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BALANZA EXTERIOR

Las exportaciones de mercancías retroceden por segundo mes consecutivo

Las ventas al exterior descienden un 1,3% en mayo, mientras las importaciones se recuperan

Coches fabricados en la fábrica de VW en Navarra.
Coches fabricados en la fábrica de VW en Navarra. EFE

El sector exterior acumula señales de fatiga, tras haber sido el único sostén de la economía española en los últimos cuatros años. Los próximos meses dirán si esa aportación positiva al crecimiento se agota, pero por lo pronto en mayo las exportaciones de mercancías volvieron a retroceder en términos anuales (-1,3%), como ya hicieron en abril (-3,7%).

Desde el desplome del comercio internacional tras la Gran Recesión de 2009, la venta de mercancías al exterior había crecido año a año de forma casi ininterrumpida. Solo a principios del año pasado se habían encadenado dos meses con tasas anuales negativas, pero entonces el tropiezo fue muy leve (un 0,5% de media). Y, sobre todo, el descenso de las exportaciones coincide con un repunte de las importaciones, de la mano de la recuperación de la demanda interna y del nuevo encarecimiento de las compras de energía, cosa que no ocurría en los años precedentes. En mayo, las importaciones aumentaron un 7% respecto al mismo mes de 2013.

Más déficit comercial

El comportamiento dispar de exportaciones (20.642 millones) e importaciones (22.382 millones) incide en un aumento significativo del déficit comercial. Si el saldo negativo en mayo de 2013 apenas fue de 27 millones, este año escaló a los 1.756 millones. Si se extiende la comparación a lo que va de año, para evitar la distorsión que puede producir un solo dato mensual, el deterioro es menor, pero sigue ahí: hasta mayo de 2013, el déficit comercial acumulado era de 5.717 millones; en los cinco primeros meses de este año el saldo negativo superaba los 10.400 millones, un 82% más.

Fuente: Ministerio de Economía y Competitividad. ampliar foto
EL COMERCIO EXTERIOR DE MERCANCÍAS  Fuente: Ministerio de Economía y Competitividad.

El aumento sostenido de las exportaciones, y la caída de las importaciones por la falta de demanda, habían permitido reducir el déficit comercial desde cerca de 100.000 millones de euros en 2007 a poco más de 15.000 millones en 2013. Y eso, además de la aportación positiva al crecimiento, había permitido a la economía española alcanza su primer superávit exterior (gracias también al saldo positivo de la balanza de servicios), equivalente al 1,5% del PIB. Pero en los últimos 12 meses, el déficit comercial se ha ampliado a 20.000 millones. Y el sector exterior tuvo, en el primer trimestre, una aportación negativa al crecimiento del PIB, guiado ahora por la demanda interna.

Si se corrige el efecto estacional y de la variación de precios, la tendencia de fondo es aún más clara: el retroceso de las exportaciones abarcaría ya tres meses, desde marzo, mientras que las importaciones aumentan a mayor ritmo.

Demanda interna al alza

Pese al desfase entre la recuperación de las importaciones y el estancamiento de las exportaciones, el Gobierno sostiene aún que el sector exterior mantendrá su aportación positiva al crecimiento del PIB en 2014, en una proporción similar a la de la demanda interna. Y que la capacidad de financiación de la capacidad española se ampliará hasta sumar una cantidad equivalente al 2% del PIB. Un diagnóstico que los primeros datos del comercio de mercancías ponen en duda.

“Con esta dinámica, la balanza comercial disminuye las posibilidades de conseguir superávits sostenibles en la cuenta corriente española”, afirman los analistas del servicio de estudios del BBVA, en una nota difundida ayer. Los expertos de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) también advirtieron que “en tales condiciones, es difícil imaginar que pudiera consolidarse una verdadera recuperación”.

En el retroceso de las exportaciones de mercancías en mayo pesa de nuevo el paro de las economías emergentes, y singularmente, de las latinoamericanas. Por su parte, el aumento de las importaciones está influido por la recuperación generalizada de la demanda. Y, singularmente, por las ayudas públicas a las compras de vehículos (el plan Pive), que han empujado las importaciones del sector del automóvil un 30% respecto al año anterior.