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La independencia del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, en entredicho

Ford consigue volver a registrar una marca que la justicia declaró ilegal

El actual director del organismo público fue hasta 2012 abogado de la automovilística

Miguel Ángel Margáin, director del IMPI.
Miguel Ángel Margáin, director del IMPI.

El último David mexicano que venció a Goliat lo hizo desde la pequeña localidad veracruzana de Jalcomulco. En 1997 tres socios fundaron la empresa Ecco Sports México, dedicada al turismo de aventura y con un pequeño hotel de 16 habitaciones. Pero desde 2003 los descensos de ríos, las jornadas de escalada y los lanzamientos de tirolina tuvieron que convivir con un proceso judicial que se ha prolongado diez años y en el que nadie apostaría por los veracruzanos. Del otro de lado de la batalla se colocó la multinacional automovilística estadounidense Ford, cuyos directivos mexicanos pasaron unos días de 2001 en el pequeño hotel de Jalcomulco meses antes de registrar la marca Ecosport para uno de sus modelos de camionetas. El mismo nombre pero con una sola 'c' y escrito junto.

La larga (y cara) batalla judicial por la propiedad de la marca le dio este pasado mes de enero la razón a Ecco Sports, pero la alegría les ha durado poco. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) acató la decisión judicial y retiró el registro de la marca a Ford, pero este mes de agosto se lo volvió a conceder. "Nos han devuelto a la casilla de la salida. Es grotesco", denuncia Leonor Olmedo por teléfono, hija de uno de los socios de la empresa mexicana. Para la familia Olmedo se trata de un caso claro de "corrupción" por conflicto de intereses, ya que el actual director del IMPI es el exabogado de Ford Miguel Ángel Margáin. A Leonor Olmedo le "parece una broma" que tras 10 años de litigio Ford haya conseguido ahora registrar su marca exactamente igual a la que judicialmente se demostró ilegal.

Aunque la sombra de la sospecha acecha al Instituto y se abre camino en algunos medios de comunicación, su director se muestra muy tranquilo. Margáin defiende su independencia y dice que se deslindó de todos sus casos como abogado privado el pasado mes de diciembre. Este viernes por la tarde respondió a EL PAÍS sobre el caso. "Yo no estoy en esto, no todos los asuntos pasan por mis manos, hay mucha chamba, la dirección me lleva a asuntos más generales", dice.

Margáin defiende la decisión del Instituto porque cree que la resolución judicial se centra en un conflicto de 2001 pero que ahora se dan unas "circunstancias diferentes". "Se quitó la licencia de 2001 [a Ford] y luego se otorgó una nueva en respuesta a otra petición", explica. De todas formas, añade que todas las decisiones son "revisables" y que si el tribunal ordena revocar la nueva licencia se acatará "como siempre".

El conflicto se remonta a 2001 pero realmente no fue hasta el año 2003, cuando se empezaron a comercializar las camionetas de Ford, cuando la empresa mexicana se dio cuenta de la "coincidencia". Entre las pruebas que presentaron ante juez consta un fax que les envió la automovilística desde EE UU a las pocas semanas de que Olmedo padre se presentara ante la empresa para reclamar la propiedad de la marca. Ford les ofrece tres camionetas marca Ecosport a cambio de quedarse con el registro. "Tres camionetas por una marca que nos costó años y dinero que tuviera prestigio nos pareció un insulto. Nunca contestamos y fuimos a demandar al IMPI", recuerda la empresaria.

La empresa veracruzana, aunque cansada de litigar, no piensa darse por vencida. Por el camino perdieron algunos contratos como uno que mantenían con la también automovilística Chrysler "que dejó que hacer eventos en un sitio que se llama como un modelo de la competencia" y sufrieron el "aplastamiento" de su marca, entre otras cosas en Internet. "El tiempo que me dé la vida lo voy a pelear. Este es el patrimonio de mi papá", dice Olmedo.