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Columna
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Desaceleración

Los indicadores de empleo han vuelto prácticamente a estancarse

José Carlos Díez

El INE ha publicado su revisión de la contabilidad nacional con la nueva metodología. Tras el revuelo generado por la incorporación de la prostitución y el tráfico de drogas, al final el impacto ha sido marginal. Medir la contabilidad nacional es complicado como para pretender medir la economía ilegal. Por eso, con buen criterio, el INE advierte en su nota que es una obligación por normativa Eurostat y SEC del FMI.

Pero, de nuevo, vuelven a revisar toda la serie anterior y a cambiar la historia. En 2012 la caída del PIB no fue del 1,6%, sino del 2,1%. Recordemos las horas y páginas de prensa debatiendo la décima sobre unos datos provisionales. El INE opta por dejar invariado el último año, en este caso 2013, y concentra toda la revisión en años anteriores. Pero los datos de PIB de 2013 y 2014 son provisionales. Deberíamos aprender de una vez a relativizar su importancia y a centrarnos en el resto de estadísticas que publica el INE y otros organismos que nos dan una información más precisa y realista para saber dónde estamos y, sobre todo, adónde vamos.

Los indicadores de empleo, tras dos datos atípicos en abril y mayo, han vuelto prácticamente estancarse. Esto con otro gran verano turístico que ha superado en ocupación y actividad al de 2013. Por lo tanto, si eliminamos el turismo, la actividad en la mayoría de sectores ha vuelto a caer. Como advertía el Banco de España, el consumo y la inversión se está frenando en el tercer trimestre. No hace falta hacer encuestas para saber que las expectativas de las empresas y de las familias se han deteriorado y por eso han frenado su gasto en inversión y la compra de coches durante el verano.

En lugar de la discusión de la décima y de mirar lo que pasó en el segundo trimestre o en el último año, es el momento de ser realistas, proyectar con prudencia el futuro y modificar la política económica. En breve el Gobierno presentará sus presupuestos para 2015. Las previsiones son anuales y el PIB de 2014 prácticamente ya está hecho y no sufrirá mucha desviación sobre lo previsto, salvo debacle financiera como en la crisis de Lehman en 2008 o en la Bankia en 2012. Pero el crecimiento en el segundo semestre será muy débil y afectará enormemente a la previsión de PIB de 2015. Con la economía europea estancada y con riesgo de recaída es absurdo mantener que España crecerá un 2%. Yo firmaría un 1% para 2015. El debate debe ser como conseguir crecer más. La deuda pública ya supera el billón de euros y crece exponencialmente, por lo que los estímulos serán europeos o no serán. Pero los gobiernos europeos han desconvocado la cumbre para el empleo del próximo mes y han desactivado el plan Draghi al anunciar Francia y Alemania que no avalarán los bonos de titulización como pedía el BCE. E instantáneamente la depreciación que inició el euro hace dos meses se ha frenado.

La próxima semana en Lanzarote participaré en el Foro Global Sur. Habrá economistas y gobernantes de América Latina que nos volverán a enseñar que la clave en una crisis de deuda es un diagnóstico realista y actuar con celeridad y contundencia.

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