La revalorización del ‘billete verde’ agrava la deuda de los emergentes

Los precios de las materias primas como el crudo se desploman

Para los países emergentes que ven estancado su crecimiento y poseen una deuda pública en dólares elevada, la fortaleza del dólar es un quebradero de cabeza que genera inestabilidad en sus mercados. Si el real brasileño, el yuan chino o la lira turca se debilitan, los inversores abandonan estos países para buscar activos con más rendimiento en dólares en Estados Unidos.

Estas divergencias explican también el vuelco que desde hace meses se observa en las monedas de las economías emergentes en países como México, Brasil, Colombia, Chile y Perú. Como indican desde BlackRock, el fortalecimiento del dólar está provocando una restricción de facto en las condiciones financieras globales por el hecho de que es la primera moneda de financiación.

Los analistas de Deutsche Bank descartan que vaya a producirse un terremoto en el mercado de divisas como en el pasado. Pero advierten de que algunos países emergentes se sentirán “en una situación bastante incómoda”. Las economías que están más expuestas a la apreciación del dólar son, puntualiza Bincky Chadha, las que más se beneficiaron del último boom y no aprovecharon para hacer las reformas estructurales necesarias, o sea, los países con los mayores desequilibrios o con la deuda externa más abultada. El Banco de Pagos Internacionales ya advierte en este sentido, en su último informe trimestral, de los riesgos asociados a la apreciación del dólar para las empresas establecidas en países emergentes que dependen de la financiación exterior para sus operaciones.

Como indican sus relatores, los ajustes en el mercado de cambio están haciendo aflorar fragilidades ocultas mientras las condiciones financieras eran favorables. Los técnicos de BlackRock también recuerdan el efecto desestabilizador que el alza del dólar tuvo en las economías en desarrollo durante la crisis de los años 80 en América Latina y la de los 90 en Asia.

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En América Latina los efectos son variados. Los países que han adoptado el dólar como moneda interna (Panamá, Ecuador y El Salvador) pierden competitividad, ya que sus exportaciones se encarecen. A cambio, las importaciones se abaratan. En Colombia, México, Perú o Chile un dólar fuerte es una bendición para sus empresas, cuyos productos serán mucho más atractivos y baratos.

Asimismo, los destinos turísticos se ven agraciados, ya que aumenta el número de visitantes de Estados Unidos. En el capítulo de remesas, un dólar fuerte es también una buena noticia. Sólo en México, el dinero que envían los emigrantes suma 13.621 millones de dólares, (11.000 millones de euros) según datos del Banco de México.

La revalorización del dólar ha agudizado el fenómeno de moda, la caída en el precio de las materias primas (alimentos, energía, metales y petróleo). El crudo, por ejemplo, ha retrocedido el 40% desde mediados de junio. El debilitamiento de Europa y Asia reduce la demanda y crea un exceso de oferta. Los precios de la mayoría de las commodities se cotizan en dólares, lo que redunda en una pérdida del poder adquisitivo de los consumidores y empresas fuera de EE UU.

Europa y Japón luchan por sostener la recuperación y combatir la baja inflación con medidas potentes, como tasas de interés negativas y la compra masiva de bonos. Pero el desplome del petróleo —la importación más costosa— resta efecto a esas iniciativas para elevar los precios.

Las empresas de México, Chile o Perú mejorarán
sus exportaciones

El BCE no parece dispuesto a tomar medidas a pesar de que la inflación de la zona euro fue del 0,3% en noviembre, muy por debajo de la meta del organismo (algo menos del 2%). La caída del crudo puede deparar un mes de diciembre con una variación nula. El banco europeo redujo su pronóstico de inflación para 2015 del 1,1% a 0,7%.

El contraste entre Estados Unidos y otros países en este sentido es muy fuerte. El índice de mercancías que elabora Bloomberg en 22 mercados cayó este año el 11% en dólares, el dato más bajo en cinco años. El mismo índice descendió el 0,3% en euros y subió el 1,5% en yenes. En EE UU, el precio de la gasolina ha caído este año el 16% frente a una reducción del 6,8% en euros para los alemanes, según la Comisión Europea.

Las oscilaciones de las divisas deben ser muy grandes para que afecten al precio de las materias primas, que en cada mercado varía según factores diversos como el clima, la situación política o los recursos tecnológicos. Sin embargo, la correlación entre el dólar y los precios de las commodities ha aumentado en los últimos meses. Si el dólar sube, por ejemplo, entonces hay que encontrar más yenes para pagar las mercancías.

Los estrategas de BlackRock apuntan que los actores en el mercado de divisas están teniendo muy difícil ajustarse a la mejora en la balanza de pagos de EE UU, por el efecto del renacer energético, que limita las importaciones. Es decir, hay menos dólares circulando en el mercado de la energía para comprar petróleo así como en el de otras materias primas.

Es por esta combinación por la que Goldman Sachs prevé que el dólar siga apreciándose frente al resto de monedas de países emergentes. Es más, creen que el mercado puede estar subestimando el alcance y la persistencia de este vuelco. Pero igual que hay claros perdedores, un dólar más robusto también favorece a compañías europeas y de los países emergentes que venden a EE UU, porque hace sus productos más competitivos.

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