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MANUEL LAGARES | Presidente del comité de expertos de la reforma fiscal

“Hemos diseñado un esquema que puede ser duro y difícil de asumir”

El economista defiende la propuesta entregada por el 'grupo de sabios' al Gobierno

Lagares en una de las estancias del Ministerio de Hacienda.
Lagares en una de las estancias del Ministerio de Hacienda.

“Los británicos dicen que es de mala educación hablar de impuestos”, cuenta Manuel Lagares Calvo (La Palma del Condado, Huelva, 1941) en un suntuoso despacho del Ministerio de Hacienda. Pero esto no es Reino Unido y a este catedrático de Hacienda Pública le encanta charlar sobre tributos, gravámenes, tarifas, bases imponibles... Lagares ha liderado el comité de expertos que el viernes entregó su propuesta sobre la reforma fiscal al Gobierno. El documento se presenta en un momento en que los ingresos fiscales son insuficientes para financiar el gasto público. Por eso, los expertos han conjugado bajadas de impuestos con otras subidas para que tengan un efecto neutro en la recaudación pero ayuden, según ellos, a acelerar la economía.

Lagares está exultante después de ocho meses de trabajo. Tras ese aspecto de abuelo bondadoso se esconde un economista con gran carácter que rebate con insistencia las críticas a su trabajo. Asume que el Gobierno dudará a la hora de poner en marcha algunas de las medidas que plantea pero su tarea, precisa, se limita a proponer, no a decidir. La historia reciente del sistema tributario español no se podría entender sin su figura.

Pregunta. Ha participado en casi todas las reformas tributarias desde 1970…

Respuesta. Estuve en el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) con mi maestro, el profesor Fuentes Quintana, y participé en el libro verde del año 1970-1973 y después he ido participando en todas las reformas que han venido salvo en la de 2006, para la que no me invitaron a participar.

“Nosotros proponemos y los gobernantes son los que deciden”

P. Pero el sistema tributario español actual es uno de los más ineficientes de Europa. ¿Se siente responsable?

R. En absoluto. Han cambiado los tiempos y la economía española. La última reforma de renta fue en 1998 y 2002 y después ha venido una gravísima crisis. La estructura productiva del país ha cambiado radicalmente. Antes, un porcentaje elevado de nuestra producción eran viviendas, ahora ya no lo es. El país está empezando a virar hacia las exportaciones, cosa que antes no hacía. Estamos en una situación distinta y en consecuencia los impuestos también deberían ser diferentes.

P. Desde el verano pasado, cuando recibió la encomienda del ministro de Hacienda, hasta ahora algunos miembros del Gobierno han desvelado detalles de lo que quieren hacer. ¿Se ha sentido desautorizado?

R. No, rotundamente no. Un gran profesor de Hacienda Pública, Richard Musgrave, visitó hace unos años el IEF. Entonces yo estaba haciendo la primera reforma de renta en 1998 y me preguntó: “¿Cómo va usted?”. Yo le dije: “No estoy seguro de las propuestas que me van a admitir”. Me pasó una mano sobre el hombro y me respondió: “Por eso no se preocupe. Yo siempre he sido feliz cuando me han admitido el 10% de lo que he propuesto”. Creo que los economistas tenemos que tener muy segura una cosa: nosotros proponemos y los gobernantes, deciden.

P. ¿Qué piensa cuando el presidente Mariano Rajoy anuncia que bajará el IRPF para rentas inferiores a 12.000 euros antes de ver su propuesta?

R. Me parece muy bien porque hemos propuesto una importante reducción. Quizá con algo más de lo que él inicialmente avanzó. Pero también porque él tiene la responsabilidad del Gobierno y nosotros no.

