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Merkel advierte a Chipre de que no ponga a prueba la paciencia de la troika

La canciller critica las alternativas del Gobierno chipriota al impuesto a los depósitos

Aboga por mantener al país en el euro pero arremete contra su modelo económico "muerto"

Merkel habla con el ministro Schäuble, en la reunión de la CDU.
Merkel habla con el ministro Schäuble, en la reunión de la CDU. REUTERS

La canciller Angela Merkel se ha sumado este viernes personalmente a las presiones sobre Chipre, a cuyo Gobierno ha advertido que no ponga a prueba la paciencia de sus socios europeos. En una reunión a puerta cerrada con el Grupo parlamentario democristiano (CDU/CSU) en el Bundestag, la canciller ha rechazado la propuesta de Nicosia de implicar sus fondos de pensiones en el rescate del país. 

Merkel (CDU) se ha sentido contrariada por el silencio del Gobierno de Chipre, que lleva días sin mantener contactos regulares con la troika de acreedores formada por el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los socios europeos. El ministro de Hacienda Wolfgang Schäuble (CDU) insistió por su parte en que el rescate de Chipre debe forzar un cambio en su modelo económico y en su sistema financiero, en los que identifica elementos de un paraíso fiscal. Chipre tiene hasta el lunes para presentar un plan de rescate a la troika y obtener así los 10.000 millones de euros que le evitarán la bancarrota.

Mientras la actitud de Merkel hacia Chipre se va ajustando a la helada permanente que atenaza Berlín, de Moscú parten vientos siberianos: el ministro de Hacienda ruso Antón Siluanov ha aclarado el viernes que ni los inversores ni el Gobierno ruso tienen interés en las propuestas chipriotas de participar en su rescate a cambio de la explotación de sus reservas de gas. Chipre puso esperanzas en Rusia porque una parte significativa del sobredimensionado sistema bancario de la isla consiste en depósitos rusos.

Los socios europeos llegaron hace una semana a un acuerdo para prestar 10.000 millones de euros a Nicosia, que debe redondear esta cifra con 7.000 millones de euros más. 5.800 de estos millones saldrían, según el controvertido trato alcanzado en la madrugada del pasado sábado, de los depósitos bancarios chipriotas, incluyendo aquellos con menos de 100.000 euros. El parlamento de Chipre rechazó el plan y el Gobierno ha pergeñado una alternativa que exonera los depósitos bancarios pero no convence a nadie.

Nicosia aspira a sacar el dinero de un fondo de inversión cubierto por las pensiones, los bienes de la Iglesia ortodoxa de la isla y las reservas de oro. Los detalles sobre el funcionamiento de este aventurado fondo están en el aire y tienen pocas opciones de aterrizar en lo concreto. Para empezar, parece estrambótico arriesgar los fondos de pensiones de la población para evitar un impuesto de alrededor del 16% a los depósitos mayores de 100.000 euros, con el que podrían obtenerse los 5.800 millones de euros sin tocar las cuentas que no lleguen a esa cantidad.

Schäuble expresó su escepticismo en una entrevista concedida al diario ateniense Ta nea: “la idea de que este problema va a resolverse con el dinero de los contribuyentes europeos sin que participen los principales acreedores de los bancos chipriotas es inaceptable para los ciudadanos de Europa”. Los acreedores de los bancos chipriotas son, en gran medida, sus depositantes.

El Eurogrupo ha intentado corregir su error de la semana pasada presionando a Nicosia para que no toque los depósitos menores de 100.000 euros. Mientras, el BCE ha advertido que cerrará el grifo de liquidez a los bancos de Chipre si no hay acuerdo para el lunes. La medida desembocaría en la quiebra inmediata del sistema financiero y en la bancarrota del país, con su consiguiente salida del euro. La minúscula república de Chipre en la pequeña isla mediterránea está a un paso de desencadenar un nuevo tsunami en la eurozona.