Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bruselas enfría la posibilidad de un rescate inminente a España

El Eurogrupo considera “muy difícil” que el Gobierno logre su objetivo de déficit

Economía admite conversaciones con la UE para barajar alternativas

De izquierda a derecha, Jean-Claude Juncker, Wolfgang Schäubel, Mario Draghi y Luis de Guindos, en el Eurogrupo de junio, en Luxemburgo.
De izquierda a derecha, Jean-Claude Juncker, Wolfgang Schäubel, Mario Draghi y Luis de Guindos, en el Eurogrupo de junio, en Luxemburgo.

“Nada está a punto de llegar. No hay nada inminente”. Es el diagnóstico de una alta fuente europea sobre la posibilidad de que España pida ya un rescate . Y, sin embargo, algo se mueve. El ministro de Economía, Luis de Guindos, sugirió el jueves en Londres que España sí necesita alguna herramienta para calmar las tensiones de su deuda. Se negó a llamarlo rescate, pero pidió “ciertas condiciones por parte del BCE”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, insistió en ganar tiempo —“La decisión queremos madurarla”, dijo—. Pero, “sin descartar ninguna posibilidad”, apostillo en Malta, tras reunirse con el presidente francés, François Hollande, y el primer ministro italiano, Mario Monti.

Las fuentes europeas consultadas consideran que la relativa mejoría de los mercados en las últimas semanas y el hecho de que España sea capaz de obtener financiación en los mercados permite ya casi con toda seguridad descartar la posibilidad de un rescate total. “Estamos muy lejos de las preocupaciones que teníamos hace medio año”, aseguran. “España logra dinero para financiarse a tipos cada vez más bajos. La situación no parece absolutamente desesperada”, añade otra fuente.

En el Ministerio de Economía se encargan de abonar este nuevo optimismo: “El Tesoro tiene una situación muy cómoda. Ya ha cubierto el 88% de las necesidades de financiación de este año gracias a que gran parte se hizo a principios de 2012, cuando las condiciones de mercado eran mejores”, señalan fuentes de Economía.

Pese a estos mensajes positivos, es difícil alejar la sensación de que España negocia a marchas forzadas algún tipo de ayuda financiera. La propia directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, aseguró el jueves al periódico francés Le Figaro que la institución que encabeza está dispuesta a ayudar a España y que esta intervención se puede articular “de diversas maneras”.

El Eurogrupo —el organismo que engloba a los ministros de Finanzas de la zona euro, que se reunirá el próximo lunes— alaba el plan de reformas que el Gobierno aprobó la semana pasada y que Guindos presentará a sus colegas el lunes en Luxemburgo. Como ya dijo Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión y titular de Asuntos Económicos, los responsables del Eurogrupo consideran que España no solo ha hecho lo que le pedía Bruselas, sino que ha ido más allá.

Las dudas, sobre los objetivos

Pero las alabanzas se acaban cuando los altos cargos europeos se refieren a la capacidad de España de cumplir sus objetivos. “Va a ser muy, muy difícil, aunque no imposible”, aseguran. El mayor impedimento para que el Estado cierre este año con unos números rojos del 6,3% y del 4,5% para 2014 es la recesión económica, mucho más grave de lo previsto. El propio gobernador del Banco de España, Luis María Linde, avisó el jueves de los muchos riesgos que hay de incumplir el objetivo este año.

Al tiempo que alaba el plan de reformas español, el Eurogrupo se alinea con el discurso más duro que ya mostraron los ministros de Finanzas de Alemania, Holanda y Finlandia la semana pasada en Helsinki. Este nuevo discurso, perjudicial para los intereses españoles, descarta de raíz la posibilidad de que la banca española pueda beneficiarse de la recapitalización directa a corto plazo.

“No es ni para hoy ni para mañana. Solo puedo decir que el 1 de enero Bankia seguirá cómodamente instalada en el FROB”, aseguró con una pizca de ironía el alto cargo europeo. En el Gobierno parece que ya dan la batalla por perdida y asumen que la inyección de dinero europeo para la banca pesará sobre la deuda pública. “La recapitalización directa es importante porque es una señal para el mercado. Pero estamos hablando de unos pocos puntos del PIB. No nos cambia el perfil de nuestra deuda”, dijeron fuentes de Economía.

Sobre Grecia y Portugal, pocas novedades. Europa considera que, pese a la rectificación que se vio obligado a hacer el Gobierno del conservador Pedro Passos Coelho —que retiró su decisión de bajar salarios y aprobó a cambio una nueva subida de impuestos obligado por la presión popular—, el programa de asistencia a Lisboa continúa según lo planeado.

Se confirma también que el informe de la troika —Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI— sobre Grecia tendrá que esperar hasta noviembre. Todo apunta a que las diferencias entre los tres organismos sobre el diagnóstico para sacar a Atenas del agujero se están haciendo cada vez más importantes. “Ya se sabe que cuando juntas a tres economistas acaban saliendo cuatro teorías”, ironiza el alto cargo europeo.