millonarios de la revista Forbes como el más acaudalado de Argentina (360º en el mundo), con 4.200 millones de dólares de patrimonio.

Una de las claves del consorcio es su gran diversificación internacional

Techint fue creada sobre el papel en Italia en 1945 por el empresario milanés Agostino Rocca, un experimentado gestor de siderúrgicas estatales durante el régimen de Benito Mussolini (1922-1945). Tras la derrota del fascismo, Rocca se exilió en la Argentina gobernada por Juan Domingo Perón (1946-1955) y fue en el país sudamericano donde construyó su primera planta siderúrgica, en Campana (72 kilómetros al norte de Buenos Aires). Su nieto Paolo, nacido en Milán pero residente en Buenos Aires, es quien dirige actualmente el grupo que en 2013 facturó 25.000 millones de dólares y que emplea a 76.000 personas. Su buque insignia es Tenaris, que nació en 2002, en plena crisis argentina, como una marca que engloba las fábricas de caños que el grupo ha ido adquiriendo por todo el mundo desde los noventa.

Techint, una ‘multilatina’ de acero

Tenaris cuenta con plantas en Brasil, Canadá, Colombia, Indonesia, Japón, Rumania, EE UU —donde está construyendo una nueva y este año se ha visto favorecido por las medidas antidumping del Gobierno de Barack Obama contra la competencia coreana—, Italia y México, aparte de Argentina. Cotiza en las bolsas de Nueva York, Milán, México y Buenos Aires, ciudades de los países donde más produce. Los analistas bursátiles Christian Reos, de la sociedad Allaria Ledesma, e Ignacio Corsiglia, de la firma Corsiglia, coinciden en que la caída del precio del petróleo afectará las ventas de Tenaris pero, al mismo tiempo, destacan las fortalezas de la compañía. Reos señala que, al igual que Ternium, Tenaris tiene bajos niveles de endeudamiento. Corsiglia elogia su diversificación internacional.

Tenaris espera que el barril de petróleo se estabilice por encima de los 60 dólares y que eso le permita desarrollar el yacimiento argentino de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta. Ternium, en cambio, está concentrada en Latinoamérica y presume de liderar el segmento regional de aceros planos y largos. Nacida 2005 a partir de la fusión de varias empresas de Techint en la región, fabrica en Argentina, Colombia, EE UU, Guatemala, México —donde produce más que en territorio argentino— y Brasil, donde se encuentra en plena disputa judicial por la gestión de la mayor siderúrgica del país, Usiminas. Ternium domina el 38% de las acciones de Usiminas, pero la japonesa Nippon Steel, con el 29,4%, pretende evitar que la controle totalmente. La acción de Ternium cotiza en Nueva York. El analista Reos admite que la desaceleración de la economía latinoamericana puede perjudicar la marcha de la empresa a escala regional, aunque la recuperación de EE UU beneficiará a la filial mexicana. Su colega Corsiglia señala que, al igual que Tenaris, afronta el reto de la competencia “desleal y masiva” de China.

Kirchner medió por la firma tras la nacionalización de activos venezolanos

El grupo cuenta también con Techint Ingeniería y Construcción y la petrolera Tecpetrol. La primera construyó el gasoducto que une el principal yacimiento de gas de Perú, Camisea, con la costa de este país, y la segunda opera esa infraestructura. Además, posee la proveedora de soluciones tecnológicas para industrias Tenova y la empresa de sanidad privada italiana Humanitas. Dispone de centros de investigación y desarrollo y de formación de sus profesionales en Argentina, Brasil, México, EE UU y Japón. La empresa enarbola la bandera contra la “desindustrialización” de Latinoamérica y ha desarrollado un programa de apoyo a las pymes proveedoras y clientes tanto en territorio argentino como mexicano.

El interés del grupo por el desarrollo manufacturero regional lo llevó a mantener en un principio una buena sintonía con los Kirchner. El matrimonio presidencial, por ejemplo, llegó a mediar ante el Gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) para que pagara buenas indemnizaciones por siderúrgicas de Techint nacionalizadas en Venezuela. No obstante, con el correr de los años se fueron distanciando, sobre todo a medida que el kirchnerismo se radicalizaba y el peso argentino se apreciaba hasta tener un efecto muy negativo en las exportaciones manufactureras. En los últimos meses, ejecutivos del grupo han provocado críticas de ministros kirchneristas por su defensa del papel del mercado o por advertir sobre la amenaza de China, país con el que Fernández ha estrechado su alianza para conseguir financiación y contrarrestar así la escasez de divisas en Argentina.

En el libro Restricción externa. El poder económico durante el kirchnerismo, los investigadores Alejandro Gaggero, Martín Schorr y Andrés Wainer sitúan a Techint como uno de los grupos económicos locales más beneficiados por el modelo económico instaurado en Argentina en el último decenio, pese a lo cual el grupo de Rocca ha centrado su expansión en el extranjero.