P. Hablaba del principio de suficiencia. ¿De verdad habrá una rebaja de impuestos? ¿No se compensan con otras subidas?

“El que contribuye, pagará menos. El que no lo hace y defrauda, más”

R. Se compensan ex ante, como debe ser para luchar contra el déficit, en un modelo estático. En una segunda vuelta, aumentará la recaudación y descenderá la presión fiscal para los que ya pagan. El Gobierno tiene un compromiso. Tiene el compromiso de bajar el gasto público hasta el 39,7% del PIB en 2016. También ha dicho que los ingresos públicos permanezcan entre el 37% y el 38% del PIB. Nosotros nos hemos agarrado a eso como a un clavo ardiendo y hemos tomado ese porcentaje como punto de partida. No aumentamos la presión fiscal, la mantenemos. Por eso todas las medidas de reducción que proponemos van compensadas por otras medidas de búsqueda de ingresos por la vía reducir el fraude, por la vía menos dañina de los impuestos.

P. Pero las rebajas en IRPF se compensan con subidas de IVA.

R. Sin duda los que pagaban impuestos pagarán menos impuestos y los que defraudan pagarán más. La masa de la población pagará igual, pero el ciudadano que ya contribuía pagará menos. Los que no pagaban tendrán que hacerlo. Y esos sí pagarán más.

P. Más que una rebaja de impuestos es una reordenación del sistema.

R. No, porque también hay rebaja y sustanciosa. Si se saca dinero del fraude habrá rebaja. Ese es el camino. No es un camino fácil, sino muy difícil. Pero nuestro país tiene que plantearse que en el siglo XXI su sistema fiscal tiene que aproximarse a los sistemas fiscales de otros países similares. Es lo que nos vienen recomendando en la Unión Europea, en el Fondo Monetario Internacional, en la OCDE. El sistema fiscal de un país avanzado tiene que tener unas características que no son las de antes de la crisis; desde la crisis algo importante ha pasado por medio.

“Hay que ver si se quiere pagar dos puntos menos de IVA, y mantener el paro”

P. Trasladar el peso de la imposición desde los impuestos directos a los indirectos supone una pérdida de progresividad.

R. No, por un motivo. El IVA es neutral. Y los cambios en los impuestos directos no suponen pérdida de progresividad porque esta se calcula con todo el sistema y porque la rebaja de la tarifa del IRPF lo compensa. La rebaja del tramo mínimo, que pasaría del 24,75% al 20%, es mayor que la rebaja del tramo superior, del 52% a algo menos del 50%. Además, el aumento de los mínimos de exención favorece más a las rentas más desfavorecidas.

P. La vicepresidenta del Gobierno dice que no comparten todas las propuestas. Pero, ¿cuál de las medidas que han presentado cree que es imprescindible?

R. Creo que es fundamental orientar el sistema hacia el crecimiento y el empleo. Para eso, el sistema debe ser flexible y capaz de recaudar para resolver los problemas del déficit. Que no sea el sistema con los tipos más elevados de Europa y las recaudaciones más reducidas. Es que el sistema hoy está lleno de agujeros recaudatorios. Es un queso gruyère. Está lleno de exenciones, bonificaciones, reducciones, bicocas… eso hace que no recaude.

Lo segundo imprescindible es no actuar contra la actividad económica y hacer justicia. El primer principio de justicia es hacer que los que sean iguales paguen como iguales. Eso significa: no exenciones, no privilegios. Todo el que tenga 100 de renta tiene que pagar igual que otro que tenga 100.

“Las comunidades han inventado figuras curiosísimas. Hay que limpiarlas”

Otra cosa imprescindible son los impuestos medioambientales. Este país tiene muchas figuras impositivas que han ido poniendo las comunidades autónomas cuando han necesitado recaudar y han inventado figuras curiosísimas. De eso hay que hacer tabla rasa y limpiar para crear impuestos que realmente defiendan nuestro medio ambiente. El turismo viene porque tenemos un clima estupendo, unas playas magnificas, un medio ambiente que no está todavía muy contaminado.

