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“Si la vida te da limones, guárdalos que están muy caros”

La aparición de una plaga, los daños por inundaciones y la violencia en Michoacán disparan el precio del cítrico en México

Limones en un súpermercado del DF, a 53,9 pesos (cuatro dólares).
Limones en un súpermercado del DF, a 53,9 pesos (cuatro dólares).

Un comando de hombres armados, a bordo de dos coches, cerró el paso a un camión que transitaba la semana pasada por una carretera de Veracruz, al este de México, uno de los estados más violentos del país. Sometieron al chófer, lo golpearon, y huyeron con la valiosa carga que transportaba: 15,8 toneladas de limones. ¿La razón? El precio del cítrico se ha disparado al menos un 150% en los últimos tres meses debido a las plagas, las inundaciones y la violencia en Michoacán, uno de los principales productores del fruto.

Las más de 600 cajas de limones robadas en Veracruz tenían un valor de 575.000 pesos (unos 43.000 dólares). El precio del cítrico se ha triplicado desde diciembre y rompe un récord cada semana. En la capital mexicana, el kilo de limón mexicano -conocido como lima en España- se consigue en 54 pesos (unos cuatro dólares), y en el norte del país su precio se dispara hasta los 80 pesos (seis dólares).

El limón es actualmente más caro en México que en España, Estados Unidos, Australia o Italia. La  subida es aún más absurda si se tiene en cuenta que México es uno de los principales productores de limón persa del mundo, un fruto que además es básico en su gastronomía.

La producción de limón se ha reducido al menos en un 40%

Los productores de limón atribuyen la desmedida alza a la baja producción causada por una tormenta perfecta del sector. Una plaga conocida como Dragón Amarillo, los colosales daños por las inundaciones causadas por las tormentas Ingrid y Manuel en septiembre de 2013 y la violencia en Michoacán han reducido un 40% el estimado de la producción. Antonio López, coordinador del grupo de limoneros de la Unión de Comerciantes del Mercado de Abastos (UCMA), comentó al periódico mexicano El Economista que los altos precios durarán por lo menos dos meses más.

Los cultivos dañados por la plaga, según estimaciones de los productores, no se recuperarán hasta 2016. El Dragón Amarillo seca los limoneros en 20 días y volverlos a sembrar para que den fruto se lleva por lo menos dos años.

Y a eso hay que añadir la violencia en Michoacán, el principal productor del cítrico del país. El cartel de Los Caballeros Templarios, que opera en el estado situado al suroeste de México, extorsionaba a los dueños de huertas de limón desde hace por lo menos cinco años. La avaricia de los narcos, no obstante, no había alcanzado su límite. Comenzaron a extorsionar hasta a los campesinos, que por cortar limones ganan 100 pesos al mes, unos siete dólares. Los sicarios les obligaban a darles el 20% de su paupérrimo sueldo. La región que ha concentrado el conflicto entre Los Templarios y las autodefensas, civiles armados en su contra, es Tierra Caliente: una zona profundamente limonera.

El alto precio del limón, un aderezo obligado para muchos mexicanos, ha causado que en los restaurantes se sirvan pequeñísimas porciones para acompañar la comida, que en el norte del país escasee la limonada (un programa de radio de Hermosillo denunciaba esta mañana que no había prácticamente sitios que sirvieran la bebida) y que en bares del DF se sirva menos la michelada: una cerveza preparada con limón y sal.

“Kilo de limón: a 20 meses sin intereses”, bromea el cartel de uno de los memes (chistes que circulan en Internet) que abundan en las redes sociales. No hay precedente reciente de que un fruto tan básico en la gastronomía local alcanzase un precio tan alto. Otra de las bromas reza: “Si la vida te da limones, guárdalos que están muy caros”.