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El ‘corralito’ parcial se prorrogará hasta el martes tras el bloqueo del rescate

Las oficinas de los bancos seguirán cerradas, según ha anunciado el Banco Central

El Gobierno encarga a una comisión técnica que busque alternativas al impuesto a los ahorros

Las opciones que baraja son recurrir a los bienes de la Iglesia o la Seguridad Social

Clientes del Banco de Chipre, en el cajero de una sucursal cerrada.
Clientes del Banco de Chipre, en el cajero de una sucursal cerrada. AP

El presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis, y los líderes de los partidos políticos han acordado este miércoles poner en marcha una comisión para elaborar un plan B ante el bloque del plan de rescate de Bruselas en el Parlamento. Mientras tanto, fuentes del Banco Central de Chipre citadas por AFP han informado de que el corralito parcial que sufre el país se prolongará más de lo previsto, con lo que los bancos permanecerán cerrados al menos hasta el martes. Con esta medida, el Gobierno trata de ganar tiempo mientras elabora una alternativa y evita una retirada masiva de fondos por parte de los ciudadanos, que podrían sacar sus ahorros si las entidades abrieran ante el miedo al impuesto con el que se quería pagar parte del rescate a la banca.

La situación del sector financiero del país, que ha hecho de una banca sobredimensionada su principal fuente de ingresos por encima del turismo, es delicada. Tanto que han sido ellos los detonantes del rescate. Pero, además, su viabilidad se deteriora a medida que avanza el tiempo y no llega el rescate europeo de 10.000 millones. Las entidades necesitan buena parte de estos fondos para garantizar su solvencia con vistas a seguir acudiendo al BCE, que es desde hace meses su única fuente de financiación. Sin embargo, este recurso podría tener fecha de caducidad, lo que secará las arcas de las oficinas y pondrá en riesgo la circulación de efectivo en el país. Según avisa el representante alemán en esta institución, Jörg Asmussen, en una entrevista al semanario alemán Die Zeit, "la solvencia de los bancos chipriotas no se puede dar por sentada si no se acuerda pronto un programa de ayuda que permita la rápida recapitalización del sector bancario".

La ministra austriaca de Finanzas, Maria Fekter, socia de la política de mano dura de Alemania en el Eurogrupo, también ha advertido de que el BCE no podrá seguir proporcionando liquidez a los bancos chipriotas de manera indefinida, lo que explica que no puedan abrir sus puertas. Asimismo, según la propia Fekter, no es descabellado pensar que seguirán cerrados durante lo que queda de semana.

En el caso de que Chipre no presente pronto una alternativa al plan de Bruselas, "los bancos no abrirán porque el BCE no proporcionará más liquidez y ese es un escenario más horrible del que está sobre la mesa", ha comentado Fekter. "Ciertamente apoyaremos a los chipriotas, pero solo bajo determinadas condiciones", ha añadido antes de señalar que "ni el BCE ni el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) pueden permitir un pozo sin fondo".

Pese a las amenazas de Fekter, el BCE se ha comprometido a seguir proporcionando liquidez a los bancos, aunque solo bajo la actual normativa, que obliga a garantizar la solvencia de las entidades receptoras. Además, si tal y como han avanzado las agencias de calificación los bancos sufren recortes en sus notas de solvencia, tendrán que pagar más por los fondos que les presta la Autoridad Monetaria del euro.

Para encontrar la alternativa a la que aludía Fekter, el Gobierno ha puesto en marcha una comisión cuyo objetivo, según ha explicado el portavoz del Gobierno chipriota, Jrístos Stilianidis, es buscar otras formas de cubrir la aportación de 5.800 millones de euros que el Eurogrupo exige a Chipre a cambio de la ayuda. El portavoz explicó que el primer paso ha sido la formación de un equipo técnico encargada de elaborar los detalles. Según informaciones de la cadena de televisión pública RIK, la idea es que se reduzca o incluso se elimine el gravamen a los depósitos y, a cambio, se reúnan los 5.800 millones a través de fuentes alternativas, como los fondos de la Iglesia o de la Seguridad Social.

Por su parte, el ministro chipriota de Finanzas, Michael Sarris, viajó a Moscú en medio de un aumento de las especulaciones de que Rusia podría intervenir con un plan de rescate que salvaguarde los elevados depósitos de ciudadanos rusos en bancos chipriotas.

Tras reunirse con su homólogo ruso, Anton Siluanov, Sarris ha comunicado que aún no había acuerdo. "Hemos tenido un encuentro muy sincero, hemos subrayado la dificultad de la situación", declaró a los periodistas. "No hubo ofertas, nada concreto. Estamos contentos con un buen comienzo". Chipre ha pedido a Rusia una extensión de cinco años de un crédito de 2.500 millones de euros que vence en 2016, así como una disminución del tipo de interés del 4,5 por ciento.

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