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Aumenta el número de ocupados que querrían trabajar más horas

Trabajo escaso y de mala calidad

El INE destaca el incremento del autoempleo en el primer trimestre

Una oficina de empleo en Madrid
Una oficina de empleo en Madrid EFE

"España ha sido y va a seguir siendo un país de emprendedores”. La ministra de Empleo, Fátima Báñez se reafirmó el pasado fin de semana en una de las apuestas del Gobierno para reactivar el empleo: los incentivos para generar puestos de trabajo entre los autónomos, para fomentar el autoempleo. Pero incluso los ocupados con esta situación profesional descienden en el arranque de 2013: la Encuesta de Población Activa (EPA) deja los trabajadores por cuenta propia en 3,012 millones, 9.000 menos que en el trimestre anterior.

Dentro del colectivo de trabajadores por cuenta propia, el Instituto Nacional de Estadística (INE) presta especial atención a los “trabajadores independientes o empresarios sin asalariados”, un grupo que aparentemente encaja como un guante en la categoría de emprendedores que ensalza Báñez. Aquí, destaca el INE, el número de trabajadores “aumenta en 22.100”.

El organismo que preside Gregorio Izquierdo (ex economista jefe del Círculo de Empresarios y del Instituto de Estudios Económicos, vinculado a la CEOE) da prioridad al análisis de este colectivo de poco más de dos millones de personas en sus notas de prensa. Hasta el punto de colocarlo como el segundo “principal resultado” del primer trimestre; que los parados superasen por primera vez los seis millones de personas solo mereció el sexto lugar en esa relación. Peor parada sale la referencia a la menguante población activa, antes habitual, que desaparece.

Como el INE, a la patronal CEOE también dio especial importancia a este dato: “Destaca el aumento del empleo en 22.000 en los empresarios sin asalariados o trabajadores independientes”, reza el encabezamiento de su análisis de la EPA. Los expertos en el mercado laboral, sin embargo, suelen tomar ese mismo dato con cautela, sobre todo en tiempos de crisis: aquí también pueden encuadrarse las personas que, en la encuesta, dicen trabajar en alguna ocupación transitoria ante la falta de oportunidades. Y las estadísticas de la Seguridad Social no permiten discriminar cuántos se afilian y cuántos se mantienen en la economía sumergida.

Los signos de deterioro en el mercado laboral son evidentes en otras parcelas de la EPA, más allá que tiene el efecto desánimo en la reducción de la población activa. El nivel de ocupados subempleados (personas que trabajan menos horas de las que desearían) no para de aumentar: en el primer trimestre, alcanzan ya los 2,468 millones de personas, 160.000 más que hace un año. Un fenómeno similar se detecta en los trabajadores a tiempo parcial, una forma de contratación que no para de aumentar. Si en el último año hay 151.000 ocupados más a tiempo parcial (ahora son 2,6 millones de personas), en el caso de los que trabajan así porque no encuentran un empleo a tiempo completo el incremento anual es de 200.000 personas (1,6 millones de personas).

Las dificultades para retener el empleo se evidencian incluso en las horas extraordinarias: solo aumenta el número de trabajadores que se ven forzados a hacer horas extra sin cobrar.

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