Standard & Poors considera que faltan reformas para que Brasil crezca

La agencia de calificación considera que el país debe emprender cambios en materia fiscal y de prestaciones sociales

Briozzo, de S&P, a la derecha, con el micrófono.
Briozzo, de S&P, a la derecha, con el micrófono.Bosco Martín

Un día después de que la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s (S&P) rebajara la nota de crédito de la deuda de Brasil de BBB a BBB-, su director de ratings soberanos, Sebastian Briozzo, afirmó en un evento del Conselho de Américas, celebrado este martes en São Paulo, que el país debería comprometerse en reformas fiscales, de tributos y en las pensiones y prestaciones sociales para alcanzar niveles más altos de crecimiento y de inversión. “Es sorprendente lo pronto que la gente se jubila aquí. La sociedad brasileña tiene que debatir si va a seguir pagando por el déficit que eso [la jubilación precoz] produce”, afirmó.

Briozzo también afirmó que los objetivos de superávit primario del país deberían ser más claros. “Para nosotros [S&P] no importa tanto la meta porcentual año a año, sino cómo ese resultado forma parte de una estrategia a largo plazo y como se persigue”.

El comentario del director de S&P respondía a las especulaciones de que los sucesivos cambios hechos por el Gobierno para lograr el objetivo del superávit, sumadas al empeoramiento cualitativo en la contabilidad del equipo económico, especialmente a finales de 2013, serían las razones del descenso, junto con las interferencias en el área energética. “No hay una cuestión específica. Desde junio de 2013, cuando cambiamos la perspectiva de la deuda a negativa, veníamos hablando que había un problema en el ritmo de crecimiento del Brasil. Al final, la situación del país no es preocupante, de lo contrario el Brasil no sería grado de inversión, pero sus deudas bruta y líquida son muy altas y cuestan más caro que las de los otros países emergentes”. Hoy, la tasa de interés de la financiación de Brasil está en el 13% anual, mientras la media en los demás países emergentes queda en el 8%.

En el primer mandato del Gobierno de Lula, el superávit primario llegó a ser del 4,25% del PIB. En 2011, primer año de Rousseff en el poder, era del 3,11%, cayó al 2,39% en 2012 y llegó al 1,9% en 2013, aunque la expectativa, al inicio del año pasado fuera cerrar por encima del 3%.

“Es verdad que muchos países no consiguen ni siquiera alcanzar un superávit primario [los recursos destinados al pago de las deudas públicas]. Pero Brasil lo necesita, pues posee una deuda líquida y una deuda bruta muy altas”, afirmó Briozzo.

Para Dalton Gardimam, economista-jefe del Bradesco BBI que también participó en el encuentro promovido por el Conselho de Américas, sin embargo, una subida del superávit sería el camino para la recuperación de la confianza internacional. “Lo que necesitamos es una solución como la de 1999 [cuando hubo una fuerte corrección cambiaria en el inicio del segundo mandato de FHC] y 2003, cuando el exministro Palocci aumentó el objetivo del superávit”.

En opinión del presidente de la Confederación Nacional de Industrias (CNI), Robson Braga de Andrade, Brasil no debe tener problemas de financiación internacional por la rebaja de calificación de su deuda. “Es una señal amarilla, claro, pero las empresas están valiendo lo que son, siguen siendo valoradas por sus beneficios y por su participación en el mercado internacional. Ahora  tenemos que cuidar que la nota no empeore aún más”, dijo Andrade.

La cuestión de la energía

Además de la nota soberana de Brasil, S&P rebajó este lunes las notas de Petrobras y de Eletrobras. El director de ratings soberanos de S&P se refirió a la gestión y control del precio estatal de las empresas vinculadas a la energía. “Brasil no es el único país que hace eso. Pero cuando se convierte en sistemático, se vuelve preocupante. Hasta ahora el país se quedó a medio camino. Necesitamos que nos aclaren cuál es el rumbo a seguir”, dijo Briozzo.

El gobernador del Pernambuco y precandidatado a presidente, Eduardo Campos, afirmó que la discusión energética en el país, en vez de enfocarse en la búsqueda de la eficiencia, acabó centrándose en el precio de la tarifa. “Perdemos mucha calidad en la gestión de esas empresas. Lo que sucedió con Eletrobras y Petrobras va a exigir mucha cualificación y menos influencia política en la composición de futuros equipos”, afirmó.

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