LA CRISIS DE UNA GRAN COOPERATIVA

Fagor revive con dinero argelino

Cevital, el grupo dirigido por Issad Rebrab, adquiere las marcas francesas de la cooperativa de Arrasate como punto de partida para reflotar al fabricante

Malik Rebrab (derecha) visita una fábrica de Fagor en Francia.
Malik Rebrab (derecha) visita una fábrica de Fagor en Francia.G. SOUVANT / AFP

El redentor de Fagor Electrodomésticos está al otro lado del Mediterráneo, habla árabe y quiere apostar a lo grande. Cevital, el grupo argelino que hace poco más de un mes lanzó un órdago y adquirió las marcas de Fagor Brandt, la filial francesa de Fagor Electrodomésticos, tiene intención de ampliar su imperio y transformar la atrofiada actividad industrial del fabricante vasco en el trampolín de lanzamiento para consolidar su posición en Europa. “Queremos convertirnos en un actor regional en Europa y Oriente Próximo”, detalla durante una visita a Madrid el director de la división industrial de la compañía norteafricana, Malik Rebrab.

El ejecutivo argelino parece ajeno a todos los conflictos que han carcomido Fagor hasta obligarla a declararse en concurso de acreedores en noviembre de 2013. Su compañía tiene un recorrido diferente, nace en un entorno familiar y luce un perfil más sólido. Y afianzador: la cifra de negocios de Cevital experimentó un crecimiento superior al 30% en los últimos cuatro años, desde los 1.760 millones de euros de 2010 hasta los 2.640 logrados en 2013. El grupo opera en Europa, África, Oriente Próximo y Asia, y su actividad abarca diez segmentos de negocio repartidos en cuatro grandes sectores: alimentación y bebidas; industria y automoción; distribución y desarrollos comerciales, y electrónica, minería y componentes.

Cevital
CevitalC. AYUSO

Rebrab, al comentar la estrategia diseñada para hacer reflotar Brandt, insiste reiteradas veces en la necesidad de ampliar la cartera de productos, realizar estudios puntuales país por país y aumentar la inversión en marketing y en I+D. “Hay que completar la oferta y acoplarse a las exigencias de la red de distribución”, remacha. El ejemplo de éxito que tiene más cercano es el de su padre, el septuagenario Issad Rebrab, quien hace 15 años fundó Cevital y hoy día es el octavo hombre más rico de África, con un patrimonio que la revista Forbes calcula que era de 2.276 millones de dólares en 2013.

El nuevo dueño no prevé trasladar producción a otros mercados

Los números de Fagor están muy lejos de los de Cevital. La filial francesa del fabricante vasco se declaró en suspensión de pagos un mes después que la matriz, arrastrada por una deuda de 250 millones de euros. Cevital empezó a interesarse por Brandt a principios de 2014, y después de que los demás competidores salieran de la puja, el grupo argelino puso una pica en Flandes al obtener la autorización, el pasado abril, para adquirir las firmas Brandt, Sauter, Vedette, De Dietrich y Easycook por 25 millones de euros al contado, una cuantía inferior a los 35 millones inicialmente exigidos por el juez.

La condición sine qua non para dar el visto bueno a la operación consistió en que los argelinos presentaran una “oferta global” que incluyera también los activos situados en otros países. “La compra de las plantas en España y Polonia forma parte del plan”, explica Rebrab. La propuesta de Cevital para hacerse con las fábricas vascas, presentada este fin de semana ante el Juzgado Mercantil de San Sebastián, alcanza los 18 millones de euros, contra los 16,2 de su competidor, la compañía barcelonesa Cata, perteneciente al grupo CNA. El proceso de selección terminará a finales de julio y la oferta garantizaría la continuidad de las marcas Edesa, Fagor, Aspes y Splendid. “Podríamos mantener más de 1.200 empleos en Francia, 300 en España y entre 250 y 300 en Polonia”, desglosa Rebrab.

Según el resumen del informe provisional enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el pasado 16 de junio, los activos de Fagor Electrodomésticos perdieron un 66% de su valor desde que la sociedad cooperativa declaró la quiebra: frente a un pasivo de 1.027 millones de euros, el activo de la matriz estaba valorado en 779 millones en octubre de 2013, importe que se redujo a 272 millones seis meses después. El informe detalla que entre 2010 y 2012 las ventas del grupo disminuyeron un 20%, mientras los costes de producción aumentaban. Además, continuaba la política de inversión en las filiales en Polonia y Francia, pese a los números rojos que empezaron a acumularse a partir de 2009.

En opinión de Rebrab, los culpables de la quiebra de Fagor Electrodomésticos son múltiples: la crisis, la concentración geográfica y la capacidad física. “Entre 2008 y 2013, el mercado español se redujo a la mitad, pasando de 8.000 a 4.000 piezas. Además, el grupo se basaba solo en la demanda de Europa y no tenía la dimensión suficiente para enfrentarse a los grandes actores”, argumenta.

El antiguo jefe

La intención del grupo argelino no es trasladar la producción hacia mercados con mano de obra más barata, pero sí aumentar la dimensión y la penetración de Brandt. “Tenemos planteado construir, no mover”, apostilla el directivo. “Hace falta tener parte de la producción en los países donde la empresa quiere desarrollarse”, y añade que “hoy día es necesario tener un cierto tamaño para poder competir en esta industria. Todos los pequeños jugadores han salido del mercado”.

Al hacerse con las plantas en España, se concretaría una situación en la que la filial francesa —adquirida por la cooperativa vasca en 2005— pasaría a controlar la que en su día fue la matriz del grupo. Una decisión que podría causar fricciones, de la misma manera que el fichaje de Sergio Treviño por parte del conglomerado argelino. Treviño estuvo al mando de Brandt antes de ocupar el cargo de director general de Fagor Electrodomésticos, puesto que desempeñó para intentar salvar al fabricante de la quiebra sin obtener el éxito deseado.

Treviño, quien presidirá la división de electrodomésticos de Cevital, considera este renovado encargo como “un nuevo reto”. “Ahora toca otra vez recuperar la compañía en un contexto más favorable. Se trata de un proyecto que se inscribe en un panorama mucho más global con un grupo financieramente más sólido”, explica este ejecutivo.

La meta que Treviño se ha marcado a corto plazo es “ambiciosa, pero alcanzable”. Su plan pasa por tener a finales de 2015 “el mismo tamaño y niveles de rentabilidad de antes”. Es decir, 600 millones de euros de facturado en Francia y 1.200 millones en toda Europa.

Treviño es consciente de que el cambio de rumbo en el mando de Fagor podría desatar una “cierta incomodidad” en las filas de la que fue la cabeza del grupo en el País Vasco, pero contesta lacónico acerca del posible malcontento que podía generar su nueva responsabilidad: “Creo que esto habría que preguntárselo a Mondragón”.

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