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Cuatro productos financieros para emprendedores

El banco suele ser el primer lugar al que ir para dar cuerpo a nuestras iniciativas de negocio

Para emprender hace falta ilusión, pero también dinero.
Para emprender hace falta ilusión, pero también dinero.

¿Buscas un futuro laboral? ¿Estás pensando en crearlo tú mismo? Los inicios nunca son fáciles, nadie dijo que lo fueran y menos aún en los tiempos que corren. Según la página web Startupxplore y su mapa de startups, actualmente hay 2.784 startups en funcionamiento y tú puedes hacer que ese número sea mayor si te decides por hacer tu proyecto realidad.

Pero para empezar con buen pie hay que tener una buena idea de negocio, un proyecto bien planteado y además hay que saber rodearse de talento y oportunidades. Ojalá con esto fuese suficiente. También hay que contar con los instrumentos necesarios para poder poner en marcha la idea y que deje de ser un proyecto en papel para convertirse en una realidad. Uno de estos instrumentos necesarios es la financiación. A pesar de que cada vez son más los que deciden apostar por proyectos ajenos y convertirse en Business Angels y de que esté en auge la financiación colectiva (crowdfunding), el emprendedor puede contar con una serie de productos bancarios para comenzar su andadura.

  • Cuentas para gestionar los pagos. Aquello de que al principio “son todo gastos” será real y necesitarás una cuenta bancaria con la que poder operar y asumir dichos gastos. Lo ideal es contar con una cuenta que no genere más gastos simplemente por el mero hecho de tenerla, es decir, que sea una cuenta sin comisiones por realizar las operaciones más comunes como por ejemplo transferencias o ingreso de cheques, y que tampoco cobre comisiones por administración y mantenimiento de la cuenta.
  • Cuentas para el ahorro. Como habrá que hacer frente a muchos gastos, qué mejor que tener una cuenta enfocada al ahorro directamente. La cuenta COINC es un modelo de cuenta con el que poder establecer una meta y hacer aportaciones periódicas para cumplirla, además de obtener una remuneración por el dinero ahorrado.
  • Una tarjeta con las mejores condiciones. En caso de tener que asumir pagos imprevistos, tener una tarjeta de crédito es una opción. Lo mejor es una tarjeta de crédito que no tenga un coste anual y que se pague por lo gastado de forma aplazada. En este caso hay que tener muy en cuenta los intereses ya que una tarjeta de crédito mal utilizada puede suponer un endeudamiento innecesario.
  • Minicréditos. Como se trata de tener alternativas para momentos puntuales, ésta es una de ellas. No son lo más recomendable pero sí es conveniente tenerlos en mente porque pueden ser una solución rápida para una situación urgente gracias a su planteamiento de respuesta inmediata (teniendo en cuenta que la cantidad no suele superar los 600 euros).

Según el Mapa de Emprendimiento 2014 —elaborado por Spain Startup— el emprendedor tipo en España es un hombre de entre 35 y 44 años, con formación universitaria y que trabajaba por cuenta ajena antes de ponerse a emprender. Además, lo que mayoritariamente motiva a iniciar el propio proyecto es el espíritu emprendedor y una oportunidad de negocio vista (en un 95%), mientras que solo el 5% lo hace por necesidad. Aunque, por supuesto, el del emprendimiento es un mundo de lo más diverso.

Si estás pensando que éste es tu momento, si crees que es la oportunidad de conseguir hacer realidad el proyecto que tanto tiempo has tenido en mente, hazlo, pero hazlo eligiendo bien todos y cada uno de los elementos que conformarán tu startup.

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