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El descalabro del consumo agrava la recesión al cierre de 2012

El PIB retrocede un 0,8% en el cuarto trimestre, una décima más de lo avanzado por el INE

El gasto de las familias cae un 1,9% respecto al verano por el alza del IVA y las rebajas salariales

Las exportaciones dejan de crecer por la recaída europea y las importaciones se desploman

Una tienda de rebajas en el centro de Valencia.
Una tienda de rebajas en el centro de Valencia.

La recesión de la economía española, la segunda en cuatro años, se agrava. Incluso en las estimaciones oficiales. El Banco de España anticipó que la caída del producto interior bruto (PIB) en el cuarto trimestre de 2012 llegaría al 0,6% respecto al verano. El avance del Instituto Nacional de Estadística, hace menos de un mes, dejaba ese retroceso en el 0,7%. Y ahora el INE, en una decisión poco frecuente, se corrige a sí mismo, otra vez a peor: el descenso trimestral al cierre de 2012 llegó al 0,8%. El descalabro del consumo privado sobrepasó cualquier estimación.

La variación del PIB en el conjunto del año, tras la corrección a la baja del cuarto trimestre, cambia en cinco centésimas, del -1,37% al -1,42% respecto a 2011. Con el redondeo, sigue siendo -1,4%. una décima mejor que la estimación de partida del Gobierno del PP (-1,5%). Lo que ya es imposible con este final de 2012 (-1,9% respecto al final de 2011) es que se cumpla el pronóstico vigente del Ejecutivo español para este año (-0,5%). Bruselas cree que la recesión durará aún tres trimestres más, hasta enlazar nueve, y que el PIB de 2013 caerá otro 1,4%

La caída del PIB en el cuarto trimestre se asemeja a la experimentada por la economía española en los peores meses de la Gran Recesión, en el paso de 2008 a 2009. Eso es más verdad si cabe en el caso del gasto de los hogares (una partida que supone más de la mitad del PIB), que retrocedió un 1,9% respecto al verano, una tasa negativa solo superada por la del primer trimestre de 2009 (-2,1%). Además, ahora, ese descenso se produce sobre niveles de gasto ya menores. Y, sobre todo, con un nivel de ahorro mucho más bajos: la traducción de tanta comparativa estadística es que muchas familias tienen que racionar todo tipo de gastos para llegar a final de mes.

El propio INE explica las principales causas: "La remuneración de los asalariados, principal recurso de los hogares, presenta un descenso del 8,5% frente al del 5,5% del trimestre anterior". No hay pista de un descenso salarial de ese calibre en las cuatro últimas décadas. Es uno de los resultados de combinar una agresiva reforma laboral con una actividad económica en declive; el otro, que también afecta de forma directa a la economía familiar, es el aumento del desempleo: según la contabilidad nacional, al cierre de 2012, se perdieron más de 800.000 puestos de trabajo a tiempo completo respecto al año anterior. De nuevo, solo en la Gran Recesión de 2009 se alcanzó un resultado peor.

La tercera cuestión que contribuye a la depresión de las economías familiares es el alza del IVA (del 18% al 21% en el tipo general) que entró en vigor en septiembre. Para anticiparse a la decisión del Gobierno, hubo un aumento de la compra de bienes duraderos en verano, un gasto que ya no se produce en el cuarto trimestre, lo que lastra también la evolución del consumo de los hogares

El resto de componentes de la demanda interna tuvo un comportamiento dispar: el consumo público, uno de los termómetros de las políticas de recorte, descendió solo un 0,3% respecto al verano. Aun así, la acumulación de ajustes en el último año se deja notar en la comparación anual con el cuarto trimestre de 2011, un 4,1% menos que tampoco tiene precedente en la serie estadística.

Lo que sí agravó su comportamiento en los meses finales del año fue la inversión (-3,9%), sobre todo en el caso del gasto en bienes de equipo (-5,4%), que suele tomarse como un indicador adelantado de las (oscuras) perspectivas empresariales para los próximos meses. El descalabro de la demanda interna tuvo su correlato en las compras al exterior: la importación de bienes y servicios se desploma, con un descenso trimestral del 4,8%. Es este descenso del componente que resta al PIB en el sector exterior lo que explica esta vez totalmente su aportación positiva al PIB del cuarto trimestre. Porque el que debe sumar, las exportaciones, encajó el impacto de la recaída de la zona euro, con un descenso del 0,9% respecto al verano.