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Alemania desbloquea el acuerdo sobre los futuros rescates bancarios

Los acreedores y los accionistas serán los primeros en asumir pérdidas

El texto establece el orden de pérdidas en futuros desastres como el de Bankia

Se generaliza el modelo aplicado en el rescate a la banca española

A la segunda fue la vencida. Después del fracaso de la semana pasada en Luxemburgo, los ministros de Economía de los Veintisiete han hecho encaje de bolillos hasta bien entrada la madrugada para encontrar la fórmula mágica que asegure que en los próximos rescates bancarios paguen primero los accionistas y no los contribuyentes.

La duda era qué hacer con los depositantes y se llegó a una situación salomónica. “España había mantenido siempre la necesidad de garantizar todo tipo de depósitos, tanto los de menos de 100.000 euros como los que tuvieran más. En el acuerdo final, los de menos de 100.000 euros tendrán lo que podríamos llamar una superprotección; y los que tengan más también estarán protegidos respecto a otro tipo de pasivos bancarios”, resumió a la salida de la reunión el ministro español Luis de Guindos.

El acuerdo, tras varias horas de bloqueo por parte de Alemania, llega justo a tiempo para que lo puedan firmar los 27 jefes de Estado y de Gobierno que comienza en el mismo edificio bruselense en el que han estado reunidos sus ministros de Economía. El texto logrado, que Guindos bendijo como “un paso en la dirección correcta” hacia la unión bancaria, establece la jerarquía que se establecerá cuando en el futuro haya desastres como el de Bankia.

En el acuerdo final, los de menos de 100.000 euros tendrán lo que podríamos llamar una superprotección; y los que tengan más también estarán protegidos respecto a otro tipo de pasivos bancarios"

Luis de Guindos

Los primeros en pagar serán los accionistas; luego vendrán los poseedores de deuda subordinada y los de bonos júnior; más tarde los que tengan deuda sénior (de más calidad); y solo en última instancia tendrán que aportar parte del dinero los depósitos no asegurados, es decir, los de más de 100.000 euros.

Se generaliza así el modelo aplicado en el rescate a la banca española al tiempo que se aleja el fantasma del modelo chipriota, que en su primera versión obligaba a contribuir incluso a los pequeños ahorradores. Solo después de imponer quitas privadas, se permitirá la intervención del fondo de rescate europeo, financiado con dinero de los contribuyentes de toda la zona euro. Los ministros han querido tasar hasta el más mínimo detalle y por eso han puesto cifras a las quitas mínimas que los bancos tendrán que asumir si quieren recibir la inyección de dinero público. Este porcentaje mínimo de quita obligatorio equivaldrá al 8% de los pasivos de los bancos.

En circunstancias excepcionales, la directiva autoriza a continuación el uso de fondos públicos nacionales y del MEDE antes de que todos los acreedores pierdan por completo su inversión, pero no de forma directa sino mediante un préstamo al Estado que computa como deuda pública, como en el caso de España. La recapitalización directa solo podrá intervenir en una segunda fase, una vez que se hayan agotado todas las quitas posibles, si el banco sigue necesitando ayuda.

En la reunión de la semana pasada en Luxemburgo, los ministros no lograron avanzar debido a que Alemania se empeñó en bloquear el pacto. El bloqueo obedecía a uno de esos pulsos clásicos en la capital europea, entre París y Berlín. Alemania quería un sistema poco flexible, que no permitiera esas excepciones. Unas reglas de juego claras, que dieran poco margen a los Gobiernos e impidiesen, en último término, que los contribuyentes vuelvan a hacerse cargo de la factura. Francia, España, Reino Unido y otros países querían una mayor flexibilidad, para poder salvar a alguno de esos colectivos —las pymes y los particulares con cuentas superiores a 100.000 euros, en el caso español— y proteger de esa manera a sus sistemas financieros en caso de que sea necesario.

La protección se hará con los fondos de resolución bancaria nacionales o con un fondo europeo, una vez ese fondo —financiado, en principio, por los bancos— esté en marcha.

Guindos aseguró que el modelo de rescate bancario pactado esta madrugada es más estricto que el aplicado en el caso de España, ya que se exigirá a los acreedores que asuman un mayor porcentaje de pérdidas que las aplicadas a los preferentistas españoles. "En el caso de España, la recapitalización de los bancos ha sido bastante más favorable que lo que se ha acordado ahora para el resto de países, que lo que aparece en la directiva de resolución", ha asegurado en declaraciones recogidas por la agencia EFE.

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