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Los excedentes por el veto ruso hunden los mercados ganaderos

El aumento de la oferta por el crecimiento de la cabaña ganadera también afecta a las cotizaciones

Todas las carnes de gran consumo —el vacuno, el porcino y el pollo— han soportado en los últimos meses un descenso de las cotizaciones en origen de entre un 25% y un 30%. Estas caídas generalizadas en los países comunitarios responden al veto ruso ya que aumentan los excedentes. También ha afectado el aumento de la oferta debido al crecimiento de la cabaña ganadera gracias al descenso de los precios de las materias primas.

En la carne de vacuno de ternera, el principal motivo de la bajada ha sido el exceso de oferta interior por un aumento de las cabañas ganaderas provocado por el descenso de los precios de las materias primas para la alimentación animal y la importación de carnes desde otros países comunitarios como Polonia. Por el contrario, el cierre de la frontera rusa ha sido un factor decisivo para la venta de carne de vaca vieja que iba hacia ese país.

En el pollo, la principal razón para la caída de los precios ha sido también el aumento de la oferta. El propio sector reconoce que, los grupos de la distribución podían haber hecho aún más sangre con precios por debajo de los 2,18 euros por kilo.

En el caso del sector porcino, la reducción de los precios es consecuencia directa de los excedentes provocados por un aumento de la producción, junto al veto ruso. En España ha aumentado el censo de madres tras los ajustes que supuso la aplicación de la directiva sobre bienestar animal, aunque se trata de un problema que afecta a todos los grandes países de la UE. Los productores han reclamado ayudas para el almacenamiento y apoyos para mantener la presencia en los mercados exteriores a la Unión Europea.