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El alza de las exportaciones en el tercer trimestre mitiga la recaída de la Eurozona

El balance positivo del sector exterior se acerca a los 71.300 millones de euros

El PIB de los Diecsiete cae un 0,1% y enlaza dos trimestres consecutivos en retroceso

Imagen de un puerto español.
Imagen de un puerto español. TANIA CASTRO

Eurostat, la agencia estadística de Bruselas, confirmó este jueves que lo que ya anticipó hace tres semanas: la zona euro, la principal área económica del mundo, vuelve a decrecer, apenas cuatro años después de la Gran Recesión. Eurostat corroboró que el PIB de los Diecisiete enlaza ya dos trimestres en retroceso; entre julio y septiembre, registró una variación trimestral del -0,1%, mientras entre abril y junio fue del -0,2%. Solo las exportaciones impidieron una caída mayor.

Alemania y Francia, las dos principales economías del área, son las que tiran del carro del euro, con avances trimestrales del 0,2%. Italia (-0,2%) y España (-0,3%) siguen siendo un lastre para el crecimiento, aunque fue la economía holandesa la que encajó el peor golpe, con un retroceso trimestral del 1,1%.

Alemania y Francia, las dos principales economías del área, son las que tiran del carro del euro

Los primeros detalles de la evolución económica del área euro evidencian el parón de la demanda interna, atascada por la política de recortes públicos en la mayoría de países del área. También, por el estancamiento del consumo privado, reflejo de la merma de la renta familiar en varias economías, erosionada por el paro y los altos niveles de endeudamiento. La incertidumbre sobre el futuro más próximo hace el resto.

La falta de perspectivas de crecimiento se deja notar con mayor énfasis en la inversión, que descontó una décima porcentual a la variación trimestral del PIB. Y, sobre todo, en el consumo de las existencias, que descontó otras dos décimas, un indicador de que las empresas no esperan una expansión de su actividad en los próximos meses.

La única nota positiva en la economía del euro la vuelve a suministrar el sector exterior, con un balance positivo cercano a los 71.300 millones de euros. En lo que va de 2012, las exportaciones son el único elemento de la demanda agregada que aporta crecimiento: en el tercer trimestre sumó cuatro décimas porcentuales a la variación del PIB, mientras que las importaciones apenas restaron una.

Aquí, el peso de las exportaciones alemanas es apabullante, al representar un 40% de las ventas de los Diecisiete al exterior. “El comercio y el final de la incertidumbre que rodea el futuro de la zona euro son las dos cosas que sacarán al bloque de la recesión”, aseguró a Reuters Christopher Weil, economista de la entidad alemana Commerzbank.

Pero las perspectivas, a corto plazo, no son boyantes: las economías emergentes, que absorben buena parte de ese repunte exportador de la zona euro, sufren a su vez la debilidad de la demanda de los países industrializados. El Fondo Monetario Internacional ha recortado del 5,8% al 5,6% la previsión de crecimiento para los emergentes en 2013. El ejemplo más reciente de ese frenazo es Corea del Sur: el PIB de la cuarta economía asiática avanza al menor ritmo desde la Gran Recesión, apenas un 1,5% en tasa anual en el tercer trimestre.