Argentina admite que su economía creció el 3%, en lugar del 4,9%

El Gobierno de Fernández revisa sus cifras tras las amenazas de sanciones del FMI El ajuste permitirá al país el ahorro de 3.600 millones de dólares en pagos de la deuda

Argentina no crecía tanto como decía. Dos meses después de dejar de subestimar el índice de inflación, este jueves el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sinceró también el dato antes sobreestimado de expansión de la economía. El ministro de Economía, Axel Kicillof,informó que el PIB argentino creció en 2013 el 3% y no el 4,9% que había calculado con anterioridad el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Desde 2007, en la presidencia de Néstor Kirchner, el INDEC comenzó a manipular el índice de precios al consumidor (IPC) y otras estadísticas. Desde 2008 empezó con el PIB. El kirchnerismo pretendía mostrar que la economía seguía creciendo con el mismo empuje de sus primeros años de Gobierno y que la inflación no era un problema. Los partidarios de Kirchner y Fernández decían que los que criticaban el IPC defendían los intereses de los acreedores que tenían títulos públicos que actualizaban por inflación. Pero así como Argentina ahorró pagos de deuda subestimando el IPC, también se vio perjudicada por sobreestimar el PIB porque hay un bono que rinde los años en que Argentina crece más del 3,2%. Desde que Argentina comenzó a manipular el IPC, la prima de riesgo dejó de ser tan baja como en Brasil y pasó a igualarse a la Venezuela. En los últimos dos meses, a partir del sinceramento de la inflación y de otras medidas económicas de corrección de errores de los últimos años, la prima de riesgo ha bajado a 834 puntos, frente a los 1.111 venezolanos.

Pero Argentina ha comenzado a corregir sus estadísticas no solo pensando en que este mismo jueves volvió a emitir deuda después de seis años y buscara pagar el tipo de interés más bajo posible sino por la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este organismo amenazó en 2012 con que sancionaría a Argentina si no corregía sus IPC y PIB. Los castigos iban desde la clausura del grifo de créditos, que el país sudamericano no ha necesitado desde su última crisis de 2001, hasta la expulsión de la entidad. Argentina tenía plazo hasta este primer trimestre de 2014 para enderezar los números. Y lo que hizo no fue admitir que las cifras de antes estaban mal sino que en febrero pasado anunció la aplicación de un nuevo IPC desde entonces en adelante y este jueves ha anunciado que a partir de 2013 el cálculo del PIB tomaba como año base a 2004, en lugar de 1993, y por eso el crecimiento resultaba menor al informado hace un mes. El INDEC dijo que ahora pesa más en el PIB la industria y la minería y menos el sector financiero, en línea con la política económica que pretende el kirchnerismo.

El nuevo cálculo del PIB no sólo satisfará seguramente al FMI sino también a los contribuyentes argentinos. Sucede que al informar un crecimiento menor al 3,2%, el Tesoro no deberá abonar el bono atado al crecimiento. A partir del 4,9% calculado con anterioridad, se preveía que Argentina iba a gastar por ese título este año 3.600 millones de dólares, una cifra considerable para un país que en tres años ha visto caer sus reservas internacionales de 54.000 millones a 27.000 millones. La escasez de divisas derivó en enero pasado en una devaluación del peso, que aceleró la inflación al 32%. En tiempos de falta de reservas en el Banco Central, no era el mejor momento para abonar un bono atado a un PIB inflado. Consultoras privadas calculaban que la economía se había expandido en 2013 el 2,9%, según el relevamiento de diputados opositores.

Pero el ministro Kicillof quiso destacar que el 3% ahora reconocido no era poca cosa. Recordó que suponía más de lo que se habían expandido en 2013 Alemania, Francia, Canadá, EE UU, España, Brasil y Venezuela. Se olvidó de añadir a México. En cambio, la comparación no hubiese sido tan favorable frente a Chile, Colombia o Perú.

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