P. ¿Cómo van a conseguir que las comunidades acepten suprimirlos?

R. Ese no es nuestro problema. La comisión dice lo que cree que hay que hacer y ahora el Gobierno hará lo que crea conveniente.

P. Pero estos impuestos verdes aportan muy poco a la recaudación. Son marginales.

R. No crea usted.

P. Dos o tres décimas del PIB.

R. Ya veremos. Hay una recomendación de la Comisión Europea que dice que el gasoil es más contaminante que la gasolina. No lo decimos nosotros, sino la UE, y por ahí puede recaudarse más. También hay otros caminos para recaudar más. Sin subir los tipos del IVA hay cosas que se pueden tocar y retocar dentro del IVA y eso da dinero. Sin tocar en absoluto los bienes de primera necesidad que están al tipo superreducido.

P. Pero hay poco margen en IVA. Si no quieren tocar superreducido, ni turismo, ni hostelería, ni transporte…

“En otra fase, para la devaluación fiscal, habrá que ver si se toca el IVA”

R. Quedan, quedan suficientes para recaudar y compensar una buena bajada del IRPF.

P. ¿Y para hacer una devaluación fiscal?

R. No para eso, no. Soy partidario de hacer una devaluación fiscal, pero creo que hay que ir por pasos. La devaluación fiscal es un instrumento esencial.

P. Pero no hay margen sin tocar los tipos del IVA.

R. Con el IVA actual sin tocarlo no. Pero cuando se llegue a una segunda fase, dentro de un año o de dos, cuando se vea cómo funciona la reforma y la economía vaya más alegremente, será el momento de plantearlo. Este país tiene que elegir entre pagar dos puntos menos de IVA y mantener cinco millones de parados o pagar dos puntos más de IVA y reducir sustancialmente el número de parados. Es una decisión que tiene que tomar nuestra sociedad, si no queremos conformarnos con esas cifras vergonzosas de paro mirando para otro lado.

P. Y en las cotizaciones sociales. Bajar las cotizaciones descuadraría las cuentas de la Seguridad Social.

R. Se recauda más IVA y con eso se pueden financiar las pensiones. También habría que ver otro tipo de impuestos en vez de un impuesto sobre nóminas. Deberíamos reducir los costes del factor trabajo. Bajemos cotizaciones no para que los trabajadores vayan a cobrar más salarios, sino para que se pueda emplear a más gente.

P. Algunas de las medidas son comprometidas.

“Con un teléfono móvil se puede llevar una contabilidad básica”

R. En la Comisión hemos sido ocho economistas y un abogado, todos catedráticos. Los economistas hemos pensado como economistas y hemos diseñado un esquema que puede ser duro y difícil de asumir. Pero con mi edad ya no estoy para cobardías. Tengo que decir las cosas que tengo que decir como economista. Y son las que creo que pueden ayudar a la economía del país.

P. ¿Qué le diría a un ciudadano que piensa que un trabajador asalariado paga más impuesto que una empresa?

R. Eso intentamos corregirlo quitando deducciones en el impuesto sobre sociedades. Proponemos cambiar las tablas de amortización y quitar la libertad de amortización, reducir el número de exenciones y bonificaciones. Y con eso vamos a subir el tipo efectivo del impuesto de sociedades hasta un nivel que permita bajar el tipo nominal del 30% al 25% y después al 20%.

P. ¿Y qué hay de la lucha contra el fraude, uno de los agujeros negros del sistema?

R. Es importante luchar contra el fraude. Y a eso dedicamos un capítulo del informe. Pero para eso no hay que pedir más declaraciones a los contribuyentes. Hacienda tiene toda la información que necesita, lo que tiene que hacer es coordinarla adecuadamente. También hay que quitar esos sistemas anacrónicos de módulos de estimación. Hoy con un teléfono móvil se puede llevar una contabilidad elemental. Hagamos que se lleven contabilidades, aunque sean elementales, no que se inventen cifras.