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La Unión Europea lanza una segunda ofensiva contra la evasión fiscal

Bruselas trata de buscar recursos para combatir una crisis que se ha convertido en crónica

“Hay que refundar el capitalismo”, decía un histriónico Nicolas Sarkozy tras la bancarrota de Lehman Brothers y el posterior seísmo en la economía mundial. El expresidente francés lideró al G-20 en esa reforma y uno de sus primeros golpes de mano fue la promesa firme de eliminar los paraísos fiscales de la faz de la Tierra. Nada se ha hecho desde entonces: desde hace años, los dirigentes europeos —y no solo europeos— fingen dominar lo que no pueden controlar. Pero los ministros de Finanzas de la UE retomaron ayer esa tarea —cinco años después del inicio de la crisis— con una segunda andanada contra la evasión fiscal. A la fuerza ahorcan: Europa trata de sacar recursos de ahí ante una crisis fiscal que se cronifica, con una economía exhausta ante el implacable ritmo de reformas y recortes.

Los ministros de Economía acordaron avanzar más rápido en el refuerzo de la normativa europea para luchar contra el fraude y la evasión fiscal, bloqueada desde hace años por la resistencia de Luxemburgo y Austria, y actuar con “más dureza” contra los paraísos fiscales. El comisario de Fiscalidad, Algirdas Sementa, celebró el renovado apetito de los Estados miembros “por los progresos y acción en la lucha contra la evasión fiscal”, que le cuesta en torno a un billón de euros al año a Europa, según los cálculos de Bruselas.

“Los socios quieren un acuerdo rápido sobre la nueva directiva del ahorro y sobre los mandatos para negociar acuerdos fiscales más duros con Suiza y otros países”, aseguró el comisario tras destacar que incluso Austria, firme defensora del secreto bancario, podría aceptar la posibilidad de dar pasos para acabar con él.

Los cinco grandes países de la Unión —España, Italia, Francia, Reino Unido y Alemania— han activado un proyecto piloto de intercambio automático de información bancaria sobre los datos de no residentes. En Dublín, cuatro países más se han adherido a ese plan: Polonia, Holanda, Bélgica y Rumanía. Semeta espera que se alcance un acuerdo sobre la directiva del ahorro en el próximo Ecofin, justo antes de la cumbre europea de mayo, que se centrará en la lucha contra el fraude fiscal.

Aunque nada es seguro con los calendarios en la UE. En el ámbito de la unión bancaria, los socios europeos han fijado una ambiciosa agenda para el supervisor bancario único (ya aprobado), la recapitalización directa de la banca (que debería estar lista en junio), el mecanismo de resolución de entidades financieras y el fondo de garantía de depósitos común, los cuatro pilares de una unión bancaria que debería entrar en vigor a mediados de 2014, según acordaron en su día los jefes de Estado. En Dublín, sin embargo, Alemania ha confirmado que no tiene ningún apetito por cumplir con esos plazos: Berlín ha conseguido que los socios de la UE se planteen abrir los Tratados ante la magnitud de los cambios que supone la unión bancaria, según el comunicado del Ecofin.